Santo Domingo. – El vínculo de primos que hacía sentir como hermanos a Gabriel Jiménez Gómez y Enmanuel Gómez Jiménez trascendió a la eternidad la madrugada del 8 de abril, cuando el colapso de la discoteca Jet Set arrebató la vida a ambos en una de las mayores tragedias registradas en la capital dominicana.
“Canchanchanes, amigos y confidentes”, así describe Ileana Leonardo la relación entre su esposo Gabriel y Enmanuel, a más de nueve meses del derrumbe, en una conversación sostenida con un medio de circulación nacional. Con la voz entrecortada, recordó que, al no tener hermanos varones, Gabriel encontraba en Enmanuel “su amigo, su confidente, su todo”.
Ambos fallecimientos han marcado profundamente a sus familias, como también a las de otras 234 personas que perdieron la vida, además de más de 100 heridos, según los balances oficiales.
“A esa familia le ha pesado mucho la pérdida de ellos dos. Siempre fueron muy unidos y su familia es de Santiago”, expresó Ileana.
Gabriel, de 45 años, era ingeniero mecánico, padre de dos hijos de 20 y 16 años, y tenía 25 años de matrimonio con Ileana. Residían en Estados Unidos. A nueve meses de la tragedia, ella lo recuerda como un hombre trabajador, solidario y alegre, “el ánimo de las fiestas”, con una capacidad genuina de expresar afecto.
Enmanuel, de 53 años, era policía jubilado de la ciudad de Nueva York y padre de siete hijos. Ileana lo describió como extrovertido, dinámico y siempre presente para su familia: “Un súper padre, un súper amigo”.
La noche de la tragedia
Gabriel había viajado al país por motivos de negocios y coincidió con su primo Enmanuel, quien tras su jubilación pasaba más tiempo en la República Dominicana. Ambos fueron invitados a la tradicional fiesta del lunes en la discoteca por José Luis Salví Segura, quien también falleció.
Ileana contó que habló con su esposo pasada las 10:00 de la noche del lunes. Él ya estaba acostado y no le comentó que saldría, aunque no le sorprendió que aceptara la invitación, pues le gustaba ese tipo de música y el artista que se presentaba esa noche.
“No era alguien de estar todo el tiempo en el medio. Me imagino que ir a ver a Rubby Pérez le pareció interesante. Era un entretenimiento que le llamaba la atención”, relató.
A la mañana siguiente, Ileana vio en redes la noticia del colapso, pero nunca imaginó que su esposo y su primo estuvieran allí. Cerca de las 9:00 de la mañana, recibió una llamada que encendió las alarmas. Tras intentar comunicarse sin éxito y contactar a familiares, un tío acudió a la zona del desastre y encontró el vehículo de Gabriel estacionado frente al establecimiento.
Las horas de espera fueron interminables. No fue hasta las 5:45 de la madrugada del miércoles, justo cuando Ileana aterrizaba en el país, que recibió la confirmación: Gabriel y Enmanuel figuraban entre los fallecidos.
Desde entonces, asegura, nada ha sido igual. La ausencia se hizo más profunda durante diciembre, una época tradicionalmente dedicada al compartir familiar. “Este año no salí, no hice nada. No fue lo mismo”, confesó.
El colapso
La tragedia de la discoteca ocurrió a las 12:44 de la madrugada del martes 8 de abril, mientras Rubby Pérez interpretaba la canción “De color de rosa” durante uno de los tradicionales lunes bailables del histórico centro de diversión. El colapso dejó 236 fallecidos y alrededor de 100 heridos, de acuerdo con el informe del Ministerio Público, que presentó acusación formal contra Antonio y Maribel Espaillat, propietarios y administradores del establecimiento.
A nueve meses de aquel suceso, el recuerdo de Gabriel y Enmanuel sigue vivo en sus familias, unidos para siempre por un lazo de sangre y amistad que ni siquiera la tragedia pudo romper.