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Opinion

27 de FEBRERO.- Día de nuestra Independencia Nacional.-

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Hoy conmemoramos el 181 aniversario de la proclamación de nuestra Independencia Nacional, escenificada por el estruendo del trabucazo redentor del patricio Ramón Matías Mella en la Puerta de la Misericordia, la noche de aquel histórico 27 de febrero de 1844, desde donde marcharon Los Trinitarios hacia la Puerta del Conde, donde el intrépido trinitario Francisco del Rosario Sánchez izó, por primera vez, la Bandera Nacional. Ambas acciones le mostraban al mundo que ya constituíamos una república y, por lo tanto, nos habíamos liberado del yugo opresor de los tribales haitianos, que por 22 largos años habían reprimido y asesinado a nuestros conciudadanos y mancillado nuestro terreno patrio.

También hoy conmemoramos el pérfido y abyecto asesinato de la heroína María Trinidad Sánchez, quien con la ayuda de Concepción Bona confeccionó la primera bandera dominicana. Ese crimen de lesa patria fue ordenado por el descendiente de Guacanagarix, el traidor Pedro Santana, el 27 de febrero de 1845, justo cuando se celebraba el primer aniversario de la Independencia Nacional. Ese acontecimiento ruin fue el primer crimen político que se ejecutaba en la naciente república.

Cuenta la historia, que cuando trasladaban a nuestra Madre de la Patria desde la Fortaleza Ozama hacia el cementerio donde sería fusilada, al pasar frente a la Puerta del Conde exclamó:

«Dios mío, cúmplase en mí tu voluntad y, sálvese la República.»

En estos últimos días hemos visto distintos homenajes gubernamentales que les han estado haciendo a nuestros héroes independentistas, a nuestros patricios por motivo del Mes de la Patria, pero creemos que el mejor y más digno homenaje que se les podría hacer a Juan Pablo Duarte y a Los Trinitarios es expulsar de nuestro territorio a los millones de haitianos que tenemos dentro, los cuales se han dedicado a transgredir nuestras leyes y normas civilizadas, cometiendo todo acto de barbarie y pillaje, trastornando la seguridad y la tranquilidad de nuestros compatriotas; pues según las estadísticas y las investigaciones fidedignas, dentro del perímetro nacional habitan y transitan varios miembros de las diferentes y peligrosas pandillas que han estado destruyendo al vecino país y; nuestras autoridades no hablan de eso, ni tampoco detienen esa violación fronteriza.

Un merecido homenaje que se les podría hacer a esos prohombres que nos legaron la Dominicanidad, es detener la invasión del vientre, que paulatinamente, nos está arropando y, por vía de consecuencia, nos superará en número de habitantes en el futuro cercano, si no la detenemos a tiempo; pues, como paradoja de la vida, peligrosamente, hoy tenemos más haitianos entre nosotros que los que tuvimos en los días cuando se produjo y se cristalizó el proyecto de nuestra Independencia Nacional.

Tanto la citada invasión del vientre, como la exorbitante cantidad de haitianos que pululan en los rincones más apartados de nuestro país, están devorando un alto porcentaje del presupuesto nacional, que podría ser aplicado a la salud, a la educación, por ejemplo; porque ellos sólo saben tragar y engullir; depredar, pero no aportan nada.
Es también aquí y ahora donde tiene singular connotación la histórica exclamación de nuestra insigne María Trinidad Sánchez. Es responsabilidad de todos salvar la República, salvar la Patria, para no perder nuestra soberanía, nuestra Nacionalidad, nuestra Dominicanidad.

En este glorioso e histórico Día de la Independencia Nacional, honremos como se debe, a los intrépidos Febreristas, a Los Trinitarios, a nuestros Padres de la Patria, Duarte, Sánchez y Mella, enarbolando con orgullo en cada rincón y espacio de la Patria nuestro Lienzo Patrio y, exhibiendo nuestra cultura, nuestras tradiciones y nuestras costumbres con la gallardía y determinación de Mella al momento de disparar el trabucazo emancipador.

De quiénes eran las cadenas que nos ataron por 22 años?
De quiénes nos independizamos?
Es conveniente y lógico dormir con el enemigo?

Hoy es el día de empezar a salvar la República, nuestra Nacionalidad y nuestra Dominicanidad replicando la exclamación de nuestra Madre de la Patria, María Trinidad Sánchez:

«Dios mío, cúmplase en mí tu voluntad y, sálvese la República.»

Jimmy García

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