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Café 55

Andrés Caldas González presenta “Cuentos que susurran, obras que gritan”

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Santiago, República Dominicana. – El escritor, dramaturgo, profesor y licenciado en Filología Andrés Caldas González presentó su libro “Cuentos que susurran, obras que gritan”, una publicación nacida durante la pandemia que reúne relatos y piezas teatrales marcados por el amor, la memoria, la identidad, la crítica social y las raíces culturales cubanas.

Durante una entrevista en “El Café de Diario 55”, Caldas González, cubano radicado en la República Dominicana desde la década de 1990, explicó que la obra reúne nueve cuentos y tres piezas teatrales, independientes entre sí, pero vinculadas por una mirada humanista y crítica de la realidad.

El autor señaló que el título surgió junto a su hijo, mientras buscaban una expresión que reflejara el contraste entre la naturaleza íntima de los cuentos y la fuerza de las obras teatrales.

“¿Qué cosa es susurrar? Hablar bajito. ¿Y qué cosa es gritar? Hablar alto. Los cuentos son más apacibles, más tranquilos, y las obras te gritan, metafóricamente hablando”, explicó.

Una obra nacida durante la pandemia

Caldas González relató que comenzó a escribir cuentos durante el confinamiento provocado por la pandemia, pese a que su trayectoria había estado principalmente vinculada al teatro.

“No había nada que hacer en la pandemia y yo me puse a escribir. Yo nunca había escrito cuentos”, recordó el autor, quien indicó que su primera experiencia en este género fue “El día que los peces cayeron del cielo”.

Desde entonces, ha continuado desarrollando su faceta narrativa y adelantó que ya cuenta con seis o siete cuentos nuevos con miras a una próxima publicación.

Aunque a lo largo de su carrera ha escrito entre 15 y 20 obras teatrales, señaló que las tres incluidas en este volumen son las primeras que publica formalmente, pues gran parte de su trabajo anterior estuvo destinado directamente a los escenarios.

Recordó que durante su etapa como director de una compañía de teatro infantil en Santiago escribía y adaptaba clásicos para las producciones que eran presentadas periódicamente.

Amor, memoria y familia

El escritor afirmó que buena parte de los cuentos del libro están atravesados por el amor, entendido no exclusivamente desde la relación de pareja, sino también desde la familia, la patria, la memoria y la propia existencia.

“Todo ser humano tiene que ser algo romántico. No solo con la pareja: romántico con la familia, con la patria, con la vida”, expresó.

Varios relatos parten de experiencias personales y recuerdos de su infancia en Cuba. Uno de ellos es “La cena de Dios”, inspirado en una Navidad marcada por las dificultades económicas de su familia y un inesperado acontecimiento que posteriormente convirtió en literatura.

Caldas explicó que estas vivencias reales son transformadas mediante recursos narrativos, imaginación y elementos simbólicos hasta adquirir una dimensión literaria.

La portada del libro también contiene una referencia familiar. Los peces que aparecen en ella constituyen un homenaje a su hermano fallecido, el gestor cultural Carlos Marco Jorge “Kimbo”, a quien está dedicada la publicación.

Crítica social y el poder

Las tres obras teatrales incluidas en el libro contienen, según el autor, una importante carga de crítica social.

Entre ellas figura “El juego del poder”, pieza que reflexiona sobre la manera en que el ejercicio del poder puede transformar a las personas y generar resistencia a abandonarlo.

“Es cómo uno, cuando llega al poder, se enferma con el poder”, explicó Caldas González.

El dramaturgo sostuvo que sus críticas buscan provocar reflexión y contribuir a mejorar determinadas realidades, no atacar gratuitamente a personas o instituciones.

Otra de sus piezas utiliza figuras religiosas y situaciones de confrontación con la autoridad como recursos metafóricos para abordar el poder, la rebeldía y las creencias.

En ese sentido, defendió la libertad creativa y el derecho de los lectores y espectadores a decidir con qué propuestas artísticas desean identificarse.

Cuba y República Dominicana

Aunque ha desarrollado buena parte de su vida profesional y personal en República Dominicana, Caldas González reafirmó durante la entrevista su fuerte vínculo emocional con Cuba.

“Soy cubano de nacimiento y aplatanao aquí en la República Dominicana”, manifestó.

Explicó que llegó al país en la década de 1990 invitado a participar en actividades relacionadas con el teatro y posteriormente decidió establecerse, formando una familia y desarrollando su carrera artística.

No obstante, sostuvo que conserva una relación profunda con su país natal, donde permanecen parte de sus recuerdos familiares y afectivos.

Al abordar la situación cubana, aseguró que la crisis que atraviesa el país también repercute sobre la educación, la formación artística y la vida cultural.

“Cuba es un país ahora mismo que está colapsado. Todo en Cuba está pasando por la misma crisis que pasa el país”, expresó.

Indicó que las dificultades de transporte y alimentación, entre otros factores, han afectado incluso la regularidad con que estudiantes pueden asistir a las universidades y centros de formación.

Del cuento al teatro

Caldas González también reflexionó sobre las diferencias entre la narrativa y la dramaturgia.

A su juicio, aunque el diálogo teatral permite transmitir las ideas de manera directa, el cuento le ofrece posibilidades distintas para profundizar en emociones, ambientes y universos simbólicos.

“El diálogo beneficia y viabiliza el lenguaje, pero el cuento para mí es más difícil. El cuento me permite decir cosas que tal vez se complican más en una obra de teatro”, señaló.

Durante su trayectoria también ha trabajado diferentes modalidades escénicas, entre ellas el monólogo y el teatro unipersonal, formato en el que un solo intérprete puede representar varios personajes.

Entre las obras que han llegado a escena mencionó “Emelina”, una pieza que aborda el racismo a partir de la historia de una mujer negra que contribuye a la formación profesional de un hombre y posteriormente es rechazada por este.

Según explicó, la obra fue presentada y reconocida en Cuba.

Influencias y raíces culturales

El escritor reconoció además la influencia del colombiano Gabriel García Márquez en su formación literaria.

“Yo soy seguidor de García Márquez. Leo mucho a García Márquez. No es que copie a García Márquez, García Márquez es incopiable, pero el estilo de él a mí siempre me cayó bien”, manifestó.

En sus textos también aparecen elementos vinculados con las tradiciones religiosas y culturales de origen africano presentes en el Caribe.

Caldas González, quien afirmó estar vinculado a la Casa del Caribe en República Dominicana, explicó que ha estudiado manifestaciones religiosas afrocubanas y procesos de sincretismo que posteriormente utiliza como referencias culturales y antropológicas para construir personajes y situaciones.

Aclaró, sin embargo, que su acercamiento a estas prácticas es principalmente cultural y de investigación.

Para el autor, la literatura, el teatro y el cine permiten al ser humano aproximarse a realidades distintas de su cotidianidad y explorar otras formas de comprender el mundo.

“Ganar en espíritu”

Al referirse al aspecto económico de la publicación, Caldas González aseguró que escribir y publicar literatura no constituye para él un proyecto pensado principalmente para obtener beneficios económicos.

“Eso no es para ganar dinero, eso es para ganar en espíritu”, afirmó.

Sostuvo que los costos de producción y comercialización dejan márgenes reducidos al escritor, por lo que considera la publicación fundamentalmente como una expresión de vocación artística y compromiso cultural.

“Cuentos que susurran, obras que gritan” se encuentra disponible a través de Amazon y será presentado el jueves 17 de septiembre, a las 6:00 de la tarde, en el Ateneo Amantes de la Luz, en Santiago.

Caldas González indicó además que tiene previstas presentaciones de la obra en Cuba y en Houston, Texas, esta última programada para el 20 de noviembre.

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