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Café 55

Domingo Rodríguez alerta sobre deterioro ambiental y pide acciones urgentes para proteger recursos naturales

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Santiago. – El docente universitario y ecologista Domingo Rodríguez advirtió sobre el deterioro progresivo de los recursos naturales de la República Dominicana y llamó a las autoridades a adoptar medidas más contundentes frente al cambio climático, la contaminación del río Yaque del Norte, la pérdida de áreas verdes y las amenazas que enfrentan ecosistemas de la Cordillera Septentrional.

Durante una entrevista en el programa El Café de Diario 55, Rodríguez, exdirector del Ministerio de Medio Ambiente en Santiago y expresidente de la Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI), sostuvo que el país necesita combinar educación ambiental, aplicación efectiva de las leyes, fortalecimiento institucional y políticas públicas sostenibles para hacer frente a los principales desafíos medioambientales.

El especialista abordó los efectos de la sequía, el polvo del Sahara, el aumento de las temperaturas, el sargazo y el cambio climático, además de referirse a la situación del río Yaque del Norte y a los posibles impactos de proyectos mineros y de infraestructura en la Cordillera Septentrional.

Cambio climático y aumento de las temperaturas

Rodríguez explicó que el polvo del Sahara ha estado presente en el Caribe durante millones de años y forma parte del ecosistema regional, aunque señaló que también incide en determinados episodios de sequía.

“El polvo del Sahara hace millones de años que está presente aquí; es parte del ecosistema de la isla del Caribe y tiene sus aportes positivos, pero también sus problemas negativos. El polvo del Sahara ha influido mucho en todo este proceso de sequía”, expresó.

Indicó que la falta de lluvias no constituye un fenómeno exclusivo de República Dominicana, sino que afecta distintas regiones del planeta, mientras el incremento de los gases de efecto invernadero como consecuencia de las actividades humanas continúa alterando el comportamiento del clima.

“Donde antes llovía mucho ahora casi no llueve; donde antes había un proceso muy grande de sequía ahora está lloviendo diariamente. Hay toda una afectación del ecosistema mundial y, evidentemente, la República Dominicana también se está viendo afectada”, sostuvo.

Recordó que el país ha registrado temperaturas cercanas a los 40 grados Celsius y señaló que patrones climáticos que anteriormente eran habituales han experimentado cambios considerables.

Ante esa realidad, consideró necesario desarrollar estrategias de adaptación y resiliencia, aunque República Dominicana no figure entre los principales emisores mundiales de gases de efecto invernadero.

“Lo que debemos hacer nosotros como seres humanos es nuestra parte, la parte que nos corresponde. Aunque se diga que no influimos tanto en el cambio climático, sí nos corresponde actuar con respeto al medio ambiente”, manifestó.

Sargazo representa una amenaza para costas y turismo

Otro de los fenómenos que preocupa al ecologista es la proliferación del sargazo en el Atlántico y su llegada masiva a las costas del Caribe.

Rodríguez explicó que el calentamiento de las aguas ha generado condiciones favorables para su expansión y migración hacia diferentes zonas del continente americano.

“Está ocupando toda esta parte de América, trayendo unas consecuencias imprevisibles, y lo peor de esto es que todavía no hay solución, no tenemos una solución a la vista. Es realmente una verdadera tragedia, afectando el turismo dominicano y la flora y fauna de las áreas costero-marinas”, afirmó.

Pide declarar en emergencia el río Yaque del Norte

Rodríguez dedicó especial atención a la situación del río Yaque del Norte, cuya recuperación considera una de las principales prioridades ambientales de Santiago y del país.

Advirtió que el afluente enfrenta un desequilibrio hídrico debido a que la cantidad de agua extraída supera su capacidad de producción, situación agravada por la demanda de actividades agrícolas.

“El río Yaque del Norte tiene una importancia capital para Santiago, pero más allá para el país entero. Es el principal río de la República Dominicana, con una importancia económica, social, ambiental y política”, manifestó.

Según explicó, sus aguas son fundamentales para la producción agrícola de la Línea Noroeste, incluyendo cultivos de arroz y banano, además de contribuir al abastecimiento de agua de millones de personas.

Sin embargo, denunció que el Yaque del Norte recibe grandes cantidades de aguas residuales y que numerosos afluentes llegan al cauce principal con altos niveles de contaminación.

“El río Yaque del Norte está recibiendo más de cuatro metros cúbicos por segundo de aguas residuales que van directamente al río; lo convierten en un río contaminado. Cuando yo era niño aprendí a nadar en el río Yaque del Norte; ¿quién se atreve ahora a meter un pie en el río?”, cuestionó.

Rodríguez sostuvo que la situación requiere una declaratoria de emergencia acompañada de inversiones en plantas de tratamiento, reforestación, recuperación del bosque de galería y cambios en el uso de los suelos.

Consideró, además, que debe modificarse el modelo de ganadería extensiva desarrollado en zonas montañosas, debido a sus efectos sobre la cobertura boscosa, la erosión y la sedimentación.

“Debemos sacar de manera definitiva la ganadería de las montañas, esa ganadería esquilmadora, insostenible”, expresó.

Como alternativa, planteó avanzar hacia sistemas de producción intensiva y estabulación que permitan reducir la cantidad de terreno utilizada para la actividad ganadera.

Contaminación termina afectando a Montecristi

El ambientalista explicó que el deterioro del Yaque del Norte no constituye únicamente un problema de Santiago, debido a que los contaminantes recorren la cuenca hasta desembocar en el océano Atlántico, afectando los ecosistemas costeros de Montecristi.

“Todas esas aguas van a parar al océano Atlántico, al área costero-marina de Montecristi. Nos dañan las playas, nos dañan todos los ecosistemas costero-marinos y la vida marina de toda esa zona”, advirtió.

Señaló que parte del problema tiene su origen en la insuficiencia o deficiente funcionamiento de sistemas de tratamiento de aguas residuales en diferentes municipios de la cuenca.

También reclamó mayor responsabilidad al sector industrial y recordó que las empresas tienen obligaciones legales respecto al tratamiento de los efluentes generados por sus operaciones.

“Cuando se instala una industria, la ley establece que debe ser acompañada de una planta de tratamiento”, sostuvo.

Rechaza minería en la cordillera Septentrional

Rodríguez también manifestó su oposición a eventuales explotaciones mineras en la cordillera Septentrional, al considerar que los daños ambientales podrían superar ampliamente los beneficios económicos.

“Nosotros estamos opuestos totalmente a la minería en la Cordillera Septentrional. Totalmente. Estamos cerrados con eso, porque el daño que se haría sería superior muchas veces a lo que pueda ser rentable para el país”, afirmó.

Explicó que esa cadena montañosa posee ecosistemas de alto valor, una importante biodiversidad y suelos cársticos altamente permeables, condiciones que, a su juicio, incrementan los riesgos asociados a una explotación minera.

Rodríguez señaló, además, que muchas comunidades han desarrollado actividades vinculadas al ecoturismo y consideró contraproducente sustituir ese modelo por proyectos que puedan dejar pasivos ambientales de largo plazo.

También destacó la importancia de la Cordillera Septentrional para la regulación climática y la conservación de ecosistemas de la región.

Reclama transparencia sobre Autovía del Ámbar

En relación con la Autovía del Ámbar, Rodríguez aclaró que no rechaza el desarrollo de infraestructura, pero sostuvo que cualquier obra de esa magnitud debe ejecutarse bajo criterios de sostenibilidad ambiental.

“Como es una obra de desarrollo que es muy probable que sea también muy importante para el desarrollo de nuestro país, lo que estamos pidiendo es que ese desarrollo se convierta en desarrollo sostenible”, expresó.

En ese sentido, reclamó información sobre la ruta definitiva de la vía, sus posibles impactos ambientales y las medidas de mitigación contempladas.

“Que nos proporcione la información de cuál es el impacto que va a tener, cuál es la ruta que va a seguir esa carretera y conocer cuáles son las medidas de mitigación que habría que hacer”, señaló.

Rodríguez sostuvo que una infraestructura de esa naturaleza requiere los correspondientes estudios y permisos ambientales, además de mecanismos de participación de las comunidades potencialmente afectadas.

“Si existe ese estudio nosotros no lo conocemos. La ley obliga a publicar eso también y, además, exige lo que se llaman vistas públicas. Eso debe ser conocido por la población”, manifestó.

“El medio ambiente es la cenicienta del Estado”

El docente universitario también cuestionó los recursos destinados a la protección ambiental y consideró necesario fortalecer institucionalmente al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

“El Ministerio de Medio Ambiente es una especie de cenicienta en el Estado dominicano: es la institución que menos recursos recibe”, afirmó.

A su juicio, además de aumentar los recursos disponibles, debe garantizarse la permanencia del personal técnico capacitado, evitando que los cambios políticos provoquen la sustitución de profesionales especializados.

“Necesitamos que se le dote de recursos y que el personal técnico no lo cambien cada vez que viene un gobierno nuevo para poner personas sin preparación. Solo así podremos hablar seriamente de conservación y preservación del medio ambiente”, sostuvo.

Pide mayor aplicación de la Ley 64-00

Sobre el marco jurídico ambiental, Rodríguez consideró que el problema no radica exclusivamente en crear nuevas legislaciones, sino en garantizar la aplicación de las existentes.

“No se trata primero de una nueva ley, sino de aplicar la que tenemos. La Ley General de Medio Ambiente, la 64-00, es la sombrilla de todas las demás. Lo que necesitamos son leyes sectoriales fuertes”, indicó.

Criticó que algunas sanciones resulten insuficientes frente a los beneficios económicos obtenidos mediante actividades que perjudican los recursos naturales y señaló la impunidad como uno de los principales obstáculos para la protección ambiental.

“Lo que más nos preocupa es la impunidad. Hay mucha impunidad, la gente hace lo que le da la gana y no hay una persecución judicial efectiva”, manifestó.

Advierte sobre pérdida de áreas verdes en Santiago

Rodríguez también alertó sobre los efectos de la urbanización y la reducción de áreas verdes en las ciudades, particularmente en Santiago.

“Estamos cambiando zonas que eran pulmones en las ciudades por varilla, block, cemento, concreto. Eso hace que la temperatura aumente”, explicó.

Consideró necesario incrementar la arborización de parques, avenidas y espacios públicos, además de proteger la vegetación existente en las riberas de ríos y arroyos urbanos.

“Los cursos de arroyos en su paso urbano deben ser verdaderos pulmones. El bosque de galería en las orillas debe mantenerse incólume”, sostuvo.

Recordó como ejemplo el proceso de reforestación realizado en terrenos del actual Parque Central de Santiago durante su gestión en el Ministerio de Medio Ambiente y destacó la importancia que actualmente tiene esa área como pulmón urbano.

“En el Parque Central sembramos 100,000 plantas bajo la gestión de Jaime David Fernández Mirabal, quien con mucha valentía decidió reforestar toda esa zona en lugar de permitir proyectos de apartamentos de alto costo. Hoy eso es un bosque”, expresó.

Educación ambiental como herramienta de transformación

Rodríguez sostuvo que la educación ambiental debe ocupar un papel central en cualquier estrategia de conservación y destacó el trabajo desarrollado durante años por la Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI) en escuelas, colegios y comunidades.

“Hemos avanzado bastante en eso de la educación en las escuelas, pero todavía nos falta mucho más. Hemos formado grupos ecológicos en escuelas y colegios y hay que continuar con ese proceso, que será permanente”, expresó.

Consideró necesario profundizar estos contenidos dentro del sistema educativo para formar ciudadanos con mayor conciencia sobre la protección de los recursos naturales.

“Debe trabajarse mucho más en las escuelas, para que nazca y se establezca un nuevo ser humano en la República Dominicana, más respetuoso del medio ambiente”, agregó.

Finalmente, Rodríguez afirmó que enfrentar la crisis ambiental requiere tanto políticas públicas y cumplimiento de las leyes como modificaciones en el comportamiento individual de los ciudadanos.

“Cuando tú quieres que el mundo cambie, lo primero que debemos hacer es cambiar nosotros. Modificar nuestra conducta. El ejemplo personal es fundamental”, concluyó.

 

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