El Cibao
Denuncian descontrol de motocicletas de tres ruedas haitianas en Dajabón tras accidentes
Dajabón, República Dominicana. – Lo que comenzó como una modalidad de transporte vinculada al intercambio comercial entre Dajabón y Juana Méndez se ha transformado, según denuncias de ciudadanos y comerciantes, en una amenaza constante para quienes transitan por las calles de esta zona fronteriza.
Preocupación por la entrada de motocicletas
La inquietud ha crecido debido a la entrada de motocicletas de tres ruedas desde territorio haitiano. Según los denunciantes, estos vehículos cruzan el paso fronterizo sin una fiscalización efectiva y posteriormente circulan por el centro urbano y los alrededores del mercado fronterizo.
Accidentes y consecuencias
Los ciudadanos aseguran que estos vehículos han estado involucrados en numerosos accidentes entre enero y agosto, algunos de los cuales han dejado personas lesionadas, mutilaciones y daños materiales. El caso más reciente terminó de manera trágica, cuando un motoconchista perdió la vida tras sufrir múltiples traumatismos en diferentes partes del cuerpo.
Control y responsabilidad
El fallecimiento del motoconchista ha reavivado una pregunta inquietante: ¿quién controla los vehículos de tres ruedas que entran por la frontera y circulan por las vías públicas de Dajabón?
Testimonios de ciudadanos
Manuel de Jesús Jiménez recuerda la impotencia que sintió cuando su vehículo fue impactado por un extranjero que conducía uno de esos motores. Jiménez denunció que muchos de estos vehículos son manejados de manera temeraria y que, tras un accidente, algunos conductores abandonan rápidamente el lugar o regresan a territorio haitiano, dificultando cualquier reclamación o proceso para determinar responsabilidades.
“Existe un descontrol con esos motores. Los manejan de manera temeraria y, cuando atropellan a una persona o chocan un vehículo, escapan”, expresó.
Su testimonio refleja la preocupación de conductores que se sienten desamparados al sufrir daños, ya que desconocen si esos vehículos poseen matrícula, seguro, documentación o algún registro que permita identificar a sus propietarios.
Un mercado en caos
La situación se complica durante los días de mercado fronterizo, cuando el movimiento de compradores, vendedores, motocicletas, camiones y vehículos de carga aumenta en una zona caracterizada por calles estrechas y una elevada concentración de personas.
Enércido Rosario, comerciante del mercado fronterizo, aseguró que el lugar se ha convertido en un caos debido a la gran cantidad de motocicletas de tres ruedas que ingresan por el paso binacional. Según Rosario, estos vehículos circulan y se estacionan en los alrededores del mercado sin que exista una supervisión suficiente por parte de las autoridades apostadas en la zona fronteriza.
Falta de control y supervisión
Para comerciantes y residentes, el problema no solo radica en que los motores ingresen a territorio dominicano, sino en la falta de controles visibles sobre sus conductores, su documentación y las condiciones legales y mecánicas en las que circulan.
Demandas de la población
Detrás de cada accidente quedan familias afectadas, personas incapacitadas, vehículos destruidos y ciudadanos obligados a asumir pérdidas sin encontrar a quién reclamar. La muerte del motoconchista representa el rostro más doloroso de una problemática que, según residentes y comerciantes, ha ido en aumento sin una respuesta adecuada de las instituciones responsables de organizar el tránsito y vigilar el paso fronterizo.
Ante esta situación, los ciudadanos exigen la intervención de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), la Dirección General de Aduanas (DGA), el Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront) y otras autoridades competentes.
Propuestas para mejorar la situación
- Establecer un registro de los vehículos que cruzan desde Juana Méndez.
- Verificar la documentación de sus conductores.
- Impedir la circulación de unidades que no cumplan con las normas dominicanas.
La población advierte que no se debe esperar otra muerte para actuar. En Dajabón, donde la frontera forma parte de la vida cotidiana, residentes y comerciantes entienden que el intercambio comercial debe continuar, pero acompañado de orden, vigilancia y consecuencias para quienes pongan en peligro la vida de los demás.