Café 55

Julián Serulle llama a rescatar el humanismo y cuestiona deterioro de la política dominicana

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Santiago. – El jurista reflexionó en “El Café de Diario 55” sobre la solidaridad, la familia, la educación y la crisis de valores, al tiempo que cuestionó el clientelismo, el individualismo y la pérdida de credibilidad de los partidos políticos.

El jurista Julián Serulle Ramia llamó a recuperar el humanismo, la solidaridad, el respeto y el sentido colectivo de la sociedad, al considerar que el individualismo y el materialismo han ganado terreno tanto en las relaciones humanas como en el ejercicio de la política.

Durante su participación en “El Café de Diario 55”, Serulle compartió reflexiones sobre el amor, la educación, la maternidad, el papel de la mujer y la convivencia, al tiempo que analizó el deterioro de la política y de la democracia en la República Dominicana y América Latina.

A sus 80 años, el jurista aseguró que una de las principales enseñanzas que le ha dejado la vida es la necesidad de amar, compartir y actuar con solidaridad.

“La vida es linda en la medida en que tú aprendes a amar la especie humana, pero, a su vez, la naturaleza. Si tú amas es porque hay otros seres que algo te regalan: el amor, una sonrisa, la lealtad”, expresó.
Al recordar su infancia en el campo, destacó el espíritu comunitario que, según dijo, caracterizaba las relaciones entre las familias y vecinos, cuando compartir alimentos o ayudar a una mujer durante un parto formaba parte de la cotidianidad.

“Recuerdo cuando mamá, a las 12 del día, le pasaba un plato de comida a la vecina por la ventana, y en la noche era la vecina la que le pasaba el platanito con huevo. Cuando mi madre parió a los más pequeños y el médico no estaba, quienes asistían a mamá eran las vecinas. Era un mundo como de amor”, relató.

Advierte sobre pérdida de sensibilidad

Serulle lamentó que las nuevas generaciones estén cada vez más alejadas de la poesía, la sensibilidad y otras manifestaciones que, a su entender, contribuyen a fortalecer las relaciones humanas.

Recordó que en otros tiempos incluso la poesía constituía una forma de expresar sentimientos y conquistar afectivamente, mientras considera que actualmente las relaciones están más influenciadas por aspectos materiales.

También cuestionó la manera en que se desarrolla parte de la comunicación pública, señalando que el diálogo ha sido sustituido en muchas ocasiones por la confrontación.

“Perdemos el contacto, no nos hablamos, nos gritamos. En la radio y la televisión se gritan, ya no queremos ni escuchar. Entonces, ¿qué le transmitimos a un pueblo?, ¿cómo lo educamos, cómo lo formamos?”, manifestó.
Ante esa realidad, defendió la necesidad de aprovechar cada etapa de la vida para servir a los demás y transmitir conocimientos.

“Cada segundo hay que aprovecharlo dando, aportando, compartiendo, siendo humilde, no creyendo que tú eres el único que sabe”, sostuvo.

Para Serulle, esa actitud debe estar sustentada en un humanismo que permita reconocer al otro como parte de una misma sociedad, dejando de lado el individualismo.

“Tú no puedes ser yoísta ni individualista, tú tienes que ser un ser humanista. ¿Y qué es el humanismo? Primero, aprender a comprender por qué soy parte de la especie humana; y segundo, entender que el otro también proviene igual que yo”, explicó.
Consideró que las diferencias no deben impedir el diálogo y el intercambio de ideas, sino servir como punto de partida para construir espacios comunes.

Jesús como referente de solidaridad

Durante la conversación en “El Café de Diario 55”, el jurista también hizo referencia a Jesús como ejemplo histórico de amor, solidaridad, convivencia y preocupación por el bien común.

Serulle explicó que, más allá de la dimensión religiosa, encuentra en sus enseñanzas principios aplicables a la organización de la sociedad y al ejercicio de la política.

“Habló de amor, habló de lealtad, de solidaridad, de pensar en el otro y en el bien común. Cada palabra se convierte en un discurso político, transmitiendo economía y sociología, pero sintiendo el valor de la convivencia”, afirmó.
A su juicio, quienes se dedican a la actividad política deben asumir igualmente una misión de formación, orientación y servicio hacia la sociedad.

Resalta el papel de la mujer y la maternidad

Otro de los temas abordados por Serulle fue el papel de la mujer en las relaciones humanas y en la construcción de la familia.

El jurista defendió el derecho de hombres y mujeres a expresar admiración y afecto dentro de los límites del respeto, y rechazó cualquier visión que reduzca a la mujer a un objeto.

Expresó que el amor puede convertirse en una fuerza capaz de impulsar a las personas a cuidar de quienes les rodean y contribuir con su bienestar.

Sobre la maternidad, sostuvo que constituye una de las mayores manifestaciones de entrega y desprendimiento.

“No hay nadie más capaz que una madre. Cuando siente que el hijo tiene hambre, se saca la cuchara de la boca para dársela al hijo. Solo una madre ante su hijo no es egoísta ni individualista ni yoísta”, indicó.
Aunque reconoció que existen situaciones de abandono materno, las definió como excepciones dolorosas frente al sentido de protección que atribuye a la maternidad.

Serulle recordó, además, la influencia que tuvo en su formación la educación recibida durante ocho años con los jesuitas en el Santo Cerro, experiencia que, según explicó, marcó su disciplina y concepción de la vida.

Cuestiona deterioro de la política

Al pasar al escenario político, Serulle manifestó preocupación por el deterioro que, a su juicio, experimenta esa actividad tanto en la República Dominicana como en otros países de América Latina.

Consideró que una parte importante de la dirigencia ha sustituido las ideas, los programas y el servicio colectivo por proyectos personales.

“La política se ha ido deteriorando totalmente, porque ya solo se piensa en sí mismo. Los políticos no le hablan al pueblo, no le analizan, no lo concientizan, no le hacen ver lo que es la política como ciencia, como arte”, expresó.
Planteó que la función de los dirigentes debería incluir explicar a los ciudadanos los problemas económicos y sociales del país, así como contribuir con su formación política.

Serulle sostuvo que la democracia no puede limitarse únicamente al derecho al voto o a la libertad de expresión, sino que debe traducirse en garantías efectivas para los ciudadanos.

“La democracia no es solo el derecho a poder hablar, a emitir un juicio de valor. Democracia es donde surjan, se practiquen, se expandan y se respeten los derechos fundamentales del ser humano”, señaló.
Entre esos derechos citó la existencia de un sistema de seguridad social capaz de proteger a las personas durante las diferentes etapas de su vida, desde la niñez hasta la vejez.

Clientelismo provoca pérdida de confianza

El jurista atribuyó parte del desencanto ciudadano con los partidos tradicionales al clientelismo, la búsqueda individual de posiciones y el abandono de los principios que dieron origen a muchas organizaciones políticas.

Consideró que cuando los ciudadanos observan el enriquecimiento de determinados grupos vinculados al poder mientras sus condiciones de vida permanecen sin cambios, comienza a deteriorarse su confianza en las instituciones.

“Voy creando una élite de personas que responden a mí y que van enriqueciéndose, y ese pueblo lo va observando y va viendo que lo han engañado, que lo traicionan y va perdiendo la fe y la confianza”, expresó.
En ese contexto, afirmó que una abstención electoral de grandes proporciones constituiría una fuerte señal de rechazo de la ciudadanía frente a la clase política.

Cuestiona alcance del concepto de “Hambre Cero”

Serulle también se refirió al reciente reconocimiento de la República Dominicana por alcanzar la meta estadística de “Hambre Cero”, cuestionando que ese indicador pueda interpretarse como la desaparición de las dificultades que enfrentan numerosas familias para adquirir alimentos.

El jurista centró su crítica en la diferencia entre la disponibilidad de productos y la capacidad económica de los hogares para comprarlos.

“Hoy tenemos tal vez el cultivo, tenemos los productos agrícolas, pero no tenemos el dinero para comprar lo que necesitamos para alimentarnos”, sostuvo.
Asimismo, estableció una diferencia entre comer y alimentarse adecuadamente, indicando que el costo de los productos puede impedir que una familia, aun teniendo ingresos, pueda acceder a una dieta nutricionalmente suficiente.

Serulle argumentó que los niveles salariales de numerosos trabajadores deben analizarse conjuntamente con el costo de mantener una familia y adquirir los alimentos necesarios.

Crisis de los proyectos políticos latinoamericanos

Al analizar el panorama regional, Serulle responsabilizó también a sectores políticos que llegaron al poder identificándose con proyectos de izquierda y que, según afirmó, posteriormente se apartaron de los principios que habían defendido.

A su juicio, esa situación contribuyó al desencanto de numerosos ciudadanos y abrió espacios para el fortalecimiento de movimientos políticos de posiciones opuestas en varios países de América Latina.

El jurista hizo referencia a los cambios políticos registrados en países como Bolivia, Argentina, Colombia, Perú y Chile, al advertir sobre una creciente polarización regional y la pérdida de confianza en proyectos que en determinado momento despertaron esperanza entre sectores populares.

“La tecnología no puede sustituir el contacto directo”

Para Serulle, una de las grandes debilidades de la política contemporánea es la pérdida del contacto directo entre los dirigentes y las comunidades.

Reconoció la utilidad de las herramientas tecnológicas para ampliar el alcance de los mensajes, pero advirtió que estas no pueden sustituir el vínculo personal entre los líderes y los ciudadanos.

“La tecnología te puede ayudar a expandir el discurso, pero el pueblo quiere verte, quiere abrazarte, quiere darte la mano, quiere oír tu voz, quiere conversar contigo, quiere conocerte, quiere caminar contigo”, manifestó.
Insistió en que gobernar y hacer política implica escuchar y mantener una relación permanente con las comunidades, no limitarse a utilizar las plataformas digitales para transmitir mensajes.

Política debe ser educación y servicio

Serulle sostuvo que recuperar la credibilidad de la política requiere volver a concebirla como una herramienta de educación, formación y servicio, en lugar de utilizarla como un mecanismo para alcanzar posiciones o beneficios personales.

En ese sentido, destacó la importancia del conocimiento de la historia y de la cultura para desarrollar una ciudadanía con capacidad crítica.

“La cultura es la que alimenta tu razón de ser, es la que te transmite la toma de conciencia. Si tú no conoces la historia de tu pueblo y la historia del mundo, ¿cómo tú puedes comparar los hechos y los acontecimientos?”, cuestionó.
Agregó que quienes realmente desean servir desde la política tienen la responsabilidad de dialogar con la población y ayudarla a comprender los fenómenos económicos, sociales e históricos que inciden en sus condiciones de vida.

Llama a formar una nueva generación

En la parte final de su participación en “El Café de Diario 55”, Serulle abordó la formación de las nuevas generaciones y aseguró que, dentro de su familia, la preparación, la dignidad y el amor por el pueblo tienen mayor importancia que las aspiraciones a posiciones políticas.

Al referirse a los consejos ofrecidos a su hijo, manifestó que siempre le ha insistido en estudiar, conocer la sociedad y mantener contacto con las personas.

“Que ame el pueblo, que abrace al pueblo, que no sea individualista ni yoísta, que sea un soldado de la patria y para la patria”, expresó.
El jurista resaltó además el valor del honor y la dignidad como principios que deben acompañar a las personas a lo largo de sus vidas.

Aseguró que actualmente no tiene aspiraciones políticas y definió su papel como el de un “centinela” de las nuevas generaciones, aportando mediante las ideas y la experiencia.

“Lo que uno tiene es ser centinela de una nueva generación, ir aportando con la palabra y las ideas, para que pueda florecer una generación bella, de mucha dignidad para nuestro pueblo. Y aquí hay una juventud bella”, concluyó.

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