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Internacional

Trump minimiza diferencias con Xi sobre Irán antes de cumbre en Beijing

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Beijing. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha restado importancia este martes a las discrepancias con su homólogo chino, Xi Jinping, en relación al conflicto con Irán, mientras se dirige a Beijing para una cumbre donde la guerra en Oriente Medio se perfila como uno de los temas más delicados.

Un enfoque diplomático

Trump ha intentado, sin éxito, persuadir a China para que utilice su influencia sobre Irán y presione a Teherán para que acepte las condiciones de Washington, buscando poner fin a la guerra o, al menos, facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz.

Sin embargo, antes de partir de la Casa Blanca hacia Beijing, el mandatario estadounidense buscó reducir la tensión pública con el gobierno chino. “Vamos a tener una larga conversación al respecto. Creo que él ha sido relativamente bueno, para ser honesto”, declaró Trump sobre sus planes de conversar con Xi acerca del conflicto.

Minutos después, añadió: “Tenemos muchas cosas que discutir. No diría que Irán es una de ellas, para ser honesto, porque tenemos a Irán muy bajo control”.

Diferencias sobre Irán

Trump ha alternado entre críticas y reconocimientos hacia China en torno al conflicto. En ocasiones, ha cuestionado a Beijing por no hacer más para influir sobre la República Islámica, mientras que en otras ha admitido que el gobierno chino ayudó a desescalar la crisis al impulsar conversaciones de alto al fuego cuando las negociaciones se debilitaban.

Aun así, la Casa Blanca ha fijado expectativas moderadas sobre la posibilidad de lograr un cambio significativo en la postura china. El gobierno estadounidense parece decidido a evitar que las diferencias sobre Irán afecten otros temas estratégicos de la relación bilateral, incluyendo:

  • Comercio
  • Cooperación tecnológica
  • Acciones contra el tráfico de precursores químicos vinculados al fentanilo

Sanciones y tensiones diplomáticas

Previo al viaje de Trump, Washington endureció las medidas contra empresas chinas. El Departamento de Estado anunció sanciones contra cuatro entidades, incluidas tres compañías con sede en China, acusadas de suministrar imágenes satelitales utilizadas por Irán para operaciones militares contra fuerzas estadounidenses en Oriente Medio.

Asimismo, el Departamento del Tesoro sancionó refinerías y transportistas chinos vinculados a la compra y traslado de petróleo iraní. China calificó esas acciones como “presión unilateral ilegal” y recordó que cuenta con una ley aprobada en 2021 que prohíbe a entidades chinas acatar sanciones extranjeras consideradas ilegítimas por Beijing.

China mantiene cautela

Mientras tanto, China continúa insistiendo públicamente en la necesidad de poner fin a la guerra y ha participado en esfuerzos diplomáticos regionales para impulsar negociaciones de paz. La semana pasada, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, recibió en Beijing a su homólogo iraní, Abbas Araghchi, y defendió el derecho de Irán a desarrollar energía nuclear con fines civiles.

Xi Jinping también lanzó críticas indirectas a Estados Unidos al afirmar que el derecho internacional “no debe aplicarse selectivamente” y advirtió contra un regreso a “la ley de la selva”.

El estrecho de Ormuz preocupa a las potencias

El conflicto mantiene elevada la preocupación internacional debido al impacto del cierre del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de petróleo. Funcionarios estadounidenses sostienen que el cierre afecta especialmente a China y a otras economías asiáticas dependientes del crudo de Oriente Medio.

El secretario de Estado, Marco Rubio, argumentó recientemente que también es interés de China presionar para reabrir el tránsito marítimo. “No se les puede vender si no se puede transportar el petróleo, y no se puede sostener una economía bajo esas condiciones”, afirmó Rubio.

Evitar otra guerra comercial

Analistas consideran que tanto Washington como Beijing tienen interés en impedir que las tensiones sobre Irán deriven en un deterioro económico mayor. Ambas potencias evitaron recientemente una nueva escalada comercial, luego de que Estados Unidos amenazara con aranceles de hasta un 145 % a productos chinos y China endureciera controles sobre exportaciones estratégicas.

Aunque persisten diferencias profundas, tanto Trump como Xi parecen conscientes del impacto que una confrontación económica tendría sobre sus respectivas economías y sobre los mercados internacionales.

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