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Familias de Barahona claman ayuda tras los estragos de las lluvias de Melissa

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Barahona. – En el sector Pescadería, el señor Germán García no pudo contener las lágrimas al narrar cómo el agua dañó las pocas pertenencias que poseía. Se refería a las fuertes precipitaciones ocasionadas por los remanentes del huracán Melissa, que afectó al país mientras era aún tormenta tropical.

En un recorrido realizado por un medio de circulación nacional por varias comunidades afectadas, se constató el difícil momento que atraviesan los moradores, quienes han perdido mobiliario, cultivos y, en muchos casos, la esperanza de recibir auxilio.

Necesito ayuda”, repetía con desesperación el señor García, una y otra vez, al confundir al equipo de prensa con agentes de alguna institución estatal.

Historias de dolor y resistencia

Otra historia igualmente conmovedora es la de Leonarda López, quien, a sus 67 años, enfrenta un cáncer de mama en etapa inicial.
Necesito ayuda de la gente ahora para poder ir al médico… porque no tengo esposo ni apoyo”, expresó con voz quebrada.

Además de viajar cada mes a Santo Domingo para recibir tratamiento y administrar sola su pequeño colmado, Leonarda ahora debe enfrentar los estragos que dejaron las lluvias de Melissa en su vivienda.

De igual modo, Nilsa López relató cómo las precipitaciones deterioraron el techo de su casa hasta dejarlo prácticamente en ruinas.
Su vivienda permanecía húmeda y las varillas del techo aún goteaban, pese al intenso calor. La humilde mujer explicó que tuvo que desplazarse junto a sus dos hijos a casa de unos vecinos para protegerse.

También fue encontrada Esteffany López, joven propietaria del centro de belleza Easy Nails, mientras intentaba rescatar sus muebles y equipos, secándolos al sol tras quedar dañados por el agua.

Desesperación comunitaria

En Pescadería, la desesperación es tal que algunos residentes llegaron a detener el vehículo del medio de comunicación para clamar ayuda.
Los comunitarios pidieron con insistencia que el Gobierno los auxilie, pero solicitaron que la ayuda económica sea directa, ya que —según denunciaron— las autoridades locales no les han brindado apoyo alguno.

Pérdidas agrícolas en Jaquimeyes

En la comunidad de Jaquimeyes, varios productores aseguraron que, aunque las lluvias finalmente cesaron, las precipitaciones fueron devastadoras.
Carlos Gerineldo Batista, miembro de la Asociación de Agricultores de Juan Benito, sufrió graves daños en sus 17 tareas de guineos y plátanos.
Aunque no ha podido cuantificar completamente las pérdidas, estima que solo podrá recuperar alrededor del 25 % de su plantación.

“En este momento nuestros predios agrícolas están inundados y estamos recibiendo grandes pérdidas. Necesitamos la colaboración de las autoridades competentes, porque de lo contrario la situación se agravará aún más”, manifestó.

Por su parte, Apolinar Terrero, quien perdió alrededor de un millón de pesos, vio cómo su propiedad quedó bajo el agua, afectando más de 11,000 plantas de yuca sembradas.
Ambos productores pidieron al Gobierno, especialmente al Ministerio de Agricultura, que disponga asistencia urgente para los agricultores de la zona.

Los Guandules: una comunidad al margen del arroyo

El pueblo dominicano conoce bien los riesgos de los asentamientos humanos ubicados cerca de ríos o antiguos cauces naturales. Los Guandules, una comunidad próxima al arroyo Arroyito, sufre cada vez que este se desborda, convirtiendo sus calles en una extensión del propio curso de agua.

Durante el recorrido se observaron decenas de viviendas con ropa tendida y colchones puestos a secar. Los residentes contaron las vicisitudes que enfrentaron durante los días de lluvia y cómo sus hogares quedaron completamente inundados.

Cuando el equipo del medio llegó al lugar, el agua cubría parte de la carretera Enriquillo, mientras los niños jugaban en las turbias aguas como si fuera un improvisado balneario.
Debido al nivel de inundación, el recorrido tuvo que realizarse a pie, en medio de un panorama de desolación.

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