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Opinion

Como lo Pienso lo Digo: El sabor sentimental de las arvejas

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Desde siempre he sido un apasionado por las arvejas. Una legumbres que para mí está -en sabor- por encima de las habichuelas y gandules verdes.

Me gustan las arvejas verdes acabadas de sacar de sus vainas.

Ante una taza de arvejas verdes no hay plato que me enamore. Es como la mujer que toda tu familia y el barrio critica, pero es la que te gusta. No le ve defecto que no se justifique. Ni siquiera que todo el barrio se haya acostado con ella y cinco de los barrios aledaños.

Cómo les dije a comienzo, desde siempre me ha gustado. Aún sin conocer sus dotes nutricionales.

Ahora, después de adulto «súper mayor», es que sé que contiene proteínas, fibra, carbohidratos, vitaminas y minerales. Cuando uno es niño, adolescente y joven lo importante es el sabor.

Tampoco sabía que sirve para para aminorar la diabetes, la visión, la digestión y otras tantas. Todo era por su sabor.

Ahora bien, lo sentimental comenzó un día que, como de costumbre, al salir del trabajo a eso de las 3:30 de la tarde llamé a mi vieja (doña Ana) para preguntarle cómo le había ido del día y me dijo que bien, le pregunté por Tyron -mi hijo mayor- el cual ella daba cuido durante la semana mientras sus padres trabajaban y me dique que bien.

Terminada es parte me dijo: ya saliste del trabajo

Le respondí:si

Entonces me dijo: antes de irte para la casa pasa por aquí que te hice unas arvejas juste cómo te gustan (espesa). No dudé en decirle que si.

La casa quedaba a unos veinticinco o treinta minutos a pie. En ese tiempo se pagaba poco transporte e inicie mi viaje hacia mis arvejas.

En el trayecto ví un quincallería o tienda de fantasías y entré para comprarle algo a mi hijo y opté por comprar una docena de bellugas (bolas).

Al llegar a la casa y abrir una media puerta del verjado, veo que está parada, cómo bloqueando la entrada, una vecina que su edad pisaba entre la juventud y la madurez:
Saludos, le dije. No me respondió el saludo. Se tiró sobre mi en un abrazo y me dijo: se murió tu vieja.

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