Café 55
Pastor Pablo Ureña reclama mayor compromiso del Estado con la niñez vulnerable y los proyectos comunitarios
Santiago, República Dominicana. – El pastor Pablo Ureña, presidente de la Fundación Niños con una Esperanza, reclamó una mayor intervención del Estado frente a los problemas educativos, sociales y de seguridad que afectan a niños y adolescentes de sectores vulnerables, al tiempo que exhortó a las autoridades a respaldar proyectos comunitarios dirigidos a ofrecer oportunidades de formación, deporte y reinserción social.
Durante una entrevista en el Café de Diario 55, Ureña expuso la realidad que, según afirmó, enfrentan numerosas familias de Cienfuegos y Santiago Oeste, donde niños permanecen fuera de las aulas, jóvenes abandonan el sistema educativo y organizaciones comunitarias deben asumir responsabilidades que corresponden también a las instituciones públicas.
El dirigente religioso, quien aseguró tener alrededor de 40 años vinculado al evangelio, sostuvo que su vocación pastoral ha estado acompañada durante décadas por la defensa de las comunidades y de las personas en condiciones de vulnerabilidad.
“Desde pequeño” reaccionaba frente a los abusos, recordó Ureña, quien explicó que esa sensibilidad se fortaleció luego de abrazar el evangelio a los 17 años.
“Voy a defender a la comunidad, los derechos de la comunidad, los derechos que tiene la gente a vivir en paz”, expresó.
Advierte sobre niños fuera de las aulas
Uno de los principales cuestionamientos de Ureña estuvo dirigido a las condiciones del sistema educativo y, particularmente, a la situación de planteles que no pudieron iniciar oportunamente el año escolar.
El pastor se refirió al caso de la escuela Rafaela Jiminián, en Cienfuegos, cuya situación lo llevó a anunciar que recurriría al encadenamiento como método de protesta para reclamar una solución.
“No puedo quedarme callado al ver 800 niños fuera de las aulas, ver el drama que esto representa. Allí había una tristeza, una desolación”, manifestó.
Advirtió que mantener instalaciones escolares cerradas no solamente afecta la formación académica, sino que puede contribuir a generar espacios propicios para situaciones de riesgo entre niños y adolescentes.
“El tenerla cerrada se vuelve un reservorio de delincuentes: muchachos desorientados, muchachos que no encuentran qué hacer. El papá y la mamá se van al trabajo”, declaró.
Ureña atribuyó parte de la situación a problemas de gerencia y planificación dentro de las instituciones responsables del sistema educativo y de la infraestructura escolar.
“Hay falta de gerencia. Hay un problema coyuntural muy fuerte que las autoridades no lo han enfrentado realmente”, afirmó.
Asimismo, cuestionó que estudiantes con problemas conductuales sean simplemente separados de los centros educativos sin que exista un mecanismo efectivo para acompañarlos y atender las causas de su comportamiento.
“Aquí en las escuelas, un muchacho que se está portando mal simplemente lo botan. Ese muchacho tiene un problema. Mañana va a ser un tormento, va a ser un dolor de cabeza”, advirtió.
Una segunda oportunidad para jóvenes en conflicto con la ley
Como parte de las iniciativas desarrolladas por la Fundación Niños con una Esperanza, Ureña informó que trabajan en la creación de un Centro de Segunda Oportunidad, destinado a adolescentes involucrados en delitos menores que necesiten procesos de orientación, formación y reinserción social.
Explicó que la intención es brindar una alternativa para jóvenes que llegan ante la justicia y que, en determinadas circunstancias, carecen de opciones adecuadas para iniciar un proceso de rehabilitación.
“Vamos a hacer un centro donde ese muchacho, si quiere y los padres están dispuestos, vamos a llevarlo a un sitio donde le demos una segunda oportunidad”, explicó.
El proyecto contempla alimentación, alojamiento, educación y enseñanza de oficios, como herramientas para evitar que los adolescentes regresen al mismo ambiente que pudo contribuir a su conducta.
“Tienen que aprender un oficio. Si no, se va para la casa, donde se va a convertir ¿en qué? En un profesional en la delincuencia”, sostuvo.
De acuerdo con Ureña, el proyecto dispone de espacios destinados a una escuela técnica, área teórica, dormitorios, comedor y cancha deportiva, y ha sido concebido inicialmente para atender a unos 30 jóvenes.
Indicó que para su funcionamiento será fundamental la coordinación con las instituciones del sistema de justicia responsables de determinar cuáles adolescentes pueden beneficiarse de este tipo de programa.
Reclama intervención integral de las familias
Ureña relató además el caso de una familia atendida recientemente por la fundación, integrada por una madre y tres hijos de 16, 13 y 11 años, algunos de los cuales llevaban años alejados del sistema educativo.
Según explicó, situaciones como esa evidencian la necesidad de que las instituciones intervengan integralmente en las familias antes de que los problemas sociales alcancen mayores dimensiones.
“Hay un problema familiar muy fuerte que tiene que ser tratado. El sistema no está dando respuesta. Tiene que cambiar el sistema”, manifestó.
Para Ureña, combatir la delincuencia no debe limitarse a acciones policiales, sino que requiere enfrentar sus causas mediante educación, acompañamiento familiar, deporte, formación técnica y oportunidades para los jóvenes.
Fundación recibe una fracción de los recursos que necesita
El presidente de Niños con una Esperanza explicó que la institución se aproxima a sus 23 años de trabajo comunitario y aseguró que el aporte público que recibe representa apenas una pequeña parte de sus gastos operativos.
“La institución tiene 22 años, vamos a cumplir ahora 23, y el aporte que comenzaron a darnos hace tres años representa un promedio de un 10 % de los gastos que tenemos en la institución”, señaló.
Ureña cuestionó lo que considera intervenciones superficiales en los barrios y reclamó políticas públicas permanentes que permitan solucionar los problemas de las comunidades más allá de actividades circunstanciales.
“Muchas veces esas intervenciones son aparatajes publicitarios”, afirmó.
Insistió en que las organizaciones que trabajan directamente con niños, adolescentes y familias conocen de primera mano las situaciones que enfrentan las comunidades y deben ser escuchadas al momento de diseñar políticas públicas.
Proyectos deportivos para mantener a los niños alejados de las calles
Otro de los proyectos impulsados por la organización es el techado de una cancha comunitaria, donde pretenden desarrollar disciplinas como karate, voleibol y baloncesto.
“Esa cancha va a ser para dar práctica de karate, voleibol y básquetbol”, explicó Ureña.
Defendió el deporte como una de las principales herramientas para ocupar productivamente el tiempo libre de niños y adolescentes después de salir de la escuela.
“Yo no me puedo olvidar de que en esa cancha hay cientos de niños”, expresó, al lamentar las dificultades que enfrentan entrenadores y dirigentes deportivos para mantener los programas en funcionamiento.
Ureña destacó la tradición deportiva de Santiago Oeste, especialmente en baloncesto y béisbol, y consideró contradictorio que comunidades con tanto talento enfrenten carencias en sus instalaciones.
También llamó la atención sobre obras deportivas que, según indicó, permanecen inconclusas desde hace varios años.
“Es bueno que nos ayuden allá si desean, pero yo no pienso solo en Niños con una Esperanza, yo pienso en la niñez”, subrayó.
Piscina, gimnasio y hogar para adultos mayores
La organización también contempla otros proyectos sociales para los terrenos de que dispone, entre ellos una piscina comunitaria, un gimnasio y un hogar para adultos mayores.
Ureña explicó que la piscina tendría principalmente un propósito educativo y permitiría que niños de familias de escasos recursos aprendan a nadar.
“No es para bañarse, es para enseñar a los niños a nadar, porque ellos no tienen la oportunidad. Vamos a darle la oportunidad desde su barrio”, señaló.
Sostuvo, sin embargo, que proyectos de esta magnitud difícilmente pueden ser desarrollados exclusivamente con recursos de una organización comunitaria.
“Tenemos los terrenos, pero son proyectos que tienen que hacerse de la mano con el Estado”, indicó.
Pide a las autoridades escuchar también las voces críticas
Ureña exhortó a las autoridades nacionales y locales a reunirse no solamente con dirigentes que respaldan sus ejecutorias, sino también con organizaciones y líderes comunitarios dispuestos a señalar las deficiencias existentes.
“La ministra tiene que decir: ‘Ahora yo me voy a reunir con la gente que no son mías, los que no me van a venir a decir que todo está bien’. Entonces yo levanto la mano y quiero ir a esa reunión”, manifestó.
Aseguró que mantendrá una postura independiente frente a las administraciones públicas, independientemente del partido que ocupe el Gobierno.
“Pablo sigue en la misma línea. El que me va a invitar a mí tiene que invitarme con esa línea. Yo le voy a decir la realidad que está pasando aquí en el barrio, no se la voy a maquillar”, expresó.
Ureña también mencionó gestiones realizadas ante diferentes autoridades municipales y provinciales en busca de respaldo para la institución y sus programas, afirmando que su interés no está dirigido a obtener beneficios personales.
“Yo no estoy buscando dinero. Yo estoy buscando que mi sociedad sea diferente, darle oportunidad a esos niños, que nuestro país sea diferente y que se trabaje por ese proyecto comunitario”, declaró.
Cuestiona opulencia y manipulación desde sectores religiosos
Durante la conversación, el presidente de Niños con una Esperanza también reflexionó sobre la responsabilidad social de las iglesias y cuestionó el comportamiento de líderes religiosos que exhiben estilos de vida que, a su juicio, contradicen el mensaje cristiano.
“Nuestro ejemplo a seguir siempre debe ser nuestro Señor Jesucristo. Él siempre profesó piedad, humildad en todo su mensaje. Esa actitud de opulencia contradice el mensaje”, sostuvo.
Ureña fue especialmente crítico con determinadas prácticas asociadas al denominado evangelio de la prosperidad.
“Eso yo no le llamo teología de la prosperidad, yo le llamo teología de la manipulación”, expresó.
A su juicio, algunos líderes utilizan las necesidades económicas, emocionales o de salud de las personas para influir sobre ellas.
No obstante, aclaró que considera bíblicos el diezmo y las ofrendas, así como el derecho de un pastor dedicado completamente al ministerio a recibir una remuneración, aunque defendió la transparencia y el uso equilibrado de esos recursos.
“El diezmo y las ofrendas deben ser utilizados para las viudas, los huérfanos, y si un pastor está dedicado a tiempo completo, entonces él merece un sueldo”, explicó.
Añadió que en congregaciones que administran grandes cantidades de recursos deben existir controles y límites que eviten excesos.
“Háganlo por los niños”
Finalmente, Ureña reiteró su llamado al Gobierno, las autoridades de Santiago, empresarios y ciudadanos a involucrarse en iniciativas destinadas a proteger a niños y adolescentes.
La Fundación Niños con una Esperanza mantiene abiertas diferentes posibilidades de colaboración para quienes deseen respaldar sus programas educativos, deportivos y sociales.
Para el pastor, la transformación de las comunidades requiere pasar de los discursos y las intervenciones temporales a proyectos capaces de producir resultados permanentes.
“Si ustedes aman los niños, apodérense de este proyecto. Si en verdad ustedes quieren que el país sea diferente, no lo hagan por mí, háganlo por los niños. Vamos a cambiarles la vida”, concluyó.