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Denuncian deterioro de salud en conductores del Metro de Santo Domingo por condiciones laborales

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Santo Domingo. – El Metro de Santo Domingo, considerado el principal sistema de transporte masivo del Gran Santo Domingo, enfrenta una problemática poco visible que afecta a sus conductores: el deterioro progresivo de su salud. Esta situación ha sido revelada a través de testimonios de trabajadores y exempleados del servicio, quienes comparten sus experiencias y preocupaciones.

Los relatos de los conductores indican un patrón alarmante de lesiones físicas, especialmente en el hombro derecho. Estas afecciones están asociadas a las condiciones dentro de la cabina de conducción. Muchos conductores desarrollan problemas relacionados con el manguito rotador y procesos inflamatorios como la bursitis.

El diseño de la cabina es uno de los factores de riesgo más destacados. El asiento se encuentra separado del panel de control, lo que obliga a los conductores a mantener una postura forzada del brazo para operar la palanca de aceleración y frenado.

Jornadas extensas y movimientos repetitivos

Los trabajadores del Metro aseguran que sus jornadas laborales alcanzan hasta ocho horas consecutivas, con tiempos de descanso limitados. Esta situación, a lo largo del tiempo, agrava las lesiones y, en algunos casos, puede requerir intervenciones quirúrgicas.

La dinámica operativa del sistema, con estaciones ubicadas a distancias cortas, obliga a los conductores a realizar movimientos constantes de aceleración y frenado durante toda la jornada. Uno de los exempleados, que pidió mantener su identidad en reserva, expresó:

"Es un movimiento constante, todos los días, sin suficiente descanso. Con el tiempo, la lesión es casi segura."

Los turnos pueden comenzar antes de las 5:30 de la mañana y extenderse hasta la noche. Aunque existen pausas programadas para desayuno y almuerzo, muchos conductores afirman que, debido a la falta de personal, a menudo no pueden tomarlas en el momento adecuado.

Escasez de personal y atención médica limitada

La escasez de conductores ha reducido las posibilidades de rotación y descanso, lo que agrava aún más la situación. Además, el acceso a atención médica depende en gran medida de la iniciativa individual, lo que lleva a muchos trabajadores a soportar el dolor hasta que las lesiones se agravan.

Aunque el seguro médico cubre parte de los gastos, los empleados a menudo deben asumir costos adicionales en consultas y procedimientos quirúrgicos.

Falta de reconocimiento laboral y estrés

Los testimonios también destacan la ausencia de un reconocimiento formal de estas afecciones como riesgos laborales, lo que limita las posibles compensaciones económicas. Además de las lesiones ortopédicas, se reportan altos niveles de estrés, que han derivado en afectaciones psicológicas en algunos empleados.

En 2022, se entregó documentación al Colegio Médico Dominicano con detalles sobre casos de enfermedades físicas y emocionales. Sin embargo, los afectados aseguran que no se han producido cambios significativos desde entonces.

Llamado a mejoras estructurales

Los denunciantes consideran que es urgente implementar medidas como:

  • Rediseño de cabinas para mejorar la ergonomía.
  • Rotación de tareas para reducir la carga física.
  • Pausas activas para permitir la recuperación.
  • Reconocimiento de enfermedades ocupacionales para garantizar compensaciones adecuadas.

Estas acciones son fundamentales para evitar que la situación continúe afectando a nuevas generaciones de conductores del sistema, asegurando así un entorno laboral más saludable y sostenible.

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