Opinion
Un Momento – El Estado no se hereda
Hay familias que, después de haber ocupado los espacios del poder, parecen mirar nuevamente hacia el Estado como si en sus salones hubiera quedado reservado un lugar para los suyos. Los apellidos, sin embargo, no constituyen credenciales de servicio ni convierten la historia familiar en título de propiedad sobre la nación.
Una democracia saludable no puede confundirse con una sucesión de nombres conocidos, ni permitir que el pasado de unos determine el futuro de todos.
El poder público pertenece a los ciudadanos y debe estar abierto al mérito, la capacidad, la honestidad y la voluntad de servir. Quien aspire a gobernar debe comprender que la República no es patrimonio de ninguna familia. El Estado es de todos y no se hereda. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.