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Opinion

En nuestra opinión… LA COHERENCIA DEL PTE. Y UNAS MEMORIAS.

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Desde hace tiempo hemos indicado que el presidente, Luís Abinader, ha sido el mandatario que con mejor intención, luego del profesor Juan Bosch, ha llegado al Palacio Nacional.

Claro, esto no supone que esa buena voluntad haya podido ser cristalizada en la mayoría de los aspectos importantes que interesan a la mayoría de lo que se llama pueblo dominicano.  Por múltiples razones, que por espacio no podemos dilucidar, pero que tienen que ver con la delegación a personas que no han realizado su trabajo o no se han identificado con la misma voluntad.

Viendo todo esto, podemos comprender sobre su coherencia personal y política, que ha tratado en muchos aspectos de mantenerla, y uno de éstos, ha sido el tema de la corrupción y su  compromiso desde que estaba en la oposición con el mismo, y esto fue lo que se pudo palpar el viernes 27 de febrero, próximo pasado, cuando tocó el caso Senasa y respecto a esto, queremos traer a colación un escrito nuestro del año pasado y que indicamos, lo siguiente:

“A propósito de lo que ha resultado ser uno de los mayores escándalos que enfrenta el gobierno del PRM en este segundo período, en el que mencionan una serie de personas ligadas  al sector externo que en campaña consiguió recursos para el entonces político opositor, hoy primer mandatario.  El presidente Luis Abinader Corona, reiteró, lo que ya en una oportunidad había dicho sobre la transparencia,  estableció, lo siguiente”:

“Yo tengo muchos amigos, pero no cómplices”. Y le agregó hace unos días a esa frase, lo siguiente: “…no habrá espacio para la complicidad ni la impunidad de actos ilícitos”.  “que la transparencia es innegociable y que cualquier persona involucrada en irregularidades deberá enfrentar las consecuencias, independientemente de su cercanía personal o política”.

“No deseamos terminar, si recordar, con estas palabras pronunciadas por el primer mandatario hace unos día y que hemos hecho reseña más arriba, lo mencionado por el presidente, Juan Bosch, a propósito que en par de días se cumpliría un aniversario más de ese nefasto hecho, como lo fue: el golpe de Estado, no solo a él, sino a un pensamiento colectivo creciente y a un intento por viabilizar la democracia dominicana.  En ese año del 1963, él expresó, a propósito del tema de la corrupción, lo siguiente”:

“Queremos advertir al país que el Presidente de la República no tiene amigos, ni enemigos, ni arientes, ni parientes; la ley protege a todos los dominicanos pero la ley también le cae encima a todo dominicano que la viole”.  “Esto es una república que tiene que regirse por la ley, la ley no conoce nombre ni personas, ni sentimientos, ni relaciones familiares”.

“Los funcionarios de este gobierno que crean que el presidente no se va a enterar si hacen algo mal hecho están equivocados, porque el presidente se entera y envía a la justicia y hace detener al más íntimo de sus amigos, y el más cercano de sus colaboradores me duele hacerlo pero tengo que hacerlo para preservar la democracia de este país. Yo puedo ser derrocado como cualquier gobernante puede ser derrocado en América Latina, pero cuando salga del poder, tendrán que reconocer mi honestidad”.

Ojalá que el actual presidente, Luís Abinader, pueda seguir teniendo claro, que dentro del marco de que no será reelegido, recuerde que todo cuanto haga o diga, estará marcando su paso por la historia política dominicana, y en ese sentido cuidar su coherencia y pueda mantener, tal como lo indicó, en sus Memorias ante el Congreso, el pasado 27 de febrero, en la forma siguiente:

“La lucha contra la corrupción no es una declaratoria más de este gobierno; es su columna vertebral, su brújula moral inamovible.” “No habrá tregua, no habrá contemplaciones y no habrá marcha atrás.” “En este gobierno no existen intocables. No existen protegidos. No existen excusas.”

“Mientras yo sea Presidente de la República, no habrá escondites, no habrá silencios cómplices y no habrá poder que esté por encima de la ley.” “No habrá impunidad para la corrupción del pasado, ni tampoco para la que se cometa en el futuro.” “Un Estado honesto no es una opción. Es una obligación moral.”

“No hay ni habrá tolerancia frente a las estructuras criminales.”

Lo que este pueblo espera, es que Luís Abinader, siga siendo, hasta el año 2028, cuando le toque bajar las escalinatas del Palacio Nacional,   como presidente, un hombre coherente y sensible ante su compromiso con lo mejor para la mayoría de los dominicanos.

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