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Opinion

Cultura viva – Antón Chéjov, “el relojero”

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Por Lincoln López

 

       El relojero fue la metáfora utilizada por José A. Rojo, crítico intelectual y sociólogo boliviano, para referirse al trabajo literario, constante, preciso, disciplinado y creativo de uno de los escritores más importantes del siglo XX: Antón Chéjov.

¿Fundamento? Porque “es alguien que conoce perfectamente sus entrañas y que sabe cómo es cada una de sus piezas y cómo funcionan sus engranajes”.

          Constituyen todo un pequeño mundo lleno de decenas de piezas ajustadas finamente complementándose unas a otras para que funcione y cumpla su trabajo día a día que es el de proveer las horas y minutos. Además, el símil del relojero tuvo otra connotación: la extraordinaria producción de piezas intelectuales recopiladas en “155 libros”.

Desde la publicación de “Cuentos del Melpómene” (1884), sus relatos pasan la cifra de 600; más de 15 obras teatrales, cerca de 3500 cartas, crónicas, misceláneas…También escribió “Consejos a un escritor” y “El oficio de escritor”, en los cuales conceptualizó sobre temas que fueran útiles a la juventud; por ejemplo, aconsejaba en esos ensayos con sencillez que “solo se aprende a escribir de dos maneras: escribiendo y leyendo”.

Hay que contrastar esa abundante producción de Chéjov con su edad, puesto que solamente vivió 44 años, debido a la enfermedad de tuberculosis que padecía, incurable en ese tiempo, lo cual nos da una idea de su disciplina y dedicación.

Antón Pávlovich Chéjov (1860-1904), médico, narrador y dramaturgo. Considerado el representante más destacado  de la escuela realista en Rusia. Su obra es una de las más importantes de la narrativa y la dramaturgia. Su primera publicación: “Relatos de Motley” (1886).

         Su obra se caracteriza en procurar una reproducción exacta de la realidad, destacando lo cotidiano y no lo exótico. Expone problemas humanos, políticos y sociales. “El lenguaje utilizado es coloquial y crítico, ya que expresa el habla común y corriente”. Su estilo “carece de énfasis y el humor está casi siempre presente”. Dentro del teatro ruso está catalogado como un representante del Naturalismo Moderno.

         Tery Logan, escritor y crítico literario sostiene que “La obra de Chéjov sigue siendo una referencia ineludible en la literatura y el teatro. Su capacidad para retratar la complejidad emocional y la profundidad de las experiencias humanas le ha asegurado un lugar en el canon universal”.

         Por tanto, su impacto en la literatura moderna es duradero, incluyendo sus obras teatrales las cuales se  representan constantemente en los escenarios del mundo como “La Gaviota” (1887).

         Una reflexión Antón Chéjov para finalizar: “La vida es un hermoso sueño y lo quiero vivir despacio”.

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