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Desapariciones de menores en República Dominicana: una crisis persistente

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Santo Domingo. – La alarmante realidad de cientos de niños y adolescentes reportados como desaparecidos en la República Dominicana durante los últimos cinco años es un reflejo del dolor, la incertidumbre y las debilidades institucionales que enfrenta el país. Casos como los de Brianna Genao y Roldanis Calderón se han vuelto emblemáticos tras viralizarse en redes sociales, mientras que muchos otros permanecen en el olvido mediático.

Entre los menores desaparecidos se encuentran nombres como Normil Laureine Victoria, Adauris Miguel Castillo, Yoan Genao, Frainer Ciprián, Marie Love Famille, Héctor Andrés Genao, Yoselina José, Luis “Wenny” Pérez, Ruth Esther Paredes, Luis Ángel González, Santa “Yisell” Morillo, Kendry Alcántara, Eni Kader y Andy Daniel Martínez.

Un levantamiento realizado por un medio de circulación nacional, que se basó en redes sociales, archivos de prensa y plataformas institucionales, documenta un total de 231 menores reportados como desaparecidos entre 2020 y 2026. De estos, 156 fueron localizados, 25 fallecieron, 16 siguen desaparecidos y en 34 casos no se dispone de información actualizada.

Investigación y respuesta institucional

Se gestionaron solicitudes de información ante la Policía Nacional, la Procuraduría General de la República y el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani). Al finalizar la investigación, solo esta última institución proporcionó una respuesta oficial.

Historias que no cesan

La búsqueda de Yoan Genao, desaparecido a los 16 años en 2024, es un ejemplo de la lucha constante de las familias. Su madre, Breinny Genao, recorre lugares como Güibia, Boca Chica, San Luis y el parque Enriquillo, llevando alimentos como excusa para preguntar por su hijo. Su búsqueda la llevó a hospitales, destacamentos y sectores vulnerables, enfrentando numerosos obstáculos para formalizar la denuncia, incluyendo la necesidad de gestionar por su cuenta videos de seguridad.

Otro caso desgarrador es el de Ruth Esther Paredes, quien desapareció a los 11 años en 2023 en La Caleta, Boca Chica. Aunque dos personas fueron imputadas y confesaron el crimen, se retractaron y fueron liberadas por falta de pruebas, dejando el caso sin resolución judicial.

Patrones y riesgos identificados

El reportaje revela patrones diferenciados en las desapariciones según la edad de los menores:

  • Niños pequeños: Las desapariciones suelen estar asociadas a negligencia, accidentes o entornos inseguros, como caídas en canales, cañadas o cisternas. También se documentan casos de violencia extrema cuando son enviados solos a realizar diligencias.
  • Adolescentes: Los casos se concentran en trayectos escolares o salidas con amigos, con un riesgo creciente vinculado al contacto con adultos a través de redes sociales y videojuegos, lo que puede derivar en explotación sexual o relaciones irregulares.

Además, se registran situaciones en las que uno de los padres traslada al menor fuera del país sin el consentimiento del otro, así como casos de secuestros, engaños por allegados y denuncias de venta de menores.

Datos alarmantes de la Policía Nacional

Según datos de la Policía Nacional, entre enero y octubre de 2025 se reportaron 454 personas desaparecidas, de las cuales 50 eran niños y 404 adolescentes. En el período 2022-2023 se registraron 595 casos, con 323 personas localizadas, incluyendo 150 menores.

Respuesta institucional y vacíos

Las familias denuncian respuestas tardías, falta de acompañamiento legal y debilidad en las investigaciones. En muchos casos, las autoridades minimizan la gravedad de las desapariciones, atribuyéndolas a decisiones voluntarias de los adolescentes.

El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia reportó 1,529 casos de menores extraviados o en situación de riesgo entre 2021 y 2025. Sin embargo, las desapariciones formalmente tipificadas fueron significativamente menores: 21 en 2024 y 19 en 2025, lo que evidencia posibles diferencias en la clasificación de los casos.

Casos que persisten en el tiempo

Algunas desapariciones se prolongan por meses o incluso años. Entre ellas, la de Yoselina José, desaparecida a los 17 años en 2023, y la de Kendry Alcántara, de cuatro años, visto por última vez en 2022 en la provincia San Juan.

El caso de Luis Ángel González, desaparecido en 2022 en Vicente Noble, Barahona, sigue sin resolución, mientras que el proceso judicial contra los imputados aún no ha comenzado formalmente.

En casos con mayor exposición mediática, como el de Brianna Genao, desaparecida en diciembre de 2025 en Puerto Plata, la visibilidad no ha garantizado avances significativos en la investigación, a pesar de la participación de organismos internacionales.

Impacto en las familias

Las secuelas emocionales que enfrentan las familias son profundas. Muchas lidian con depresión, ansiedad y desgaste económico. Algunas, como la de Luis Ángel González, han requerido atención psiquiátrica prolongada, mientras que otras continúan la búsqueda activa sin resultados concretos.

Aunque una parte importante de los casos se resuelve en pocos días, aquellos que superan las primeras semanas suelen implicar mayores niveles de complejidad, encubrimiento o violencia, dejando a las familias en una lucha constante por respuestas y justicia.

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