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Emmanuel Clase: del cerrador más dominante de MLB a una carrera al borde del abismo

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EE. UU. – La de cerrar partidos puede ser la posición más delicada en el béisbol: un crédito que se gana con consistencia y se pierde en cuestión de una semana. Desde 2020, Emmanuel Clase ha salvado más partidos que cualquier otro lanzador en las Grandes Ligas, un dato que refleja su capacidad para trabajar bajo presión, en ese límite emocional que significa lanzar con el juego en la línea.

Sin embargo, el derecho dominicano enfrenta hoy el capítulo más oscuro de su carrera. A sus 27 años, Clase parece rozar el abismo, tras ser acusado por una corte federal en Brooklyn de haber recibido miles de dólares de apostadores para manipular lanzamientos mientras jugaba con los Cleveland Guardians.

El expediente, que también involucra a su compatriota Luis Leandro Ortiz, alega que esta práctica permitió a dos apostadores dominicanos obtener ganancias por 460 mil dólares. Clase, a través de su abogado, niega los cargos, pero de comprobarse, el caso podría marcar el final de una carrera que prometía llegar al Salón de la Fama del cerrador moderno.

Un pasado con sombras

No es la primera vez que el nativo de Río San Juan enfrenta una crisis. El 1 de mayo de 2020, mientras el mundo estaba paralizado por la pandemia, la MLB anunció su suspensión por 80 partidos tras detectarle boldenona, un anabólico utilizado originalmente para caballos de carrera.

El castigo llegó en un momento crítico para su desarrollo profesional, aunque, paradójicamente, el tiempo le dio una segunda oportunidad. En 2021, Clase se ganó el puesto de cerrador titular de los Guardianes, gracias a una recta que superaba las 100 millas por hora y a un sinker prácticamente indescifrable.

Su dominio convenció al club de asegurar su futuro. En abril de 2022, Cleveland le otorgó una extensión de contrato por 20 millones de dólares hasta 2026, con opciones de 10 millones adicionales para 2027 y 2028.

Apuestas, dinero y sospechas

El caso actual sorprende por lo absurdo que parece: un pelotero con un contrato millonario presuntamente involucrado en un esquema de apuestas ilegales. En septiembre pasado, Clase había decidido vender el 3 % de sus ingresos futuros a través de la plataforma de inversión Finlete, una empresa que permite a aficionados adquirir participaciones en las ganancias proyectadas de atletas.

Según el portal Defector.com, 282 inversionistas compraron acciones por 315 mil dólares, de los cuales el lanzador habría recibido unos 237 mil dólares netos.

De prospecto olvidado a estrella

Clase firmó en 2015 con los Padres de San Diego por un bono de 125 mil dólares cuando tenía 16 años. Durante sus primeras cuatro temporadas en ligas menores no pasó del nivel Clase A. En 2018, los Padres lo enviaron a los Rangers de Texas como parte de una transacción menor.

Su carrera dio un giro en 2019, cuando debutó en las Grandes Ligas con los Rangers y posteriormente fue canjeado a los Guardianes junto a Delino DeShields Jr. por el veterano Corey Kluber.

Suspendido durante la campaña recortada de 2020, regresó en 2021 decidido a demostrar su valor. Lo consiguió: lideró la Liga Americana en salvamentos en 2022 y 2023, consolidándose como uno de los relevistas más dominantes del béisbol moderno.

Un futuro incierto

Hoy, esa trayectoria estelar se encuentra bajo una nube judicial. Para 2026, Clase tenía previsto devengar 6.4 millones de dólares, pero su situación legal mantiene en pausa su carrera. El equipo lo apartó del roster en julio, retiró su nombre de las tiendas oficiales del Progressive Field y vació su casillero en el clubhouse.

De acuerdo con las cláusulas contractuales, Cleveland conserva una opción de 10 millones de dólares para 2027 (con una compensación de dos millones si es rechazada) y otra de 10 millones para 2028, con un buyout de un millón.

Tanto Clase como Ortiz enfrentan cuatro cargos federales. De ser hallados culpables, podrían ser condenados a hasta 65 años de prisión, una pena que no solo pondría fin a su carrera deportiva, sino que también marcaría uno de los casos más graves de corrupción en la historia reciente del béisbol de las Grandes Ligas.

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