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Opinion

El Mirador – La influencia de EE.UU. en América Latina

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La “vista electoral” del gobierno republicano de Estados Unidos, para las elecciones presidenciales del 4 de Octubre en Brasil, está puesta a favor del derechista Flávio Bolsonaro, quien busca derrotar al popular Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lo que no oculta la parcialidad de la influencia norteamericana en el pensamiento político de la región.

Hasta el momento, todos los candidatos presidenciales respaldados por Estados Unidos, con el Presidente Donald Trump a la cabeza, ganaron las elecciones realizadas en América Latina.

¡El gran reto del gobierno de Trump es ganarle a Lula da Silva! El candidato derechista brasileño es hijo del hoy ex Presidente Jair Bolsonaro, que tiene una gran influencia política en Brasil.

Lula da Silva tiene tres períodos gobernando en Brasil, una gran potencia económica y militar de América Latina. ¡Estamos en el deber de reconocer los aportes de Lula da Silva al crecimiento económico y militar de Brasil!

El problema está en que éste no representa los intereses norteamericanos, aunque es un político moderado. El Presidente Trump está aplicando la frase de que “Estados Unidos tiene amigos y enemigos”. ¡Apoya a sus amigos y combate o negocia con sus enemigos!

El gobierno de la región que no defiende los intereses de esa primera potencia, simplemente es enemigo. Como la influencia de Rusia y China está creciendo en América Latina, con tres gobiernos defensores de los rusos, como son Cuba, Venezuela y Nicaragua, porque los norteamericanos se llevaron al de Colombia, con Gustavo Petro, Estados Unidos ya no está esperando que en el trayecto los gobernantes busquen su simpatía, sino que ellos están impulsando la victoria de candidatos presidenciales abiertamente identificados con ese poder político, económico y militar.

La parcialidad de la administración Trump podría perjudicar los intentos del actual gobernante brasileño, aspirante a un cuarto período de gobierno. Pero si Estados Unidos considera que ya Leonel Fernández no debe aspirar a un cuarto período de gobierno, porque ya aportó lo necesario a la República Dominicana, en 12 años gobernando, “el intento de Lula da Silva, que es la misma situación, es muy difícil, por no decir imposible”.

En la actualidad, se observa una total derechización de los gobiernos latinoamericanos. Vinculados a la izquierda, como lo expresé antes, quedan el comandante Daniel Ortega, de Nicaragua, el de Cuba y Venezuela, los cuales atraviesan por una “agonía” económica. Venezuela está intervenida por Estados Unidos. Nicaragua abolió las elecciones, separándose así de la democracia.

El Presidente Nicolás Maduro, de Venezuela, fue capturado en una operación militar de Estados Unidos y guarda prisión en una cárcel de máxima seguridad de la primera potencia del mundo.

Cuba, golpeada por un larguísimo embargo comercial de Estados Unidos, no resiste a la falta de alimentos, a los apagones eléctricos y la deteriorada economía. Parece que Estados Unidos espera un “desenlace” para actuar en la Isla. El único líder político y militar que queda en la Isla es Raúl Castro, con algo más de 96 años de edad. Nació el 3 de Junio de 1931.

Parece que no hay forma de evitar la caída de ese gobierno socialista, que se considera sobrevive por la popularidad que mantiene el generalísimo Raúl Castro, hermano de Fidel, ya fallecido. Raúl es el verdadero Presidente de Cuba, aunque no constitucional, no Miguel Díaz-Canel.

La miseria que abate a Cuba es una demostración de que sus autoridades no supieron aprovechar el gran respaldo económico y militar, por casi 30 años, que le brindó la ya desaparecida Unión Soviética. Ese apoyo comenzó a principios de la década de los años 60 y concluyó en los 90.

Se formaron muchos profesionales, hasta para la exportación, pero no se aprovechó para aumentar la producción agropecuaria, de energía, medicina, papel y la industria a nivel general, para mantener el abastecimiento de artículos a bajos precios.

La política del gobierno de Cuba, de subsidiar la alimentación, la medicina y otros servicios  a favor de los cubanos, terminó en una catástrofe, a diferencia de Rusia, con el Presidente Vladimir Putin, que desarrolló una gran economía de mercado, o China, dirigida por Xi Jinping, que recibió una enorme nación sumida en el caos, para convertirla en una de las principales potencias económicas y militares del mundo.

Esa política de subsidios personales, convirtió a la mayoría de cubanos en seres improductivos. Hoy, se observa a la mayoría de las viviendas cubanas en terrenos baldíos, en vez de sembrarlos de productos alimenticios. ¡Y es la situación de la mayoría de las tierras de Cuba! Lamentablemente, el espíritu de productividad que había antes de la revolución de 1959, fue borrado. Por suerte, el Estado conserva los ingenios azucareros, que es prácticamente el sostén de su deteriorada economía.

En la República Dominicana, donde existía la otra gran producción de azúcar de América Latina, controlada por el Estado a través de sus ingenios, fue privatizada, y hoy tenemos que importar el dulce de otros países.

Aunque hoy el gobierno de la Federación Rusa, dirigido por Vladimir Putin, le sigue dando apoyo a Cuba, es muy limitado, debido a los problemas que tiene esa potencia, en guerra con Ucrania en los actuales momentos.

A Cuba también le afecta la derechización de los gobiernos latinoamericanos, porque éstos no son afines a la política de los llamados socialistas y más bien responden a los planes trazados por Estados Unidos. Antes, Cuba recibía mucho apoyo de diferentes gobiernos, como es el caso de República Dominicana, incluyendo a los regímenes de Joaquín Balaguer. Las relaciones entre Cuba y República Dominicana no son malas, aunque el gobierno de Luis Abinader deportó a un grupo de agentes que consideró atentaba a su seguridad.

Hay que admitir que hasta hace algunos años América Latina tuvo un reinado de Presidentes que respondía a la izquierda, lo que se convirtió en un gran problema para los regímenes republicanos de Estados Unidos, que Donald Trump está cambiando totalmente, apoyando a líderes que responden a sus intereses.

Debemos señalar que los vínculos comerciales de Estados Unidos con la mayoría de países de América Latina, en la actualidad, son muy grandes. Además, Estados Unidos mantiene en su territorio a millones de dominicanos, venezolanos, colombianos, brasileños, argentinos, peruanos, “ecuadorianos”, cubanos, costarricenses y distintas nacionalidades, que otras potencias, por su lejanía, no tienen. Los dominicanos, de manera especial, son grandes aportadores del crecimiento económico con sus remesas desde Estados Unidos y una pequeña parte de Europa.

Estados Unidos también aprovecha su cercanía para desarrollar sus negocios. Por la apatía de los regímenes demócratas norteamericanos, Estados Unidos perdió parte de su influencia en la región, lo que aprovecharon China y Rusia para expandir el comercio exterior en la zona, especialmente del Área del Caribe.

¡Gracias por leernos!

Por Luis Céspedes Peña

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