Opinion
La ventaja de estar en las gradas

“Estar sentado en las gradas tiene su ventaja”, pensé mientras participaba en un masivo y majestuoso acto. Mientras lo observaba, pensé que tal vez yo era de los que más lo disfrutaba y comprendía, simplemente porque estaba algo lejos de la tarima, sin la presión que impone el protagonismo, lo que, en ocasiones, es una camisa de fuerza.
Y reflexioné que ser “masa” no es negativo si estamos conscientes de nuestro rol, que en todo en la vida hay jerarquía, aunque seamos iguales como hijos de Dios. Ya, al salir del evento, recordé una anécdota relacionada con el tema que me sucedió con el padre Ramón Dubert. La comparto.
Un sábado por la mañana, en la casa curial, le comenté al sacerdote que en una conmemoración religiosa, un político “busca cámaras” se había sentado orondo al lado del obispo, conducta era improcedente por todas las razones del mundo.
Le dije que nuestro personaje se creía “Su Santidad” y se hacía “el loco” cuando el diácono le solicitaba que se ubicara en el lugar que le correspondía. Como yo era de los encargados del protocolo le pedí cortésmente que se colocara en otro asiento, lo que hizo a regañadientes, con gestos agresivos, provocando que pasara un momento embarazoso frente a la feligresía y que me asesinara con la mirada; pero yo tenía que cumplir con mi deber.
Cuando terminé el relato Dubert, sonrió, se quitó los espejuelos y con la sapiencia jesuita destellando en su rostro sentenció: “Pedro, no lo olvides, cuando dudes sobre
cuál es tu lugar en asuntos de vanidad, siéntate en la última fila, que de ahí nadie querrá quitarte; pero eso no implica que seas conformista y que no luches por estar en el sitio que te corresponde y ganaste en buena lid”. Fue una gran enseñanza para mí.
Aunque, aclaro, no es el caso de la exitosa actividad a la que asistí, estar en la última fila o en las gradas tiene su encanto, sin nadie que te envidie, sin la posibilidad de que quieran ocupar tu silla, destronándote con cualquier artimaña. Desde esos apartados espacios nos sentimos libres, no hay que actuar en el teatro del momento, ni saludar por obligación; podemos marcharnos cuando nos plazca y nadie se dará cuenta ni le importará.
¡Ay! Mientras si estamos arriba, en la mesa principal, somos casi esclavos. Ni las piernas podemos menear, ni al baño nos atrevemos a ir; la gente nota nuestros bostezos y la frecuencia con la que miramos el reloj. ¡Ah, Dubert, cuánta sabiduría en tus consejos! ¡Arriba las gradas!

El Cibao1 semana agoDesaparece Francisco Puello, conocido como ‘Moreno Hot Dog’
Nacionales6 días agoFaride Raful llama a reforzar fiscalización de motocicletas tras muerte de chofer en Santiago
El Cibao1 semana agoChofer de camión recolector muere apuñalado tras persecución en Santiago
Nacionales5 días agoTres muertos en accidente de tránsito en la autopista 6 de Noviembre, en San Cristóbal
El Cibao6 días agoFeria Regional del Libro y la Cultura Cibao 2026 abre sus puertas en Santiago
Nacionales6 días agoCámara de Diputados gasta más de RD$33 millones mensuales en personal de apoyo legislativo
Nacionales1 semana agoSodocipre aclara médico vinculado a muerte de joven no pertenece al gremio
El Cibao7 días agoJoven permanece en estado crítico tras resultar herida de bala durante intervención policial en Navarrete


















