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Opinion

¡María Tomasa, la resbalosa!

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Una  magnitud de problemáticas resolvibles generan gran daño a la salud y la calidad de vida. Afectan sensiblemente la modernidad que proyecta la República Dominicana hoy. Hacen perder miles de años de vida productivos (AVP) y cuestan miles de  millones de  pesos  en  aten­ción.

Son problemáticas que asumimos y dejamos  sin  solucionar, casi de forma festiva. Urgencias que adquieren la connota­ción del personaje del merengue, María Tomasa, la resbalosa.

Puede pronosticarse, que no obstante del éxito notable en esta recién finalizada Semana Santa, la magnitud de accidentes mortales en las vías se mantendrá durante el año 2026. Lo mismo se proyecta con la mortalidad materna, fallecimientos neonata­les, acumulación caótica de basura, vende­do­res informales de alimentos, pago irregular del agua, energía o la mancillada atención primaria de salud y más.

Decenas de acciones de impacto inme­diato no ejecutadas y reformas escurridizas, yacen sin resolverse desde hace 30 años o más.

María Tomasa, los peces sagos elusivos del río Yaque y la capacidades de resbalar sin caerse, de los monos del zoológico, son caricaturas de estas problemáticas evasivas. No es necesariamente por falta de recursos, sino por debilidad institucional, falta de capacidad, cultura política y discontinuidad en políticas públicas.

Tenemos procedimientos y fórmulas para resolverlos con impacto inmediato y bajo costo; sin drama, ni tampoco montar espectá­culos políticos de mal gusto.

La mortalidad por accidentes de tránsito, es ejemplo más resbaloso. El polo turístico Sur-Este de Higüey, Verón, Punta Cana y Bávaro, acumula la mortalidad por siniestros más alta del mundo, 41.49 fallecidos (ONE-2025). Se registra que el promedio mundial apenas alcanza 15.0 fallecidos por 100  mil habitantes (OMS 2025). La  ciudad de Mendoza, una de las capitales de vinos del mundo, con cientos de viñedos y tiendas distribuidas por hectárea, apenas alcanzó en 2022, la tasa de 6.0 fallecidos.

En las vías del Este dominicano, casi todos los vehículos están repletos de botellas de alcohol, consumidas o en proceso. En las estaciones de combustibles se venden bebi­das alcohólicas en masa. Las velocidades están siempre por arriba de 100 km/hora. Tampoco  los  motoristas utilizan cascos homo­lo­gados, y entre la DIGESETT y trans­por­tistas, existe casi una relación societal.

Similares situaciones suceden en los 20 mil kilómetros de vías de la isla. La victoria rápida sobre estas problemáticas, está  escrita en el control radical de la causas que le dieron origen. El ejecutivo que las resuelva salvará miles de vidas y conquistará esa “María Tomasa, la resbalosa”. Con los recursos que tenemos, lograremos más calidad de vida.

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