Opinion
Los voluntarios en Semana Santa

El padre Ramón Dubert, eternamente recordado, era un abanderado del voluntariado. Pedía a los jóvenes y profesionales que le dedicaran un tiempo al mes a los demás, a los más necesitados, creando una especie de “banco de horas”. Nos repetía: “Ustedes son privilegiados, deben retribuir a la sociedad lo que esta les ha dado”. Este extraordinario sacerdote predicaba con palabras y hechos, sin descanso, sin excusas, con perseverancia.
El voluntariado me fascina: enriquece el espíritu y nos hace sentir útiles. Es una expresión de gente noble y solidaria, que se entrega en silencio, sin bulla, como es debido. Ayudar al hermano representa un alimento exquisito, hasta el punto de que quien da de sí casi suele sentir mayor satisfacción que aquel que recibe el bien.
El voluntario merece el mayor de los elogios, aunque no busque gloria y reconocimiento. No importa la dimensión de lo realizado, pues, como decía la Santa Madre Teresa de Calcuta: “No siempre podemos hacer grandes cosas, pero sí podemos hacer cosas pequeñas con gran amor”.
Por ello, generalmente en Semana Santa publico un artículo resaltando a los voluntarios. Son de los que más cumplen en estos días con el ejemplo de Jesús. Muchos se arriesgan y sacrifican por nosotros, entregándose con amor, con la finalidad de ayudar al prójimo, sin esperar recompensa, salvo algo para dieta.
Los vemos en las actividades religiosas, avenidas, ríos y playas. Aturdidos por el sol o empapados por la lluvia. Cumplen su misión con responsabilidad y decoro. Son verdaderos héroes anónimos, sin laureles. ¿Puede existir una mejor muestra de cristianismo?
¿Qué es ser voluntario? Para Cáritas: “Voluntario es el que, además de sus propias labores profesionales, de un modo continuo, desinteresado y responsable dedica parte de su tiempo a actividades no en favor de sí mismo ni de los asociados, sino en favor de los demás o de intereses sociales colectivos, según un proyecto que no se agota en la intervención misma, sino que tiende a erradicar o modificar las causas de la necesidad o marginación social”.
En esta Semana Santa, resalto el desempeño de los miembros de la Defensa Civil, Cruz Roja y otras instituciones públicas y privadas. Los felicito de corazón por su trabajo para salvar vidas, prevenir accidentes y educar a la población. Su presencia evita el luto en familias dominicanas.
Y estoy seguro que el padre Dubert, desde el cielo, estará aplaudiendo a estos voluntarios que en Semana Santa actúan como buenos discípulos de Jesús. Animémonos también a ser voluntarios de acuerdo con nuestras posibilidades, en cualquier época del año, que siempre habrá alguien que requiera un poco de nuestro tiempo para vivir con mayor dignidad.

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