Opinion

¡Lechuzas y Minervas!

Published

on

Reynaldo Peguero rpeguero@strategius.org

La “Lechuza de Minerva” del filósofo alemán, Frederick Hegel es la metáfora que explica cómo la comprensión de una coyuntura, emerge cuando la misma está madura. Así como la lechuza emprende vuelo al caer la tarde, la interpretación histórica y política de un proceso, se alcanza cuando el tiempo permite evaluar resultados, impactos y consecuencias.

Las razones biológicas por las que se relaciona la filosofía con la lechuza es que esta ave se considera como un animal sabio, sigiloso y silencioso. Pero a la vez muy voraz y agresivo, con capacidad de atrapar a cualquier presa con gran sutileza y cumplir sus objetivos. Minerva en la mitología romana equivale a la Atenea griega. Diosa de la sabiduría, las artes y la razón.

Con apenas seis años de fundado, el PRM, fue la estructura que destronó del poder, al PLD. La entonces robusta organización con sentido colegiado, que terminó por cooptar el Estado a su imagen y semejanza.

Muchos políticos no dimensionan la trascendencia de ese proceso. Sin embargo, una figura parece haber comprendido con claridad la naturaleza del cambio impulsado por Luis Abinader: Raquel Peña. Discreta, disciplinada y orientada a resultados. Construyó una imagen pública basada menos en confrontación, discursos y poses; más en eficacia, cercanía social y estabilidad institucional.

Pareciera que su virtual candidatura se construye sobre una idea fuerza: ni retroceder, ni desviar el cambio; sino profundizarlo. Frente al pasado, representa continuidad mejorada del actual modelo. Con respecto a competidores internos, garantiza rumbo presente sin proyectos personalistas. De cara a la ciudadanía ofrece, una visión cercana, basada en principios éticos.

El PLD luego de lograr cinco períodos, se destruyó así mismo, generando derivaciones partidarias de escasas virtudes autocríticas. Administró sin limitaciones, el presupuesto público. Con esta herramienta bajo su control, creó el capital originario generador de fortunas corruptas o auténticas en más de 200 dirigentes políticos y familiares.

No había reforma, impuestos, designación de jueces de Altas Cortes, Junta Electoral, Cámara de Cuentas, presidentes del Senado y Diputados, y más, que el Comité Político, no designara en la oficina presidencial de la calle doctor Piñeiro 158.

En contraste, el gobierno de Luis Abinader construyó un esquema renovador de sí mismo y menos centralizado, con transparencia ascendente y una distribución territorial más equilibrada de la inversión. En ese contexto, Raquel Peña ha jugado un rol relevante, especialmente en la articulación económica y social del Cibao y el Sur, regiones consolidadas como nuevos motores económicos del país.

Raquel Peña evitó caer en los excesos de la «hiperpolitización». A diferencia de otros liderazgos, no construyó su perfil sobre el conflicto permanente, ni con discursos radicales o tautológicos. Su narrativa pública se apoya en resultados concretos, prudencia institucional y capacidad de diálogo.

La historia, como advertía Hegel, siempre juzga al final de la tarde. Y quizás sea precisamente ahora cuando comienza a definirse quién garantizará la continuidad, ajuste y profundidad del actual proceso político dominicano.

Trending

Exit mobile version