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FEDEFARMA llama a fortalecer la detección temprana de la hipertensión pulmonar
Santo Domingo. – En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Pulmonar, celebrado el 5 de mayo, la Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (FEDEFARMA) ha hecho un llamado urgente para reforzar las estrategias de detección temprana de esta enfermedad desde la atención primaria.
Importancia del diagnóstico oportuno
La organización subraya que un diagnóstico temprano puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes, permitiéndoles realizar actividades cotidianas esenciales como:
- Ir al baño por sí solos.
- Jugar con sus hijos.
- Continuar trabajando.
“Es fundamental promover el diagnóstico oportuno, ya que esto permite un acceso más temprano a tratamientos adecuados, un mejor seguimiento clínico y mayores posibilidades de preservar la autonomía y calidad de vida de los pacientes”, afirmó Carmen Da Silva, directora de FEDEFARMA para el clúster República Dominicana y Panamá, en un comunicado de prensa.
Compromiso con la visibilización de la enfermedad
Da Silva añadió que “en FEDEFARMA reafirmamos nuestro compromiso con la visibilización de la hipertensión arterial pulmonar y con el impulso de la investigación, la innovación y el acceso a nuevas opciones terapéuticas del sector farmacéutico, contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de los pacientes y al fortalecimiento sostenible de los sistemas de salud en la región”.
¿Qué es la hipertensión arterial pulmonar?
La hipertensión arterial pulmonar es uno de los cinco tipos de hipertensión pulmonar y afecta las arterias de los pulmones y el lado derecho del corazón. Esta enfermedad provoca el estrechamiento, bloqueo o destrucción de los vasos sanguíneos pulmonares, lo que dificulta la circulación de la sangre hacia los pulmones.
Como resultado, la presión en las arterias pulmonares aumenta, obligando al corazón a trabajar más intensamente para bombear sangre, explicaron especialistas consultados.
Síntomas y dificultades en el diagnóstico
Los síntomas de la hipertensión arterial pulmonar suelen confundirse con otras afecciones más comunes, como:
- Afecciones respiratorias (por ejemplo, asma).
- Enfermedades cardíacas.
- Hipertensión arterial.
Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Falta de aire progresiva (disnea), incluso en reposo.
- Fatiga intensa.
- Mareos y desmayos (síncopes).
- Dolor en el pecho.
- Agotamiento al realizar ejercicios.
- Hinchazón en piernas y tobillos (edema).
- Crecimiento abdominal.
- Labios o piel azulada (cianosis).
- Pulso acelerado.
“Es vivir prácticamente sin poder respirar. Imagínese qué difícil puede ser eso. En etapas avanzadas de la enfermedad, las personas necesitan oxígeno complementario durante todo el día para poder respirar. Son personas que normalmente están en una etapa muy productiva de sus vidas, pero deben abandonar sus trabajos y muchas veces sus familiares se convierten en cuidadores”, explicó Tatiana Villegas, directora médica de Ética y Cumplimiento de Ferrer.
Incidencia y diagnóstico de la enfermedad
La hipertensión arterial pulmonar es considerada una enfermedad rara, con una incidencia que varía entre 2.5 y 7.1 casos por millón de habitantes y entre 5 y 52 adultos afectados por millón, según diversas fuentes. El diagnóstico certero puede tardar años, desde la primera consulta en atención primaria hasta la remisión a un hospital especializado.
El doctor Randall Guadamuz Vázquez, médico internista y neumólogo, coincidió en que se trata de una enfermedad difícil de diagnosticar. “Dentro del diagnóstico diferencial de los cuadros de dificultad respiratoria no solo debe pensarse en problemas pulmonares, bronquiales o intersticiales, sino también en problemas vasculares pulmonares”, expresó.
Avances en tratamientos y afectación por género
Los avances en tratamientos durante la última década han permitido mejorar la calidad de vida de los pacientes, mitigar síntomas y estabilizar algunos casos para optar por un trasplante pulmonar. Esta enfermedad afecta en mayor proporción a las mujeres, con más del 70% de los pacientes diagnosticados siendo mujeres, según algunas series.
Este fenómeno podría estar relacionado con alteraciones genéticas y enfermedades asociadas, como trastornos reumatológicos y enfermedades del tejido conectivo. Según la experiencia del doctor Guadamuz, la enfermedad suele diagnosticarse entre los 57 y 60 años, aunque cada vez es más frecuente detectarla en personas de entre 30 y 40 años.