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Opinion

El fujimorismo en Perú

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El Perú en los últimos 7 años ha tenido 6 presidentes, 2 congresos disueltos, cientos de muertos en protestas y una crisis institucional que no cede. Y en el centro de ese huracán ha estado, una y otra vez, el fujimorismo.

Keiko Fujimori es la herencia política que Alberto Fujimori le dejó al Perú, después de 10 años de gobierno autoritario que disolvió el Congreso en 1992 y cometió crímenes de lesa humanidad, por los que fue condenado a 25 años de prisión.

Keiko Fujimori y su partido Fuerza Popular se han convertido en una de las principales fuerzas que han influido en la inestabilidad política peruana del siglo XXI.
A pesar de las 3 derrotas electorales que ha sufrido, Keiko Fujimori ha manejado el Congreso con lógicas similares a las de Alberto Fujimori: concentración de poder, control de la agenda legislativa y uso político de herramientas constitucionales como la vacancia, la censura y las comisiones investigadoras para presionar o defenestrar a presidentes electos.

Durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski 2016-2018, Fuerza Popular obtuvo mayoría absoluta en el Congreso con 73 escaños. En lugar de cohabitar y apoyar la gobernabilidad, impuso obstrucción sistemática: interpelaciones, censura de ministros y negativa a aprobar reformas clave. El resultado fue la primera vacancia presidencial en diciembre de 2017. Aunque Kuczynski sobrevivió a ese round, la presión continuó hasta forzar su renuncia en marzo de 2018.

Con Martín Vizcarra la estrategia fue la misma: bloqueo y desgaste. Vizcarra intentó cerrar el Congreso para convocar elecciones y frenar su acción conspirativa. El Congreso, entonces con bancada fujimorista como la más grande, respondió destituyéndolo en noviembre de 2020 con la figura de "incapacidad moral permanente". Eso detonó las protestas que dejaron muertos y a Perú con 3 presidentes en una semana.

El libreto se repitió con Pedro Castillo. Desde el día 1, el Congreso y sus aliados presentaron mociones de vacancia. Lo defenestraron en diciembre de 2022 tras su fallido autogolpe, pero la crisis continuó con el gobierno de Dina Boluarte y la represión aumentó, ocasionando decenas de muertos.

El fujimorismo no es el único responsable. La corrupción, el colapso de los partidos tradicionales y la desigualdad también explican la crisis. Pero pocos grupos políticos han tenido la capacidad y la voluntad de tumbar presidentes, bloquear reformas y polarizar al país como lo ha hecho Fuerza Popular.

La recién elegida presidenta del Perú Keiko Fujimori, con esta larga trayectoria de golpista al servicio de la partidocracia corrupta, no podrá llevar al Perú por el sendero de la prosperidad y la paz.

Franklin Rosa.

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