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“Los Negros ya no respira”: Comunidad denuncia impacto del humo, el calor y la contaminación de barcazas en Azua

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Los Negros, Azua. – Lo que durante décadas fue una playa vibrante, llena de turistas, pescadores y familias, hoy vive bajo un ambiente distinto: humo espeso, olor a aceite quemado y un ruido metálico que, según sus habitantes, “se mete hasta en las casas”.

Desde la instalación de las barcazas eléctricas de Karpowership, pescadores, vendedores, amas de casa y residentes aseguran que la comunidad cambió para peor: menos turismo, caída en las ventas, afectaciones en la salud, peces muertos y un mar que —dicen— ya no es el mismo.

“Esto era un éxito… ahora es humo y enfermedad”

Víctor Medina, conocido como Tabla, ha vendido pescado en Los Negros toda su vida. Antes —asegura— la playa era un hervidero de visitantes:

“Antes de las barcazas esto era un éxito… ahora no se soporta el humo. Anteayer una bola de humo negro se regó por todo el pueblo”.

Cristian González, otro vendedor, asegura que la comunidad vive enferma:

“Aquí no se le quita la gripe a nadie. Ese humo se mete en las casas. Cuando tú estás acostado, se siente como que la casa te va a caer encima”.

Anderson López, con más de cuatro años vendiendo pescado, afirma que el turismo “se murió”:

“A esta hora había hasta 20 vehículos. Las mesas llenas. Ahora cuando prenden las barcazas a las 2:00 de la tarde el humo nos obliga a recoger”.

Ventas desplomadas y peces alejados

Los pescadores también narran un deterioro dramático:

  • Juan Carlos Díaz Figuereo: “Esto está peor. El agua cambió, los peces se alejan. La grasa hace daño”.

  • Luis, residente en Las Caobitas: “Eso suelta agua caliente. Los peces se ahuyentan”.

  • Yuderis Segura, de Barrera: “Salimos a las 5:00 a buscar algo… hay pocos. El agua está más fea”.

  • Reyito, también pescador: “La pesca está mala. Todo se descontroló”.

Hogares llenos de humo y enfermedades

En las casas, la desesperación también es evidente.

  • Eloisa Beltré: “Ese humo acaba con el pueblo. Es un infierno”.

  • Ramón Beltré, con 50 años en la zona: “Antes esto estaba lleno de gente. Hoy nadie se arrima”.

  • Doña Deisy Ramírez, 79 años: “Eso es insoportable… uno tiene que encerrarse”.

  • Josefa Encarnación: “Los niños con raquiña… esto hay que quitarlo”.

Para muchos, la instalación se hizo “a base de política” y los más pobres sienten que “no tienen fuerza”.

El agua ya no es la misma: peces muertos y contaminación visible

Doña Estela Santa, tres décadas vendiendo pescado, afirma:

“Las barcazas están echando todo a perder: la playa, la fauna, la vida. Antes esto era limpio y bonito. Ahora hasta peces muertos aparecen”.

La advertencia de un experto: daño severo a un ecosistema frágil

El biólogo Luis Carvajal, coordinador de la Comisión Ambiental de la UASD, explica que la zona donde operan las barcazas es ambientalmente frágil y que su instalación viola leyes y normativas:

  • Fue aprobada una licencia ambiental “extendida de manera irregular”.

  • Se incrementó la capacidad a más de 400 MW mientras el caso está en tribunales.

  • Se operan dentro de un área de amortiguamiento protegida.

Además, Carvajal recuerda derrames previos, incluido uno en agosto de 2023 que provocó una mortandad masiva de peces.

El mayor peligro: la pluma térmica

El experto subraya un fenómeno crítico: las barcazas usan agua del mar para enfriarse y devuelven el agua más caliente, reduciendo drásticamente el oxígeno disuelto y alterando ecosistemas:

  • Se afectan peces, crustáceos, corales, manglares y praderas marinas.

  • El área ya opera cerca del “umbral térmico máximo” por el cambio climático.

  • La suma de calor y pérdida de oxígeno puede “matar” el ecosistema.

¿Qué hacer? Las propuestas técnicas

Carvajal recomienda medidas urgentes:

  • Trasladar las barcazas por el alto riesgo ecológico.

  • Permitir una operación transitoria y regulada mientras se retiran.

  • Monitoreo independiente de aire, agua y temperatura.

  • Auditorías ambientales y garantías financieras.

  • Un plan de restauración: manglares, praderas marinas, corales.

  • Apoyo económico y técnico a los pescadores artesanales.

  • Mesa técnica con: comunidad, academia, Medio Ambiente, sector eléctrico, operador privado y autoridades locales.

Una comunidad que resiste

Los Negros pide ayuda. Su gente teme que lo que antes fue playa, vida, turismo, pesca y alegría, se convierta definitivamente en un recuerdo.

Si deseas una versión más corta, una versión editorial, o una versión en formato de nota institucional, puedo prepararla.

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