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El Cibao

Proyecto de ciclovías avanza lento pese a tapones y planes de movilidad sostenible

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Santiago. – Como alternativa a los extensos tapones que a diario congestionan calles y avenidas del Gran Santo Domingo y Santiago, desde 2018 se viene trabajando en un proyecto general de ciclovías que, aunque ha tenido impulsos importantes, no ha logrado avanzar al ritmo esperado.

Santo Domingo ha intentado abrirse paso hacia un modelo de movilidad más sostenible, pero el proceso ha quedado atrapado entre la falta de continuidad, conflictos institucionales y una ciudad cada vez más colapsada por el tránsito vehicular.

El proyecto de ciclovías involucra a múltiples actores, entre ellos el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre, los colectivos de ciclistas organizados, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y la Alcaldía del Distrito Nacional, aunque esta última ha quedado prácticamente al margen, concentrándose la coordinación en el Intrant.

También participan organismos internacionales como la Unión Europea, la Agencia Francesa de Desarrollo, Euroclima y la empresa Egis Group, que apoyan la implementación del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS).

De acuerdo con encuestas oficiales, apenas el 1 % de las personas que se movilizan en el Distrito Nacional lo hacen en bicicleta, con un porcentaje ligeramente menor en Santiago. Entre los usuarios figuran vigilantes, empleados privados, trabajadores de la construcción y estudiantes, aunque estos últimos han ido migrando hacia vehículos eléctricos livianos, como patinetas.

Miguel Alejandro Martínez, exmiembro del colectivo Santo Domingo en Bici, considera que el principal problema no es la falta de planes, sino el abandono de los ya existentes. “El proyecto fue dejado a la intemperie; no hay diálogo con los movimientos ciclistas, ni con las juntas de vecinos ni con la ciudadanía”, afirma.

Según explica, el Plan de Acción Ciclista del Distrito Nacional, aprobado por el Concejo de Regidores, contemplaba una red interconectada de ciclovías que enlazara los ejes norte-sur y este-oeste, con conexión a estaciones del metro y corredores de autobuses, pero nunca se ejecutó.

Martínez estima que en Santo Domingo los tapones hacen perder hasta 500 horas al año a cada persona, lo que se traduce en estrés, gastos económicos y deterioro de la calidad de vida. “La ciudad ha colapsado”, asegura.

Para el dirigente ciclista, la bicicleta y otras formas de movilidad activa no son una moda, sino una necesidad frente a la ausencia de alternativas reales al vehículo privado. “Cada persona que se monta en una bicicleta es un carro menos en la vía”, sostiene.

Sin embargo, la falta de infraestructura segura ha distorsionado el uso de los espacios existentes. Carriles exclusivos son invadidos por motocicletas y vehículos, poniendo en riesgo a ciclistas y peatones, lo que desincentiva su utilización.

Actualmente, en el Distrito Nacional existen alrededor de 80 kilómetros de ciclovías señalizadas, algunas semiutilizadas, como la de la avenida Bolívar, y otras prácticamente abandonadas, como la del Faro a Colón, en Santo Domingo Norte.

Santiago: ciclovías con bajo uso

En Santiago, la principal infraestructura ciclística es la ciclovía de la Circunvalación Sur. No obstante, su uso por ciclistas es limitado y con frecuencia es ocupada por motoristas. Aunque la ciudad muestra un creciente interés por el ciclismo recreativo y deportivo, aún no se consolida como medio de transporte cotidiano hacia el trabajo o los centros educativos.

La visión del Intrant

Desde el Intrant, Rosanna Ferreras, encargada de Gestión de la Movilidad de la Dirección de Movilidad Sostenible, explica que el enfoque institucional no se limita a construir ciclovías aisladas. “No trabajamos una ciclovía; trabajamos movilidad activa. La movilidad debe verse como un todo”, señaló.

Indicó que el país avanza bajo el marco del PMUS y que, con apoyo de la Unión Europea a través del programa IPEmus, se ha desarrollado el primer Manual de Cicloinfraestructura de la República Dominicana. Reconoció que muchos proyectos han sido pilotos y que su ejecución depende de la coordinación con los ayuntamientos y otros actores clave.

Mientras tanto, Santo Domingo y Santiago continúan enfrentando una realidad marcada por congestión vial, contaminación y tiempo perdido, en contraste con planes de movilidad que existen en documentos, pero que aún no logran materializarse de manera integral en las calles.

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