Opinion

Del Escritorio – LAS VICTIMAS TIENEN NOMBRE.

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La semana pasada nos referimos al caso del señor Suárez, que con más de 70 años fuera condenado a una tentativa de asesinato en contra de su ex pareja, por el Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Judicial de Santiago.

Una vez se diera a conocer la misma, algunos medios solamente se preocuparon o fueron en búsqueda de la información o datos sobre el imputado y puntualizando solamente la edad el mismo, y no se hicieron esperar la cantidad de personas que por los comentarios, no eran abogadas ni abogados, de forma desconsiderada intentaban denostar las juzgadoras que habían emitido la decisión.

Sin embargo, como en muchos otros casos ocurren con casos de Violencia de Género e Intrafamiliar, a la víctima, primero buscan, re victimizarla sin consideración ni toman en cuenta todo el trajinar que atraviesan antes de haber llegado a  justicia.  Y todo es porque hay actores del sistema, como ciertos abogados, fiscales y jueces, que no comprenden el fenómeno indicado más arriba, y tratan estas mujeres agredidas como un caso ordinario y común.

Pues, en este hecho, fue distinto, tanto por parte de las juezas que conocieron del expediente y de la fiscal Aida Medrano, porque ésta última logró probar, junto a la abogada querellante, el hecho de la tentativa de asesinato en contra de la víctima, que si hoy está con vida no fue por la benevolencia o por la edad del atacante y hoy condenado, sino por la intervención de su nieto y de un vecino.

En las redes sociales no se hicieron esperar, los ataques en contra de las juzgadoras porque  habían condenado un supuesto envejeciente y que no se había tenido contemplación o cuanto otros disparates más.  Olvidándose éstos que la víctima, tiene nombre, familia, hijos, nietos y que su vida corrió y corre peligro con un elemento así fuera de la cárcel.

Que si bien tiene la edad de un envejeciente, era la misma condición que tenía hace unos años cuando intentó ejecutar su ex pareja, buscando degollarla, y si no se pudo materializar fue por la rápida intervención de un familiar y un amigo.  Entonces, si este señor, que planificó todo y la espero para matarla, tuvo toda su fuerza y conciencia de lo que hacía, también que tenga la misma condición para enfrentar su consecuencia.

Hoy, esa víctima, tiene nombre, la señora, Erminia Núñez Durán, puede agradecer a Dios, que puede contarlo, de las pocas que quedan con vida.  Y ella, al igual que su victimario, es una envejeciente.  Entonces, ella si puede vivir con miedo, pavor, angustia y ansiedad, porque su victimario, pueda salir de la cárcel y como dijo éste ante las juezas, que terminaría lo que ya había iniciado.

Qué fácil resulta juzgar desde la ignorancia  y se quiere dejar de lado a quien resultó afectada y que bien pudo no haberlo estado contando y sin embargo, tuvo el valor de acabar años de abuso y violencia de todo tipo de quien fuera su pareja.  Que aun habiendo terminado hace veinte años la relación con su agresor, este nunca cesó de hostigarla, hasta que en el 2024, intentó degollarla, a lo que ella sobrevivió.

Este caso, volvemos y reiteramos es la viva copia de Adriano Romón contra Miguelina Llaverías, que siendo ya envejeciente, fue condenado a veinte años como cómplice y su víctima de siempre, nunca ha podido vivir sino es con miedo y terror.

Es importante que la ciudadanía, en sentido general, medios de comunicación, en amplitud o generalidad, puedan manejar lo que representa un círculo de violencia.

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