Connect with us

Opinion

Un Momento – Justicia para todos, privilegios para nadie 

Published

on

La justicia social pierde todo sentido cuando el apellido, el dinero, la posición social o las relaciones se convierten en una especie de permiso para hacer y deshacer a voluntad. Nadie debería sentirse por encima de la ley ni creer que sus influencias le permiten conseguir lo que otros, con esfuerzo y honestidad, tienen que esperar o luchar para alcanzar. Es una de las formas más dañinas de desigualdad el convertir los privilegios heredados o adquiridos en instrumentos de poder sobre los demás. Una sociedad decente no puede rendirse ante quienes se creen intocables. El apellido puede abrir una puerta, pero no debe comprar la justicia, así como la posición puede otorgar reconocimiento, pero jamás superioridad moral. Como cristianos y ciudadanos estamos llamados a rechazar toda forma de prepotencia y favoritismo. Justicia para todos, privilegios para nadie. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

Trending