El Cibao
Más de un mes sin rastros de dos pescadores desaparecidos en Buen Hombre
Monte Cristi, República Dominicana. – Han transcurrido más de un mes y 16 días desde que dos pescadores de la comunidad de Buen Hombre, en la provincia de Monte Cristi, se aventuraron a alta mar y, hasta la fecha, no se ha encontrado ninguna pista sobre su paradero.
El día de la desaparición
El 15 de julio de 2026, como era habitual entre semana, Delson López y José Dionicio Cabrera Ventura, conocido como “Piyayo”, se levantaron temprano, prepararon sus herramientas de pesca y se despidieron de sus familias con la intención de regresar esa misma tarde. Sin embargo, nunca volvieron.
La preocupación familiar
La angustia comenzó a crecer cuando, a las 5:00 de la tarde de ese miércoles, Ana Iris Rosario, esposa de Delson, notó su ausencia. "Cuando dieron las 5:00, le dije a mi hija de 15 años: ‘Pero tu papá no ha venido’. Llamamos a su mamá, que trabaja en la playa, y me dijo que tampoco lo había visto. Entonces comenzamos a llamarlo a su celular, pero no contestaba”, relató Ana Iris.
Los pescadores de la zona suelen salir por la mañana y regresar entre las 5:00 y las 6:00 de la tarde. Alarmados, la familia alertó a las autoridades. Al día siguiente, se organizó un operativo de búsqueda por mar y aire, aunque Ana Iris asegura que después de ese primer día no se realizaron más esfuerzos significativos.
Esfuerzos de búsqueda
“Ellos mandaron un avión o helicóptero y estuvieron buscando, pero no encontraron rastros. Eso fue el jueves 16. Al día siguiente ya no supe más, porque dijeron que iban a volver a buscar, pero no vi nada”, afirmó.
Los pescadores de Buen Hombre continuaron la búsqueda durante aproximadamente una semana y media. En grupos de entre seis y ocho embarcaciones, recorrieron diversas áreas marítimas en busca de alguna señal, pero sin éxito.
Investigaciones adicionales
Vielka Andújar, esposa de José Dionicio, mencionó que sus familiares han realizado gestiones a través de consulados para verificar si alguno de los pescadores pudo haber llegado a otra isla tras quedar a la deriva. Sin embargo, hasta ahora, ninguno aparece registrado como detenido en los lugares consultados.
La vida de los pescadores
Delson y Piyayo pescaban principalmente como pasatiempo, ya que ambos contaban con otras fuentes de ingresos. Delson se dedicaba a realizar parrilladas y a ofrecer viajes a Cayo Arena en yola, mientras que Piyayo trabajaba en la venta de puertas y ventanas.
Esperanza en los hogares
En sus hogares, las familias continúan esperando noticias y mantienen la esperanza de que ambos regresen con vida. Delson, de 33 años, es padre de tres hijos: una adolescente de 15 años, un niño de cuatro y una niña de tres.
“Ellos preguntan por su papá a cada rato. Son pequeños, pero siempre dicen: ‘Mami, ¿y papi?’, y yo ni sé qué decirles”, compartió Ana Iris entre lágrimas. “La niña mayor entiende la situación; ella es fuerte, pero está sufriendo mucho. Yo le pido a Dios que aparezca, que lo cuide y lo proteja donde quiera que esté y lo traiga con bien y con su familia, porque lo estamos esperando, estamos desesperados”, agregó.
Rosario describió a Delson como un hombre tranquilo y amable, muy querido en la comunidad. Por su parte, Piyayo, de 34 años, dejó en casa a su esposa y a un bebé de apenas cuatro meses.
Impacto en las familias
Vielka Andújar aseguró que la situación ha sido extremadamente difícil para su familia. “Sin dormir, sin comer. Él me dijo: ‘Yo vengo de una vez’, y nunca volvió”, expresó.
Andújar también afirmó que, a su entender, las autoridades dominicanas no han realizado suficientes labores de búsqueda y que gran parte de los esfuerzos han recaído sobre las familias y los pescadores de la comunidad.
Condiciones del mar y posibles causas
Francisco Silvestre, un pescador con más de 54 años de experiencia en el mar, explicó que las condiciones en playa Buen Hombre pueden cambiar drásticamente dependiendo del viento y el oleaje, lo que representa un riesgo considerable para embarcaciones pequeñas.
“Hay tiempo bueno y hay tiempo malo. A veces el oleaje está en dos y tres pies, pero en otras ocasiones puede llegar a diez. Cualquier embarcación frágil puede tener problemas, especialmente si el motor se daña”, explicó.
Silvestre destacó que una avería en alta mar puede dejar una embarcación a merced del viento y las corrientes, lo que podría arrastrarla hacia aguas cercanas a Haití, Cuba u otras zonas. “A veces uno sale a pescar con el motor funcionando, pero al llegar, se daña. Queda a la deriva, para donde la corriente lo lleve”, indicó.
En cuanto a la desaparición de los dos pescadores, Silvestre considera que las condiciones marítimas del día de su salida pudieron haberlos alejado de la costa, complicando su localización. “Ese mismo día que ellos andaban pescando, la mar no estaba muy buena. Parece que el viento no estaba desde el norte, estaba de tierra y los tiraba para fuera; por eso se ha dificultado encontrarlos”, sostuvo.
El pescador también recordó que, aunque han ocurrido averías de embarcaciones en Buen Hombre, en esas ocasiones los tripulantes pudieron ser rescatados. Sin embargo, no recuerda un caso de desaparición como este en la comunidad. “Aquí no había sucedido un caso de perder un pescador sin dar razón. Siempre puede haber una señal, un tanque, ropa, cualquier cosa que salga del bote. Entonces no ha salido nada; de esa gente no se ha hallado nada”, concluyó.