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Opinion

Un Momento – Comenzar enero con la Altagracia

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Para los dominicanos, enero no se entiende sin María de la Altagracia. Su fiesta, celebrada al inicio del año, nos coloca desde el primer momento bajo su manto maternal, como pueblo que confía y espera. Ante ella podemos dejar caer, sin reservas, nuestras penas y alegrías, las luchas, los sueños  y los anhelos más profundos del corazón. Pero también llevamos lo que nos duele y nos preocupa como nación: la violencia, la pobreza, la falta de justicia, el deseo de un país más humano y solidario. María escucha, acoge y presenta todo a Jesús, Señor de la historia. Así, enero se convierte en un tiempo de recomienzo interior y compromiso social, donde la fe no se queda en lo íntimo, sino que inspira caminos nuevos de esperanza para la vida personal y para la República Dominicana.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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