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Opinion

Un Momento – Treinta y un año después 

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Hoy recuerdo con emoción y gratitud al Señor los 31 años de mi toma de posesión como tercer obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey. Aquel día regresaba a mi tierra natal para servir a mi propio pueblo desde el ministerio episcopal, confiado en la gracia de Dios y en la protección de la Virgen de la Altagracia.

Recibía aquella Iglesia Local después del fecundo ministerio del querido y recordado monseñor Hugo Eduardo Polanco Brito, pastor ejemplar que dejó raíces profundas en el corazón del pueblo higüeyano. Allí viví ocho años intensos de ministerio.

Hoy, al mirar atrás, confirmo que el tiempo pasa y nosotros también pasamos, pero Cristo permanece siempre guiando a su Iglesia. Actualmente esa querida diócesis es pastoreada por el apreciado Monseñor Jesús Castro, a quien encomiendo al Señor y a la protección de Nuestra Señora de la Altagracia. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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