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Opinion

Del Escritorio. PARAGUAY Y EL déjà vu BANINTER.

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Lo ocurrido la semana pasada, en Paraguay y el presidente, Santiago Peña, al que intentando renunciar a su cargo, buscando algún tipo de inmunidad posterior, intento que fue rechazado por el Congreso con la acción de un juicio político, todo por la debacle de la entidad bancaria, Ueno Bank, la cual tiene más de dos millones de clientes que hoy no tienen acceso a sus inversiones ni depósito.

Todo esta situación, ha creado una crisis también política porque involucra a los actores del Partido Colorado (Asociación Nacional Republicana), al que pertenecía Santiago Peña y que pone en cuestionamiento a dicha organización política.

Todo este panorama, no nos pude abstraer a los dominicanos de recordar aquel episodio que nunca será olvidado y que aún estamos pagando parte de esos lodos que fueron creados por las aguas de lo que se conoció como el “Fraude Baninter”.

Ese hecho nuestro, llenó páginas completas de diarios y libros, sobre su origen, la malversación, como fueron utilizados supuestamente los recursos de depositantes y ahorrantes y el manejo que tuvieron las autoridades que se suponen debieron advertir un fraude colosal como fue definido y que se había gestado desde el año de 1989.

Si bien es cierto que, a diferencia del Paraguay, aquí, en principio no estuvo involucrado el presidente de forma personal, pero si hubo aquella famosa tarjeta, la “Pepe Card”, que no tenía límites en sus gastos.  Y el sistema política e institucional quedó en cuestionamiento, así como el sistema bancario por la manera tan poco diligente que resultó al momento de observar las formalidades de debida diligencia.

No podemos dejar de recordar, aquella fatídica noche, que desde el Palacio Nacional convocó el Banco Central, en la persona del entonces gobernador de dicha entidad, José Lois Malkum, cuando, nombrando en una especie de panegírico, sobre el monto del fraude y en qué manera en algunas “sutilezas” se había utilizado parte de ese dinero con que fueron defraudados miles de dominicanos, y fue la siguiente: “Baninter utilizó fondos de los depositantes para hacer regalos a políticos durante tres mandatos presidenciales, incluyendo autos de lujo al ex presidente Leonel Fernández y al actual mandatario, Hipólito Mejía”.

“La relación incluye donaciones para campañas políticas del gobernante Partido Revolucionario Dominicano, una mensualidad de 150 mil pesos (seis mil dólares) al ex presidente Fernández, del Partido de la Liberación Dominicana, y pagos de teléfonos celulares a funcionarios civiles y militares”.

“La relación divulgada indica que también fueron financiados alquiler de aviones y viajes a Fernández y Mejía, gastos en la Cumbre Iberoamericana de Bávaro, donaciones a la iglesia Católica y "ayudas" a miembros de la Suprema Corte de Justicia”.

“Aprovechando la ausencia en el país de una ley sobre financiamiento de partidos políticos, el banco entregó dinero para actos proselitistas a otras agrupaciones y compró juguetes que acostumbraba a regalar el fallecido ex presidente Joaquín Balaguer”.

Aquellas declaraciones ofrecidas por quien dirigía la entidad más importante del aspecto económica del Estado Dominicano, parecía que estaba utilizando una funda de excremento para echarla encima de todo aquel, que desde cada institución estatal, llegó a recibir recursos de la entidad bancaria intervenida.  Fue una noche que nunca será olvidada en la historia dominicana reciente.

Un fraude por 55 mil millones de pesos (unos dos mil 200 millones de dólares), considerado el más grande de la historia del país, que hasta el día de hoy, ha comprometido lo que han sido las arcas del Estado Dominicano y fueron muchos los dominicanos que murieron fruto de haber perdido mucho de sus ahorros invertidos en el Banco Intercontinental.

Tan solo escuchar y ver todo lo que acontece hoy en Paraguay, nos remonta a esos años de largos procesos penales que culminaron en condenas y aspectos como el indulto a personas como la señora, Vivián Lubrano de Castillo, por sufrir de alegado “síndrome de los barrotes”, y que fue beneficiada en el gobierno de Leonel Fernández, con el mismo.

No podemos de dejar levantarnos en medio de la noche y tener ante lo de Paraguay, guardando sus distancias, de un déjà vu del Baninter.

Por: José Jordi Veras Rodríguez.

 Correo:jordiveras@yahoo.com

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