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Opinion

Freddy, Cecilia, Bad Bunny y política

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Cuando en un grupo los temas agonizan, suelo lanzar preguntas provocativas, despertando de inmediato sanas discusiones. Recientemente lancé una de ellas: “¿Quién es el artista dominicano más completo de todos los tiempos?”. Les pedí que eligieran un hombre y una mujer.

El debate se incendió en un santiamén. Cada uno, al pedir la palabra, levantaba su mano con emoción. Los nombres de Eduardo Brito, Juan Luis Guerra, Casandra Damirón, Johnny Ventura, Luchy Vicioso, Francis Santana, Luisito Marti y Sonia Silvestre se escucharon de, resaltando sus innegables dones y que merecen estar en el pedestal. 

Correspondió mi turno. “Los mejores son Freddy Beras Goico (fallecido) y Cecilia García (gracias a Dios, está ‘vivita y coleando’)”, expresé con autoridad, jurando que la disputa continuaría. Y, ¡oh, sorpresa!, después de unos segundos de silencio colectivo, todos me apoyaron sin reservas.  

¡Nuestro país, cuna de formidables talentos, no ha dado dos artistas tan extraordinariamente polifacéticos como Freddy y Cecilia!  Muchos los superan en una rama del arte, es cierto, pero nadie es más completo que ellos. Ojalá las nuevas generaciones conozcan más sobre sus trayectorias. 

Uno de los tertulianos, mencionó otro artista, atacando sin misericordia a Bad Bunny, creyendo que su planteamiento lo aplaudiríamos sin dudar. Y aunque reconocimos que musicalmente no es el mejor ejemplo, es digno de elogio lo que Bad Bunny ha hecho por Puerto Rico, resaltando sus raíces y su cultura, haciendo conciertos en el hermano pueblo que han dinamizado su economía, colocándolo en el centro de la música al menos en América Latina.

Y en estos días, donde algunos malinterpretan la palabra “inclusión”, Bad Bunny promueve algo que debemos exaltar: las  personas sordas disfrutan su música urbana en su residencia “No me quiero ir de aquí” en la Isla del Encanto, gracias a los intérpretes de lengua de señas. Observar esa escena es emocionante y debe ser imitada. ¡Eso es real inclusión, no lo absurdo de “elles” y “todes”!

Luego, siguiendo enchinchando, presenté el asunto de los artistas que se manifiestan políticamente, a raíz de que varios han tomado partido, a veces apasionadamente, con relación a Gaza, Venezuela y Ucrania. Las posturas estaban divididas, unos afirmaban que el artista debía tener compromiso social y otros que eso no importaba.  

Al respecto dije: “Con los artistas debemos ser tolerantes cuando opinan sobre cuestiones sociales o de otras materias ajenas a su arte. Es su derecho, estemos o no de acuerdo.  ¿Acaso nos incomodamos si un político canta malo o baila sin gracia?”.

Continuamos conversando sobre el mismo tópico, hasta que un osado preguntó: “¿Quién es mejor, Tokischa o Maridalia Hernández?”.  ¡Y ahí mismo terminó la fiesta! ¡Apaga y vámonos!

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