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Opinion

¿El ejemplo para cuándo?

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Hace años que hemos escuchado, desde que éramos nuevos en el ejercicio, sobre las triquiñuelas que eran capaces de hacer abogadas y abogados para estafar con aspectos inmobiliarios a clientes y los contrarios.

Desde la firma de poderes que se suponen eran para esta­blecer una relación de cliente y abogado, lo que había en reali­dad era una venta o hipoteca por un supuesto préstamo.

Otras artimañas era que se hacían asumir los créditos de clientes como si fueran lo propios, y siempre fungían los mismos notarios o notarias. Ya eran conocidos los mecanismos utilizados con tal de quedarse o apropiarse de los inmuebles ajenos.

O también, el crear y llevar por medio de un proceso de embargo inmobiliario todo tipo de argucias sucias, que el ­último en enterarse era el supuesto o real deudor, de que fruto de un crédito que poseía un acreedor, ya había perdido su hogar y todo por lo que había trabajado, sin haber tenido la oportunidad de obtener nuevamente la propiedad de lo que fue suyo.

En los años 80, 90 y 2000, había todo un tinglado que se confabulaban, abogados, notarios, alguaciles, jueces y hasta se tenía su gente en los Registros. Y fueron muchas las ejecu­ciones que se llevaron a cabo, bajo la anuencia o creencia de que todo tenía su fundamento legal y ético, cuando no lo era.

Y esta práctica de años, al parecer ha vuelto a resurgir o quizás lo que se ha hecho es perfeccionar los métodos de cómo apropiarse de lo ajeno ha como de lugar. Y de esto está lleno el Registro de Títulos, la Dirección General de Impuestos Internos, las Fiscalías y los Tribunales.

Hace poco, leíamos dos artículos de eminentes abogados de Santiago, como son: José Lorenzo Fermín y Fausto García, que hacían referencia al grado que han llegado grupos de mafias, conformado por el mismo tipo de equipo que hace veinte o treinta años y no son sancionados ni de forma disciplinaria, ni por el Colegio de Abogados o el de Notarios. Es como si estas entidades fueran poco o nada funcionales.

Por ejemplo, el profesor Fermín, entre otras cosas, esta­blece, lo siguiente: “Las modalidades son variadas: falsificación de títulos y firmas; duplicados fraudulentamente obtenidos por supuestas pérdidas; poderes de venta falsos, incluso emitidos en consulados; hipotecas ilegítimas con propiedades ajenas. En algunos casos, se han falsificado firmas y sellos de notarios públicos que supuestamente “lega­lizan” los actos”.

“Estos fraudes ocurren con mayor frecuencia en solares baldíos o sin mejoras, lo que facilita la maniobra”. “Conozco casos en que los verdaderos propietarios se han visto obligados a cercar sus terrenos, colocar letreros visibles advirtiendo que “no está en venta” o designar personas que los visiten ­periódicamente, a fin de disuadir intentos de despojo”.

Continúa expresando el profesor Fermín: “En este contexto, el Poder Judicial, a través de los Registros de Títulos, ha ­implementado recientemente un servicio de alerta electrónica registral, el cual, por el momento, se ofrece de manera gratuita —aunque se prevé que en el futuro tenga un costo—. Este sistema notifica oportunamente al propietario cuando se ­intenta realizar alguna operación sobre su inmueble, funcionando de manera semejante a los avisos de consumo de las tarjetas de crédito”.

Con relación al mismo tema, indica, el Licdo. Fausto ­García: “El "grillete" de la Alerta Registral es un paso hacia la modernidad, pero también es el recordatorio de nuestra ­inseguridad. No podemos permitir que la propiedad inmobi­liaria siga siendo un terreno de caza para mafias protegidas por el sistema judicial vigente. El Derecho a la Propiedad no debe ser un tormento, sino una certeza”.

Como bien podemos ver, el ámbito de mafia en Santiago, no es nuevo. Lo que cambian o se agregan son los malhecho­res y los métodos.  Ahora bien, lo que si tiene que llegar de parte del sistema judicial, el propio Colegio de Abogados y Notarios, es que las sanciones sean ejemplares, para que no siga reinando la impunidad y la motivación para que continúen abundando las estafas inmobiliarias en nuestra ciudad.

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