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Crecimiento urbano reduce áreas verdes y aumenta presión ambiental en el Distrito Nacional

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Santo Domingo. – El aumento de la huella edificable y la disminución de la mancha verde en gran parte de los 91 kilómetros cuadrados del Distrito Nacional están generando un desequilibrio en el crecimiento urbano. Esto se traduce en una reducción de los espacios destinados a la recreación, la disminución de la temperatura y la captura de CO2, factores que impactan directamente la calidad de vida de la población.

Estado actual de las áreas verdes

Se estima que entre un 25 % y un 35 % de la ciudad cuenta con cobertura vegetal, parques o áreas verdes visibles en determinadas zonas. Sin embargo, especialistas advierten que la capital enfrenta importantes retos para mantener un urbanismo sostenible acorde con los estándares internacionales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Recomendaciones de expertos

Expertos en urbanismo y medio ambiente sugieren que las ciudades deberían disponer de al menos nueve metros cuadrados de área verde por habitante y entre uno y tres árboles por persona. Es fundamental considerar especies adecuadas para el entorno urbano que tengan un impacto positivo en el ecosistema.

Crecimiento vertical y reducción de espacios verdes

Uno de los principales desafíos del Distrito Nacional es el acelerado crecimiento vertical, caracterizado por la construcción de torres en espacios cada vez más limitados. Este fenómeno, muchas veces impulsado por intereses privados, no siempre se basa en una planificación urbana integral que garantice un equilibrio ambiental.

En este contexto, grandes pulmones verdes como el Parque Mirador Sur desempeñan un papel estratégico en la regulación climática de la ciudad. Su cobertura arbórea contribuye a mitigar el efecto de isla de calor, absorber carbono, regular la temperatura y ofrecer espacios de recreación y bienestar para miles de ciudadanos.

El efecto isla de calor

Domingo Contreras, presidente del Centro de Innovación Atabey y exsecretario general de la Alcaldía del Distrito Nacional, advirtió que Santo Domingo ha desarrollado un fuerte efecto de isla de calor debido al exceso de asfalto y cemento. Explicó que el crecimiento vertical debió ir acompañado de aceras más amplias y corredores arborizados, capaces de compensar la pérdida de patios privados y aumentar las áreas sombreadas.

“Hay ciudades que han reducido entre tres y cinco grados su temperatura gracias a su cobertura vegetal”, expresó Contreras. Además, destacó que el arbolado urbano debe ejecutarse bajo criterios técnicos, ya que no todas las especies son adecuadas para cualquier espacio. Algunas raíces pueden afectar aceras, drenajes o tuberías, mientras que otras pueden generar alergias o conflictos con el tendido eléctrico.

Por ello, el Distrito Nacional ha desarrollado, junto al Jardín Botánico, una normativa de arbolado urbano basada en la diversidad de la flora dominicana. “Santo Domingo ha experimentado un fuerte proceso de sobreasfaltado y expansión del cemento que ha generado el fenómeno conocido como isla de calor. Donde antes había casas con patios y árboles, hoy hay edificios sin espacios suficientes para arborización”, señaló.

Más de 100,000 árboles sembrados

La Alcaldía del Distrito Nacional informó que durante las dos gestiones de Carolina Mejía se han sembrado 109,990 árboles en las tres circunscripciones de la capital, utilizando especies nativas y endémicas. Este esfuerzo se enmarca dentro del Plan de Arbolado Urbano, que no se limita únicamente a la siembra, sino que incluye monitoreo, mantenimiento y evaluación técnica de las especies.

Además, se han iniciado procesos de cuantificación de captura de carbono en áreas verdes recuperadas y programas de educación ambiental en centros educativos, con la meta de superar los 140,000 árboles plantados al concluir los ocho años de gestión.

Construir mejor, no construir menos

El arquitecto urbanista Mayobanex Suazo considera que el crecimiento inmobiliario no debe verse como una amenaza, sino como una oportunidad para desarrollar una ciudad más sostenible. “El desafío no es construir menos, sino construir mejor. El constructor debe convertirse en aliado de una ciudad más verde y resiliente”, expresó.

Suazo entiende que los nuevos proyectos deben incorporar mayor permeabilidad del suelo, más áreas verdes y espacios públicos funcionales, además de promover pavimentos permeables que ayuden a disminuir las inundaciones urbanas.

Responsabilidad ciudadana

Tanto urbanistas como ambientalistas coinciden en que la ciudadanía también tiene responsabilidad en este proceso. Muchos árboles son eliminados por residentes debido a molestias relacionadas con raíces, hojas o mantenimiento, sin considerar alternativas ni el impacto ambiental.

Los expertos sostienen que el arbolado urbano debe ser tratado como infraestructura estratégica, al mismo nivel que el drenaje, las calles o la recogida de residuos, por su impacto en la reducción del calor, el consumo energético y la calidad de vida.

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