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Vertederos a cielo abierto agravan la contaminación del canal Marcos A. Cabral en Peravia

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Peravia. – A pesar de las constantes denuncias en medios de circulación nacional, el canal Marcos A. Cabral y sus laterales siguen siendo afectados por la acumulación de basura, resultado de vertederos improvisados a cielo abierto establecidos por los ayuntamientos de la zona. Esta situación representa una grave amenaza para el ecosistema y la producción agrícola.

Este canal es crucial para el riego de más de 50 mil tareas desde Las Barias —en la zona montañosa donde nace el río Nizao— hasta Las Calderas, en el suroeste de la provincia. Su función es vital no solo para el abastecimiento de acueductos, sino también para la producción de arroz, víveres, hortalizas, granos, frutas y otros rubros agrícolas destinados tanto al mercado local como nacional.

Zonas afectadas por la contaminación

Durante un recorrido realizado este fin de semana por Pizarrete, Nizao, Carretón, Mata Gorda y la zona de El Llano en Baní, reporteros de un medio de circulación nacional confirmaron la existencia de estos focos de contaminación, que operan sin control ante la inacción de las autoridades competentes.

Los vertederos generan fuertes olores y constantes humaredas debido a la quema de desechos, lo que obliga a los visitantes a protegerse con mascarillas. En el lateral Nizao del canal, se constató que se siguen depositando residuos sólidos de manera diaria.

Impacto en la producción agrícola

Este lateral riega alrededor de 7 mil tareas en comunidades como Santana, Catalina, Pizarrete, Carretón y Don Gregorio, donde se cultivan productos como arroz, molondrones, cebolla y otras hortalizas.

Promesas incumplidas y falta de respuesta

Tras las denuncias realizadas en agosto de 2024, el director provincial de Medio Ambiente, Juan Solís, calificó la situación como “un agravio ecológico” y anunció acciones contra las autoridades municipales responsables. Sin embargo, tres años después, el problema persiste en el mismo lugar.

En septiembre de 2024, el director de DO Sostenible, Príamo Ramírez, inició trabajos para transformar el vertedero en una estación de transferencia ambiental, con una inversión anunciada de RD$26,285,765.81 y un plazo estimado de 60 a 90 días. Sin embargo, los residentes de la zona afirman que el proyecto nunca fue concluido. “Vinieron ese día a dar el primer picazo y no han vuelto”, expresan los lugareños.

El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) ha reconocido que el vertedero opera desde hace más de ocho años —actualmente unos diez— contaminando de forma constante las aguas del canal. El director de la entidad, Francisco Bremón, indicó que tanto la actual como la pasada gestión municipal de Nizao fueron notificadas sobre la situación, sin que hasta la fecha se haya ofrecido una solución.

Expansión de los focos de contaminación

Además del vertedero en Nizao, se han identificado otros puntos críticos a lo largo del canal, como en el Distrito Municipal de Carretón, próximo a Ojo de Agua, donde opera uno de los mayores focos de contaminación, cubriendo más de mil metros cuadrados de desechos.

En estos espacios se acumulan plásticos, metales, botellas, pañales desechables, animales muertos, escombros de construcción y otros residuos, muchos de los cuales permanecen en combustión constante.

Obstrucción de las esclusas

Situaciones similares se registran en el sifón de Mata Gorda y en el lateral que conecta El Llano con la carretera Baní-Sombrero, donde las esclusas están obstruidas por residuos sólidos y materia orgánica en descomposición.

Impacto ambiental sostenido

La permanencia de estos vertederos representa una amenaza directa al canal Marcos A. Cabral, considerado uno de los más importantes de la provincia Peravia y uno de los más antiguos del país. Las denuncias reiteradas durante los últimos años evidencian la falta de soluciones estructurales frente a un problema que continúa deteriorando los recursos hídricos y el medio ambiente de la zona.

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