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Opinion

Jet Set: punta del iceberg en vulnerabilidad edificatoria

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El sacrificio de 231 dominicanos en el Jet Set, es el legado de muerte y dolor para que no haya dudas en radicalizar el control de la vulnerabilidad de las edificaciones e imponer un ordenamiento territorial nacional normativo y radi­cal. En especial, en Santo Domingo, Santiago y La Altagracia, provincias con mayor registro de nuevas edificaciones.

La investigación técnica y judicial de la tragedia, debiera comparar los existentes estudios de microzonificación de la ciudad de Santo Domingo con la vulnerabilidad edificatoria, sumada al manteni­miento, el ruido, la carga material y humana promedio de la edificación de marras.

En ese centro lúdico se creó un «fatal laboratorio perfecto» para un derrumbe edificatorio asociado a terremotos. Igualmente, para la puesta en práctica de medidas de respuesta y mitigación inmediata.

El inexcusable accidente acontece en la Cuaresma Cristiana, también es una oportunidad real y dramática para que la meditación trascendente y el recogimiento, se impongan sobre la cultura hedonista de la publicidad comercial en esta Semana Santa.

Asimismo, la propuesta de Plan Nacional de Ordenamiento Territorial (PNOT) en elaboración, tiene una magnífica oportunidad de endurecerse. Es coyuntura para reestructurar toda la estrategia y sus acciones concretas; para incorporar las sugerencias normativas pendientes y robustecer esta herra­mienta. No es momento de academicismo o desgastante teoría líquida.

En Santiago, fue USAID que ante nuestra solici­tud al embajador Robert Fanning, como Plan Estratégico (PES), en 2008, se facilitó que Richard Goughnour, director de este organismo, aportara recursos para evaluar más de 250 edificaciones privadas y públicas.

Las glorias de la geo-sísmica nacional, Rafael Corominas Pepín y Orlando Franco, apoyaron los expertos operativos, Ervin Vargas y Luis Peña, para efectuar el estudio que demostró que más del 70% de las edificaciones evaluadas, tenían algún nivel de vulnerabilidad física.

En 2011, entró en vigencia el reglamento del MOPC, para el diseño sismorresistente de edificaciones pudiéndose ajustar potenciales edificaciones vulnerables.

Dado que Santiago se encuentra en una zona con gran actividad sísmica, en el límite de las placas del Caribe y América del Norte, a la vez que eva­luamos una muestra de edificaciones; logramos que la Unión Europea (UE) financiara el primer estudio de microzonificación sísmica de la ciudad del Yaque.

Igualmente, el plan estratégico (PES) y BID a partir de un modelo probabilístico calcularon, el comportamiento sismo-resistente de edificaciones y diferentes comportamientos de suelos. Concluimos que un terremoto de 475 años de retorno, podría destruir 32% del valor de las edificaciones, y alcanzar una tasa de mortalidad del 6%, lo que supondría 34,000 muertos y heridos graves.

Finalmente, debiera valorarse la presencia en diferentes edificaciones de planes de contingencias, zonas de escapes, alertas tempranas y equipos de mitigación. El ayuntamiento de Santiago tiene un plan de resiliencia al respecto. Hagamos del luto, una gran oportunidad para reflexionar y actuar.

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