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El Cibao

Autovía del Ámbar: infraestructura resiliente, movilidad segura y ordenamiento territorial para el desarrollo del Cibao Atlántico

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Reynaldo Peguero
rpeguero@strategius.org

El inicio de la construcción de la Autovía del Ámbar constituye uno de los proyectos de infraestructura más trascendentales para República Dominicana en las últimas décadas. La nueva vía, de aproximadamente 32.7 kilómetros, conectará a Santiago con Puerto Plata mediante una solución de ingeniería de alto nivel que atravesará la compleja geología de la Cordillera Septentrional, considerada uno de los sistemas montañosos de mayor sensibilidad hidrogeológica y tectónica del Caribe.

No se trata únicamente de construir una vía. Se trata de desarrollar un corredor estratégico que redefinirá la competitividad logística, la movilidad regional, la seguridad vial, el ordenamiento territorial y la integración económica entre el Cibao y el Atlántico dominicano.

La ingeniería contemporánea demuestra que las grandes autopistas del siglo XXI deben concebirse como sistemas territoriales integrales. La experiencia internacional evidencia que obras similares solo alcanzan resultados sostenibles cuando incorporan simultáneamente geología, geotecnia, hidrología, ingeniería sísmica, planificación urbana, ecología del paisaje, economía regional y gestión de riesgos.

Los túneles de última generación, los viaductos elevados y la optimización geométrica prevista permitirán reducir pendientes críticas, disminuir tiempos de recorrido, aumentar la seguridad operacional y minimizar las intervenciones sobre ecosistemas frágiles.

Estas soluciones han sido ampliamente utilizadas en los Alpes europeos, Japón, Corea del Sur, China y Suiza, donde las infraestructuras atraviesan cadenas montañosas de elevada complejidad geológica con estrictos criterios ambientales y estructurales.

La Cordillera Septentrional dominicana posee características geológicas singulares. El corredor se localiza dentro del entorno de importantes fallas tectónicas activas, por lo que la construcción demanda estudios permanentes de microzonificación sísmica, modelación geotécnica tridimensional, monitoreo instrumental, estabilidad de taludes, drenajes profundos y permanente evaluación de amenazas naturales.

La ciencia moderna recomienda incorporar sensores estructurales, sistemas inteligentes de monitoreo, estaciones meteorológicas, vigilancia geodinámica y tecnologías de alerta temprana que permitan evaluar continuamente deformaciones, infiltraciones y movimientos del terreno.

De acuerdo a los informes que poseemos y estudiamos como Strategius, hoy la infraestructura resiliente constituye uno de los principales estándares promovidos por Naciones Unidas (ONU), el Grupo Banco Mundial (GBM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para reducir pérdidas económicas frente a fenómenos naturales.

Igualmente, importante resulta la protección de las cuencas hidrográficas de los ríos Yásica y Bajabonico, fundamentales para el abastecimiento de agua potable, la producción agrícola, los ecosistemas y el desarrollo turístico de la costa norte. La infraestructura moderna debe preservar los corredores ecológicos, mantener la conectividad biológica, controlar la erosión, proteger los acuíferos y reducir al mínimo la sedimentación de los cursos de agua.

La revisión bibliográfica que hicimos indica que las experiencias desarrolladas en Noruega mediante su programa nacional de carreteras escénicas, así como las autopistas alpinas de Suiza y Austria, demuestran que una vía correctamente diseñada puede convertirse simultáneamente en infraestructura logística, atractivo turístico y herramienta de conservación ambiental.
La movilidad y la naturaleza no son objetivos incompatibles cuando prevalece una planificación estratégica y científica.

La Autovía del Ámbar transformará la economía regional. Mejorará la competitividad de las exportaciones e importaciones del Cibao, fortalecerá las cadenas logísticas nacionales, consolidará el crecimiento del puerto comercial y del puerto de cruceros de Puerto Plata, potenciará el aeropuerto internacional Gregorio Luperón, estimulará la inversión inmobiliaria y turística y reforzará un sistema que supera las diez mil habitaciones hoteleras, campos de golf, marinas, restaurantes e infraestructura energética.

Al mismo tiempo, permitirá redefinir la vocación funcional de las actuales carreteras Santiago-Navarrete-Puerto Plata y la histórica carretera turística Gregorio Luperón. Liberadas parcialmente del tránsito pesado, podrán especializarse como corredores paisajísticos, culturales, gastronómicos y turísticos, siguiendo modelos aplicados exitosamente en Costa Rica, Francia, Italia, España y Chile, donde antiguas carreteras nacionales evolucionaron hacia rutas patrimoniales de alto valor económico y cultural.

Desde la perspectiva del ordenamiento territorial, el inicio de las obras en el kilómetro 18 de la Circunvalación Norte debería complementarse con una estrategia integral de protección del suelo.

Resulta técnicamente recomendable establecer una franja de control urbanístico y una veda temporal para nuevas edificaciones dispersas alrededor del corredor, evitando procesos de ocupación desordenada que posteriormente incrementan los costos públicos, generan congestionamientos y deterioran la funcionalidad de la infraestructura.

La experiencia internacional demuestra que las autopistas exitosas son aquellas cuyo entorno permanece regulado mediante planes de uso del suelo, zonas de amortiguamiento, accesos controlados y reservas territoriales. Sin estos instrumentos, la expansión urbana espontánea termina reduciendo la capacidad operativa de las vías y comprometiendo las inversiones realizadas.

Las empresas responsables, Grupo Estrella, Rizek Constructora, Empresa Magna y Constructora Mar poseen la capacidad técnica para ejecutar una infraestructura de clase mundial.

Sin embargo, el verdadero éxito dependerá de mantener los más altos estándares internacionales de calidad constructiva, supervisión independiente, transparencia, gestión ambiental y participación ciudadana durante todas las etapas del proyecto.

La inversión aproximada de RD$28,800 millones representa una oportunidad histórica para convertir la Autovía del Ámbar en un referente regional de infraestructura resiliente. Ello exige una estrategia permanente de comunicación pública, divulgación científica, educación vial, participación comunitaria y rendición de cuentas que fortalezca la confianza ciudadana.

Desde los antiguos caminos persas, la red imperial romana y las rutas comerciales de China, hasta las modernas autopistas inteligentes de Europa y Asia, la historia demuestra que las grandes vías de comunicación no solo conectan territorios: transforman economías, organizan el crecimiento urbano y elevan la competitividad de las naciones.

La Autovía del Ámbar debe convertirse precisamente en eso: una infraestructura de excelencia internacional que combine movilidad segura, ingeniería resiliente, protección ambiental, ordenamiento territorial y desarrollo sostenible para las próximas generaciones de dominicanos.

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