Opinion
Cultura viva – La maldición de La Ciguapa
La Ciguapa es un hermoso mito criollo y rural cuasi desconocido. Dicen que aún vive en el pensamiento popular de los dominicanos. Permanece por encima de las transformaciones sociales que la sociedad ha experimentado, y, ante la ausencia de una educación que fortalezca esa parte folclórica de la Identidad Nacional.
Se le atribuye al escritor dominicano Francisco Javier Angulo Guridi (1816-1884) el mérito de introducir el tema en la literatura dominicana en la novela “La Ciguapa”, publicada en 1886, y describe a esa mujer de esta manera: “…es una criatura que sólo levanta una vara de talla…existe una exacta armonía en todos sus músculos y miembros, una belleza maravillosa en su rostro, y una agilidad en sus movimientos tan llenos de espontaneidad y de gracia que deja absorto al que la ve”.
Mujer de “pelo suave lustroso y abundante, rodando el de las hembras por sus bellísimas espaldas hasta las mismas pantorrillas”…Vive en las montañas y sale solo por las noches. No tiene otro lenguaje que el aullido. En las montañas del Cibao entre las provincias de Santiago y Puerto Plata, se desarrolla la acción de la referida novela.
Un rasgo físico imprescindible de la Ciguapa, y que no aparece en el texto de Angulo Guridi, es que “se distingue de otras mujeres porque tiene los pies al revés”. Sobre la conducta de esta singular mujer, se dice que es una mujer “completamente inofensiva, sumamente tímida, llegando incluso, a asustarse de la gente”. O sea, buena, dulce, y, al mismo tiempo, humilde.
Resulta propicio destacar que Francisco junto a su hermano Alejandro emigraron junto a sus padres a Cuba, siendo ambos infantes menores de diez años. Estudiaron en La Habana y luego, en Matanzas. Posteriormente “fundó el periódico “la Prensa”, “Brisas de Cuba”, “Alborada de Villaclara”… En 1953 regresó a su patria en donde se destacó como periodista, poeta, novelista, ensayista y dramaturgo nacido en Santo Domingo.
Algunos de sus títulos bibliográficos: “La fantasma de Higüey”, “La campana de higo”, “Ensayos poéticos”, “Iguaniona”, “Memoria”, leída ante el “honorable Ayuntamiento de Santiago”, “Una situación poco envidiable”, “Cacharros y manigüeros”…
La maldición de La Ciguapa según la leyenda, se manifestaba con la muerte contra hombres y mujeres, cuando desbordaban sus estados mentales, como aquellos “que rayan en el delirio” o cuando manifestaban incapacidades como “la intolerancia y el egoísmo” hacia los demás.
No exagero si digo que el “desbordamiento de los estados mentales” de una parte de individuos hacia los demás, han degenerado en efectos personales funestos para la sociedad.
Por Lincoln López
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