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Nelson Bautista alerta sobre sequía, deterioro de ríos y vulnerabilidad ambiental de RD

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Santiago. – El ambientalista Nelson Bautista, secretario del Consejo del Jardín Botánico de Santiago, advirtió sobre la severidad de la sequía que afecta a la República Dominicana, el deterioro de ríos y cuencas y la pérdida progresiva de capacidad de almacenamiento de las presas, al tiempo que llamó a fortalecer la persecución de los delitos ambientales.

Durante una entrevista en El Café de Diario 55, Bautista calificó el fenómeno de El Niño que incide sobre el país como un “niño malcriado”, debido a las condiciones extraordinarias de calentamiento de las aguas oceánicas.

“Yo digo que el Niño de este año es un niño malcriado porque estamos hablando de que nunca antes la humanidad había vivido una temperatura media del mar de cerca de dos grados por encima de la media. Es un universo nuevo para la ciencia y para el ser humano desde que se tiene registro”, expresó.

Explicó que los efectos de la sequía se perciben con intensidad en la cordillera Septentrional y en ríos como el Jacagua, además de afluentes que abastecen zonas de Santiago, Villa González, Moca y Puerto Plata.

Citó los ríos Yásica, Yaroa y Bajabonico, algunos de los cuales presentan, según afirmó, una disminución severa de caudal.

Bautista advirtió que el periodo seco podría extenderse durante varios meses y sostuvo que una temporada ciclónica activa no necesariamente garantiza la recuperación de los embalses.

Alerta sobre capacidad de las presas

El ambientalista llamó a prestar atención a la capacidad real de almacenamiento de las presas debido a la acumulación de sedimentos durante décadas.

Explicó que cuando se informa que los embalses se encuentran entre un 51 % y un 60 % de su capacidad, esas cifras deben analizarse con cautela, porque la cota —altura o nivel del agua— no necesariamente refleja el volumen efectivo disponible.

“Una cosa es lo que dice la cota y otra cosa es lo que tú tienes realmente, porque hay sedimentos cuya medición exacta muchas veces no se conoce”, señaló.

Citó los casos de Hatillo, Tavera-Bao y Monción y llamó a enfrentar la situación con “austeridad hídrica”, ahorro y un uso más responsable del agua.

Bautista planteó además aprovechar de manera controlada los materiales acumulados en las denominadas “colas” de las presas, como alternativa a la extracción directa de arena, grava y gravilla de los ríos.

“Si puedes extraer ese material de la cola de la presa, le quitas presión al río y, al mismo tiempo, retiras sedimentos que se traducen en una mayor capacidad para almacenar agua”, manifestó.

Cuestiona depredación de los ríos

Sobre la extracción ilegal de arena, Bautista diferenció entre los llamados “hombres hormiga”, que utilizan palas y carretillas, y quienes operan con equipos pesados y flotillas de camiones.

Afirmó que, aunque toda explotación ilegal debe ser perseguida, la mayor presión sobre los cauces proviene de las operaciones a gran escala.

“El problema mayor está en los que tienen los equipos pesados y las flotillas enteras de camiones”, indicó.

“Ese es un bien común. ¿Por qué tenemos que dejar que alguien se beneficie dañando y depredando un río?”, cuestionó.

En ese sentido, insistió en que la justicia ambiental debe alcanzar tanto al pequeño infractor como a los grandes responsables y beneficiarios de estas actividades.

Ley ambiental “con boca, pero sin dientes”

Bautista también cuestionó las limitaciones de la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, al considerar insuficientes algunos de sus mecanismos sancionadores.

“La Ley 64-00 es una ley con boca, pero sin dientes; tiene ilícitos, pero no siempre tiene la forma de penalizarlos o castigarlos de manera drástica”, afirmó.

Sostuvo que daños graves como incendios intencionales, contaminación de fuentes de agua y destrucción de bosques, humedales y cuencas deben ser perseguidos con mayor rigor.

“Cuando tú quemas una montaña donde nace el Yaque, el río Jamao o el Jimenoa, estás atentando contra la sostenibilidad de la isla”, sostuvo.

Cambio climático y deterioro de los bosques

El ambientalista señaló que, aunque la República Dominicana tiene una participación reducida en las emisiones globales de gases de efecto invernadero, enfrenta una elevada vulnerabilidad ante el cambio climático.

Mencionó como manifestaciones el aumento de las temperaturas, las sequías, las lluvias intensas, las inundaciones y la llegada masiva de sargazo.

Consideró que la respuesta del país debe enfocarse en mitigar los efectos, adaptarse y aumentar la resiliencia, mediante un mejor ordenamiento territorial, protección de las montañas y ríos y sistemas agrícolas que utilicen el agua de manera más eficiente.

También expresó preocupación por el estado de los bosques dominicanos y advirtió que no toda cobertura verde puede considerarse bosque.

“El verde puede ser un cultivo de plátano o de yautía, pero eso no es bosque. Los bosques dominicanos están en desmedro, en decadencia”, afirmó.

Mencionó especialmente a Sierra de Bahoruco y Valle Nuevo, por su importancia para la biodiversidad y la seguridad hídrica.

Pide intervención integral del Yaque

Al referirse al río Yaque del Norte, Bautista afirmó que cualquier proyecto de saneamiento debe abordar integralmente la cuenca y no concentrarse únicamente en sus tramos bajos.

“Siempre que veas un proyecto de saneamiento del Yaque que se enfoque aguas abajo y no en lo que pasa en la cabecera, estamos barriendo para adentro; estamos secando el mar con un suape”, expresó.

Planteó restringir determinadas actividades productivas en zonas de alta montaña e implementar mecanismos de pago por servicios ambientales que incentiven la conservación de bosques y fuentes de agua.

Asimismo, sostuvo que República Dominicana debe “pensar y actuar como isla”, reconociendo que los problemas ambientales trascienden las fronteras políticas y requieren una visión integral de La Española.

Propone policía técnica ambiental

Finalmente, Bautista planteó la creación de una policía técnica especializada en delitos ambientales, capaz de realizar investigaciones que permitan determinar quiénes son los verdaderos responsables de los daños.

Afirmó que el Servicio Nacional de Protección Ambiental (SENPA) dispone de recursos limitados para enfrentar las numerosas infracciones ambientales que se producen en el territorio nacional.

“Hace falta una especie de policía técnica de temas ambientales que pueda investigar hasta las últimas consecuencias quién causó el daño y quién es el verdadero dueño de ese daño”, sostuvo.

Bautista concluyó que garantizar la disponibilidad de agua, recuperar las cuencas y proteger los bosques requiere una política de Estado sostenida, mayor vigilancia y una aplicación efectiva de la justicia ambiental.

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