El Cibao
Strategius exhorta a reactivar con seriedad la gobernanza del río Yaque del Norte y evitar la dispersión institucional
Santiago, República Dominicana.– El colectivo de investigadores y consultores Strategius llamó a los sectores que promovieron la creación del Sistema de Gestión de la Cuenca del Río Yaque del Norte, mediante el Decreto 57-18, a retomar con responsabilidad, humildad y sentido de Estado los esfuerzos dirigidos a la protección del principal sistema hidrográfico de la República Dominicana.
La entidad consideró que el momento exige menos protagonismo institucional y más resultados medibles, poniendo fin a la dispersión de iniciativas, estudios e intervenciones que, en muchos casos, carecen de continuidad, coordinación, sustento legal o una visión estratégica común.
Strategius sostuvo que cada institución debe concentrarse en aquello que mejor sabe hacer. Las universidades deben investigar; los organismos ambientales regular y fiscalizar; las entidades de agua potable operar con eficiencia; los gobiernos locales ordenar el territorio; y las organizaciones de desarrollo facilitar la concertación social. “La duplicación de funciones y la proliferación de diagnósticos sin mecanismos efectivos de ejecución han debilitado la gobernanza de la cuenca”, señaló.
La cuenca del río Yaque del Norte, con aproximadamente 7,000 kilómetros cuadrados de superficie y un cauce principal de 296 kilómetros, constituye el sistema hidrográfico de mayor importancia económica, social y ambiental del país. Sus aguas abastecen a cientos de miles de personas, sostienen gran parte de la producción agropecuaria del Cibao, alimentan complejos hidroeléctricos y respaldan actividades industriales y turísticas de alto impacto económico.
Diversas estimaciones sitúan en más de RD$30,000 millones anuales el valor económico directo asociado al uso de sus recursos hídricos, sin incluir los servicios ecosistémicos que provee, como regulación climática, recarga de acuíferos, conservación de biodiversidad y captura de carbono.
Consciente de esa realidad, el Poder Ejecutivo creó mediante el Decreto 57-18 el Sistema de Gestión de la Cuenca del Río Yaque del Norte, con el propósito de coordinar políticas públicas, integrar instituciones y promover un modelo moderno de gobernanza del agua. Sin embargo, la implementación perdió continuidad y el país desaprovechó una oportunidad para consolidar un sistema permanente de coordinación interinstitucional.
Strategius entiende que no corresponde abrir debates estériles sobre responsabilidades pasadas. Como afirmaba el urbanista catalán Jordi Borja, “a los procesos de planificación estratégica se llega llorado”. Lo verdaderamente importante es reconstruir consensos y volver a colocar al río en el centro de la agenda nacional y regional.
Durante más de cuatro décadas numerosas instituciones han realizado aportes valiosos. Destaca el Plan Sierra, reconocido internacionalmente por sus programas de restauración forestal, manejo sostenible de suelos y protección de nacientes en cerca de 1,780 kilómetros cuadrados del tramo medio de la cuenca, territorio que representa alrededor de una cuarta parte de su superficie, pero genera aproximadamente el 75 % del caudal base del río.
Igualmente sobresalen los esfuerzos de CORAASAN, INAPA, EGEHID, el Ministerio de Medio Ambiente, las universidades, el sector empresarial y diversas organizaciones sociales que han contribuido a mejorar el abastecimiento de agua, ampliar el saneamiento, fortalecer la planificación territorial y promover la educación ambiental.
También merecen reconocimiento las iniciativas desarrolladas desde el Plan Estratégico Santiago 2030, junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Fundación Rockefeller, ICMA y USAID, orientadas a fortalecer la resiliencia urbana, la medición de gases de efecto invernadero, la adaptación al cambio climático y la recuperación ambiental del Yaque del Norte.
No obstante, los desafíos siguen siendo enormes. La contaminación por aguas residuales domésticas e industriales, la descarga de residuos sólidos, la extracción indiscriminada de agregados, la deforestación en zonas altas, la ocupación de áreas de inundación y el incremento de nutrientes como nitrógeno y fósforo continúan deteriorando la calidad del agua. Diversos monitoreos muestran que el río llega relativamente recuperado a Santiago, pero aguas abajo los indicadores biológicos y químicos pueden incrementarse hasta 200 %, producto de las descargas urbanas y la insuficiencia del tratamiento de aguas residuales.
Para Strategius, la respuesta no consiste en producir nuevos estudios, sino en ejecutar los ya existentes, actualizar el Sistema de Gestión de la Cuenca, establecer indicadores públicos de cumplimiento y asegurar un financiamiento estable mediante pagos por servicios ecosistémicos, inversiones públicas, cooperación internacional y aportes de los principales beneficiarios del recurso hídrico.
“La defensa del Yaque del Norte no admite improvisaciones ni competencias institucionales. Es una causa nacional y regional. Su conservación representa seguridad hídrica, competitividad económica, resiliencia climática y calidad de vida para millones de dominicanos. El país necesita menos diagnósticos y más gobernanza efectiva, basada en ciencia, coordinación y resultados”, concluyó Strategius.