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Ángel Frómeta, el bombero que enfrentó su noche más difícil en la tragedia del Jet Set

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Meraldo Méndez y Ángel Frómeta, bomberos del Cuartel del Distrito Nacional.

Santo Domingo. – Ángel Frómeta no recuerda un solo momento de su vida en el que no haya sido bombero. Creció entre camiones rojos, botas negras y cascos. Desde niño, formó parte de una brigada infantil como “bomberito”, inspirado por sus padres, quienes también han estado vinculados a esta vocación. Hoy es oficial superior del Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional y encargado de la Unidad de Sistemas de Incidentes. Pero nada lo preparó para la madrugada del 8 de abril.

A las 12:47 de la madrugada, se recibió la primera llamada de emergencia: el techo del centro de diversión nocturna Jet Set se había desplomado. En apenas dos minutos, una unidad ya estaba en el lugar. Frómeta, que se encontraba en casa, corrió al sitio, activó el puesto de comando y coordinó las operaciones de rescate.

“La adrenalina de salvar vidas nos hace inagotables por unas horas”, cuenta. Toda la noche estuvo al frente, organizando la llegada de cientos de respondedores, asignando tareas y liderando el caos. Solo logró sentarse brevemente entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana, cuando ya se habían rescatado más de 120 personas. Después de ceder el mando a otras instituciones, volvió a integrarse a la fase operativa.

El protocolo de trabajo era por ciclos: 45 minutos activos y un breve descanso, aunque si se requería, volvían de inmediato a la labor.

El dolor de las familias

Para Frómeta, lo más difícil no fue el agotamiento físico, sino el dolor de los familiares. “Verlos llegar con fotos, videos, buscando a sus seres queridos… nos poníamos en su lugar. Eso me afectó muchísimo”, confesó.

Esa parte fue asumida posteriormente por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), entidad que, según Frómeta, manejó la identificación de víctimas con profesionalismo y respeto.

Al día siguiente, y con apoyo del general José Luis Frómeta Herasme, jefe del Cuerpo de Bomberos y padre de Ángel, se organizó una jornada psicológica para los rescatistas.

Ángel aprovechó para aclarar que, aunque su padre ha sido jefe del cuerpo por seis años y él tiene 15 dentro de la institución, sus rangos han sido ganados “a puro sudor”. “Estos rangos nos los hemos ganado, y hay que admitirlo”, dijo con orgullo.

"Nacidos para servir": otra historia desde las llamas

A unos metros de distancia, otro rostro, otro uniforme, otro corazón al servicio: el teniente coronel Meraldo Méndez Soto, con 28 años de servicio en el cuerpo, miembro de la Brigada de Rescate del Distrito Nacional.

“Cuando uno es niño, siempre quiere ser héroe”, comenta con una leve sonrisa. “Servir al pueblo, a la comunidad y salvar vidas”.

Su trayectoria lo ha llevado a múltiples escenarios de emergencia, pero confiesa que la tragedia del Jet Set fue especialmente difícil.

“Ese ha sido uno de los rescates más fuertes en los que he estado. Nunca había visto tantas personas muertas en un solo operativo. Ha sido algo muy, muy fuerte”, expresa conmovido.

La experiencia le ha dado fortaleza, pero no inmunidad. “La experiencia te ayuda a sobrellevarlo, pero eso no significa que uno no lo sufre”, admite.

Para Méndez Soto, lo vivido fue también una lección espiritual. “Hay que buscar más de Dios. Vivir la vida, pero aferrándose a Él. Porque esas personas que sobrevivieron… para mí, nacieron de nuevo. Es Dios dándoles otra oportunidad”, reflexiona.

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