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El Cibao

Sindicato de Periodistas en silencio ante la degradación del oficio: la peligrosa cultura del “pica pica” se impone en Santiago

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Santiago, R.D. – El reciente escándalo durante una actividad del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) en la Gobernación de Santiago ha destapado no solo la miseria ética del llamado pica pica, sino también el preocupante silencio del Sindicato de Periodistas, que ha preferido mirar hacia otro lado mientras el ejercicio del periodismo se hunde en el clientelismo y la desvergüenza.

Lo ocurrido —una pelea entre dos supuestos camarógrafos, conocidos como Coquito o el Silencioso y Tonti Problema, tras un reparto de dinero que habría salido de los bolsillos del director del INAPA, Wellington Arnaud— expuso de forma grotesca una práctica normalizada: el uso de falsos comunicadores como herramienta de propaganda política y compra de silencios.

Sin embargo, lo más alarmante es la ausencia de postura del gremio que debería velar por la ética periodística, el Sindicato de Periodistas, que no ha emitido ni una sola declaración condenando la actuación de estos falsos reporteros ni el reparto de dinero a cambio de cobertura.

Complicidad y silencio institucional

Mientras los verdaderos comunicadores ven afectada su credibilidad, las autoridades del sindicato se mantienen mudas, complacientes y ajenas a la degradación del oficio.
Varios periodistas consultados denuncian que la dirección del gremio ha optado por proteger intereses políticos antes que defender la dignidad profesional, permitiendo que se confunda el trabajo periodístico con el oportunismo y la mendicidad mediática.

“Resulta vergonzoso que el sindicato no diga nada mientras vemos cómo se destruye la imagen del periodismo en Santiago. No podemos seguir tolerando que se premie al desorden y al chantaje disfrazado de comunicación”, expresó un veterano reportero local que pidió reserva de su nombre.

El vacío ético que alimenta el clientelismo

La pelea entre los llamados pica pica no es un hecho aislado. Es el reflejo de un ecosistema contaminado por la falta de ética, el abandono institucional del gremio y la complicidad de los funcionarios, quienes siguen alimentando con dinero a figuras improvisadas sin trayectoria ni formación.

Fuentes de prensa señalan que tanto el director nacional de INAPA, Wellington Arnaud, como el director provincial, Erickson Peralta, carecen de un equipo de comunicación profesional, lo que ha abierto espacio a oportunistas que se autoproclaman periodistas sin serlo.

“Cuando los funcionarios se rodean de aduladores con cámaras en mano, y los gremios callan, el periodismo se convierte en una caricatura”, lamentó otro comunicador.

El sindicato, ausente mientras el caos crece

Mientras los pica pica siguen irrumpiendo en actividades oficiales, exigiendo dinero y protagonizando desórdenes, el Sindicato de Periodistas continúa sin convocar a una sola reunión, sin emitir comunicados y sin sancionar moralmente a quienes manchan la profesión.
Su silencio, para muchos, equivale a una complicidad vergonzosa.

El caso ocurrido frente al parque Duarte no solo evidencia el deterioro de la comunicación institucional, sino también el colapso moral del gremio llamado a defender la transparencia, la ética y el respeto por el oficio.

Hasta que el sindicato no recupere su voz y su autoridad moral, la cultura del pica pica seguirá avanzando, y con ella, el descrédito de todo un sector que alguna vez fue símbolo de compromiso social y verdad.

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