Opinion
Para cambiar desde abajo

La Guía para la gestión y fortalecimiento de organizaciones comunitarias circula como herramienta promotora de cambio desde abajo. Artículos anteriores tratan en abundancia el proceso de los partidos políticos. Ahora toca a los grupos de base.
La guía engrosa el compendio editado por la Fundación Solidaridad sobre técnicas y metodologías para el desarrollo de las organizaciones. La institución acumula cerca de 40 años pujando por una relación armónica entre las agrupaciones comunitarias y las diferentes instancias del gobierno.
La temática parece ocuparse de una generalidad poco común. Sin embargo, se enfoca en “…gestión y fortalecimiento de organizaciones comunitarias”. El concepto de “gestión” cubre las acciones del proceso de dirección organizacional en su conjunto.
Se desprende de lo anterior que la guía desentraña los elementos esenciales de “La participación ciudadana” y de las funciones de “Las Organizaciones de la Sociedad Civil y Comunitarias”.
Especifican, los autores, que las organizaciones están llamadas a cumplir con tres deberes básicos:
- “Actuar con responsabilidad”,
- “Rendir cuentas”
- “Respetar los derechos de los demás”.
Sintetiza los puntos fundamentales de “La gestión de las organizaciones comunitarias”. Pero al abordar “La democracia interna en las organizaciones sociales y comunitarias”, los autores hacen gala de su capacidad de expresión clara y precisa.
El capítulo resalta la tarea de construir “…el sentido de pertenencia”, pendiente siempre en toda organización, comunitaria o de otro tipo. Y es que: “…la pertenencia” apunta a la identidad. Y la identidad es garantía para la unidad, la permanencia y el apego a todo lo concerniente a la agrupación.
Como desafíos de las organizaciones comunitarias propone: “…fomentar una cultura de cambio y mejora que valore la experimentación, el aprendizaje constante y la adaptación a nuevas circunstancias y tecnologías”.
Llama a construir una cultura de la evaluación, sustentada en la técnica de prueba y error. O sea, aprender a través de la superación de los errores cometidos y la solución de los conflictos.
El “…plan de comunicación” es el alma de una organización. Garantiza que funcione acorde con la realidad sin perder el norte. Parafraseando la cartilla, mejora: “…la relación con la comunidad e incrementa la difusión y el respaldo de sus actividades”.
Otro elemento puntual es la “Articulación y trabajo en red en las organizaciones comunitarias”. Las alianzas son de vital importancia para el éxito de la “Incidencia política desde las organizaciones comunitarias”.
Sin alianzas con otras organizaciones se imposibilita librar las luchas comunitarias. Pero también con el “Gobierno Central”, los “gobiernos locales” y las “academias o universidades”.
Resalta acciones consideradas como “Buenas prácticas en la gestión de organizaciones comunitarias”. Por ejemplo, “…la comunicación con los actores institucionales responsables o relacionados con la atención de emergencias”.
Decálogo
El texto cierra con un decálogo que reafirma los principales enunciados en toda su extensión: “Decálogo para la gestión y el fortalecimiento de las organizaciones comunitarias”.
Hace hincapié en el proceso de comunicación y la resolución de conflictos. En la evaluación y la planificación como herramientas esenciales para construir la democracia en la organización.
El texto comprende 52 páginas divididas en ocho apartados. Redacción sencilla, de acceso fácil a líderes con estudios académicos y a aquellos que la sociedad se la puso difícil en su formación.
La cartilla fue editada como resultado del “Programa de Fortalecimiento de la Participación de la Ciudadanía en la Gestión Municipal”, bajo los auspicios de la Liga Municipal Dominicana y la Fundación Solidaridad. Mediante un acuerdo interinstitucional entre ambas instancias.
Los autores son, Katia Lambis, arquitecta, especialista en gestión de patrimonio cultural; y Juan Castillo, director ejecutivo de la Fundación Solidaridad.
El cuaderno es —sin dudas— un aporte al proceso de gestión para contribuir al fortalecimiento de las organizaciones comunitarias. Pero la gestión nunca rendirá resultados buenos sin garantías para la participación transparente como un acto de responsabilidad.
Queda en los líderes comunitarios —no en la LMD ni en la Fundación Solidaridad— aprovechar su contenido.
Miguel Ángel Cid
Twitter: @miguelcid1

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