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Café 55

José Castillo advierte sobre la urgencia de preservar la memoria del Carnaval de Santiago

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Santiago. – El programa El Café de Diario 55 dedicó su emisión del 28 de enero de 2026 a una de las expresiones culturales más emblemáticas de la República Dominicana: el Carnaval de Santiago, abordado desde la experiencia y reflexión de José Castillo, gestor cultural y deportivo con una trayectoria ligada durante décadas a esta manifestación popular.

Castillo relató que su vida ha transcurrido “entre el deporte y la cultura”, tras una larga carrera como anotador de béisbol y sóftbol federado, y recordó que su vínculo con el carnaval nació desde la infancia, incluso a escondidas de su familia por razones religiosas. Evocó la figura de Arcadio Ventura, un canillita disfrazado de lechón que llevaba el periódico a su casa en Pueblo Nuevo, imagen que despertó en él una mezcla de miedo y fascinación que marcaría su destino carnavalesco.

Durante la entrevista, lamentó la ausencia de una documentación sistemática del Carnaval de Santiago, señalando que, fuera de esfuerzos aislados de investigadores como Tomás Morel, no existe una verdadera historia escrita que recoja sus barrios, personajes, caretas y vestuarios. En ese sentido, planteó la necesidad de un libro que preserve la memoria del carnaval popular santiaguero.

Uno de los puntos centrales de su intervención fue el lechón de Santiago como símbolo identitario. Explicó que, aunque surgió originalmente para proteger comparsas y carrozas de la élite, el personaje se popularizó en los barrios hasta convertirse en una expresión creativa masiva. Destacó que las caretas santiagueras son hoy apreciadas en todo el país y suelen ser solicitadas incluso antes de estrenarse los trajes.

Castillo detalló las diferencias entre la careta pepinera, de cuerno liso, y la joyera, trabajada con chifles o espinas, además de innovaciones artesanales como el “venadito” invertido, creado en Pueblo Nuevo, que transformó la forma tradicional del cuerno. Indicó que toda variación que respete la base del lechón, aunque sea más elaborada, entra en el terreno de la fantasía.

Al comparar el carnaval de Santiago con los de La Vega y Santo Domingo, reconoció que La Vega lleva ventaja en organización, mercadeo y promoción, pero defendió la originalidad santiaguera, al afirmar que su carnaval “nació de las entrañas del pueblo, sin empresas ni autoridades, disfrutando la fiesta popular”.

En el plano económico, explicó que una careta joyera puede costar alrededor de 12 mil pesos, mientras que un disfraz completo, aun modesto, ronda los 25 mil pesos. Señaló además la falta de materiales en Santiago, como la tela raso, lo que obliga a los grupos a trasladarse a Santo Domingo para suplirse.

Castillo valoró que la Alcaldía de Santiago haya asumido finalmente su rol institucional en la organización del carnaval, aunque recordó que los recursos asignados a la Federación de Lechones y Comparsas resultan insuficientes frente a los costos reales. También denunció la desunión interna entre los grupos carnavalescos, lo que dificulta la planificación y el crecimiento colectivo.

Finalmente, advirtió sobre el riesgo de que el lechón pierda su esencia barrial ante la concentración de la fiesta en espacios cerrados, como el Parque Central, y llamó a rescatar el correteo y la vivencia comunitaria que dieron origen al carnaval santiaguero.

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