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Internacional

Protestas en Francia dejan 1,200 detenidos y 150 policías heridos; Gobierno denuncia maniobra política

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París. – El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, denunció que detrás de los episodios de violencia registrados durante las protestas sociales de este sábado 17 de octubre existe una maniobra política, en una jornada que dejó al menos 1,200 personas detenidas y 150 policías y gendarmes heridos.

Durante una comparecencia ante la prensa, poco antes de la medianoche, el jefe del Gobierno francés manifestó su respaldo a las fuerzas del orden y anunció que el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, había dado instrucciones a los fiscales para solicitar prisión provisional contra los detenidos considerados peligrosos.

Lecornu justificó la medida al señalar que entre los arrestados se encuentran personas con perfiles que calificó de particularmente violentos y peligrosos, a quienes atribuyó parte de los disturbios registrados en distintas ciudades del país.

«No se puede permitir que una minoría destroce y que sean siempre los mismos los que pagan», manifestó el primer ministro, al condenar los actos de vandalismo y saqueos que acompañaron algunas de las manifestaciones.

El funcionario también denunció que en París se intentaron atacar importantes sedes del poder político, entre ellas el Palacio del Elíseo, residencia oficial del presidente de la República; Matignon, sede del primer ministro, y la Asamblea Nacional.

«Por lo tanto, es claramente una maniobra política que acepta la violencia», expresó Lecornu, antes de advertir que su Gobierno no se dejará intimidar por los responsables de los disturbios.

Alcaldes exigen explicaciones por los daños

Ante la magnitud de los hechos, los alcaldes de París, Marsella y Lyon, tres de las ciudades afectadas por los destrozos y saqueos, solicitaron una reunión con el primer ministro a principios de la próxima semana para abordar las consecuencias de la jornada de protestas.

La petición fue formulada mediante un comunicado conjunto firmado por el socialista Emmanuel Grégoire, alcalde de París; el independiente de izquierda Benoît Payan, de Marsella, y el ecologista Grégory Doucet, de Lyon.

Los funcionarios expresaron su preocupación por la gravedad de los daños materiales y reclamaron una evaluación de las circunstancias que permitieron que las manifestaciones derivaran en episodios de violencia.

«Exigimos un diagnóstico preciso que explique la cadena de acontecimientos que condujeron a esta situación. Esto no puede ni debe volver a ocurrir», señalaron los alcaldes.

Asimismo, indicaron que la iniciativa busca integrar a los responsables municipales de todas las localidades afectadas, con el propósito de coordinar medidas que permitan prevenir situaciones similares.

Más de medio millón de personas participaron en las protestas

Las manifestaciones se desarrollaron en distintas ciudades francesas y reunieron a cientos de miles de personas que reclamaban mejoras en las condiciones económicas, los servicios públicos y otras demandas sociales.

Las movilizaciones fueron convocadas por diversos colectivos, entre ellos organizaciones estudiantiles, trabajadores de servicios públicos e integrantes del movimiento de los chalecos amarillos.

De acuerdo con las cifras del Gobierno francés, unas 550,000 personas participaron en las protestas, mientras que los organizadores elevaron la estimación a más de 800,000 manifestantes.

Solo en París, el Ministerio del Interior contabilizó alrededor de 110,000 participantes, una cifra que reflejó la magnitud de la movilización.

La asistencia superó ampliamente las previsiones del Ejecutivo, que antes de la jornada había estimado una participación máxima de 150,000 personas en todo el territorio nacional.

Aunque gran parte de las manifestaciones transcurrieron pacíficamente, en varias ciudades se produjeron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, incendios, ataques a edificios públicos y saqueos de establecimientos comerciales.

Incendio destruye histórico ayuntamiento de Limoges

Uno de los incidentes más graves ocurrió en la ciudad de Limoges, donde un incendio provocado durante los disturbios causó graves daños al histórico edificio del Ayuntamiento, construido en el siglo XIX.

El fuego afectó gran parte de la estructura y provocó el colapso de su techumbre, convirtiéndose en uno de los episodios más significativos de la jornada de violencia.

También se registraron daños materiales y saqueos en establecimientos comerciales de París, Marsella y Lyon, así como ataques contra instalaciones públicas en otras localidades francesas.

Las autoridades continuaban evaluando las consecuencias de los disturbios, mientras el Gobierno defendía la actuación de las fuerzas de seguridad y anunciaba medidas judiciales contra las personas señaladas por participar en actos violentos.

La jornada dejó en evidencia el alcance del descontento social en Francia y abrió un nuevo escenario de tensión entre el Ejecutivo, los sectores movilizados y las autoridades municipales afectadas por los incidentes.

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