El Cibao
SANTIAGO 2026: DESPUNTA COMO CENTRALIDAD ECONÓMICA DEL CARIBE Y CENTROAMERICA
SANTIAGO 2026: DESPUNTA COMO CENTRALIDAD ECONÓMICA DEL CARIBE Y CENTROAMERICA
Santiago, República Dominicana. De acuerdo al Colectivo de Investigadores y Consultores Strategius, y otros estudios del BID y el Banco Mundial, Santiago llega al 2026 con una economía territorial estimada en más de US$40,625 millones y un ingreso promedio superior a los US$11,790 por habitante.
Lo importante es que los nuevos indicadores disponibles confirman una transformación estructural: Santiago ya no puede analizarse solamente como la segunda ciudad de República Dominicana, sino como un nodo económico que articula buena parte del Cibao y comienza a adquirir una función de centralidad en el Caribe.
El Banco Central registra que Santiago representó alrededor de 11.2% de la actividad económica nacional, mientras Santo Domingo alcanzó 20.6%. Al mismo tiempo, la Región Norte concentra 39.8% de los nuevos inmuebles, 32.9% del empleo nacional y 49.9% de las empresas de zonas francas. La economía dominicana creció 2.1% en 2025, después de 5.0% en 2024, pero durante 2026 recuperó dinamismo: el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) aumentó 4.6% interanual en julio y acumuló 4.5% en enero-julio. Construcción, zonas francas, manufactura y servicios aparecen entre los motores de esta recuperación.
SANTIAGO Y LAS NUEVAS CENTRALIDADES DEL CARIBE Y CENTROAMÉRICA
Para Reynaldo Peguero, Ángel Pastor Moreno y Yohanny Ochoa de STRATEGIUS, la dimensión regional se entiende mejor cuando Santiago se coloca frente a otras ciudades que cumplen funciones económicas relevantes en Centroamérica y el Caribe.
La comparación permite identificar algo más importante que un ranking: las centralidades urbanas contemporáneas no dependen únicamente del número de habitantes. San José, Costa Rica articula servicios y conocimiento. San Salvador concentra funciones metropolitanas; Kingston organiza actividades de la principal aglomeración urbana de Jamaica; San Juan, Puerto Rico, combina servicios, industria y conexiones internacionales; Colón opera como plataforma logística global; el Distrito Nacional de República Dominicana concentra funciones financieras, gubernamentales y empresariales.
Santiago organiza una extensa economía regional productiva, industrial, comercial, universitaria y de servicios, que sostiene la competitividad turística, garantiza la seguridad alimentaria y se proyecta como un eje competitivo en exportación agropecuaria y servicios de calidad.
SANTIAGO EN LA ESTRUCTURA ECONÓMICA NACIONAL
Para STRATEGIUS, la lectura de Santiago debe pasar de una visión basada principalmente en inversión y expansión urbana a otra que combine producción, empleo, inmuebles, infraestructura, servicios, conocimiento y conectividad regional. La Región Norte concentra 27.3% de la demanda eléctrica nacional y Santiago explica 36.9% de la demanda eléctrica regional. También concentra una proporción considerable de los nuevos inmuebles, del empleo y de las empresas de zonas francas.
Estos indicadores ayudan a precisar el concepto de centralidad urbana. Santiago no es solamente un gran espacio construido. Es un nodo que organiza flujos de bienes, personas, capital, servicios, conocimiento y oportunidades para una extensa región.
LA CONSTRUCCIÓN COMO TERMÓMETRO DEL NUEVO CICLO
Reynaldo Peguero CEO de STRATEGIUS identificó 473,999 m² construidos en 268 obras privadas durante 2024, de acuerdo al Registro de Oferta de Edificaciones (ROE) de la ONE, incluyendo viviendas, apartamentos, hoteles, centros comerciales, almacenes y naves industriales. La información reciente confirma que la construcción continúa siendo estratégica.
El Banco Central registra una expansión interanual de 8.1% de la construcción en julio de 2026. La expansión inmobiliaria no debe interpretarse solamente como crecimiento físico. Es también inversión, empleo, demanda de materiales, crédito, servicios profesionales y valorización del suelo. Pero aquí aparece la primera gran advertencia de STRATEGIUS: una ciudad puede crecer en metros cuadrados y simultáneamente acumular déficits de agua, movilidad, drenaje, espacio público, infraestructura verde y equipamientos. Santiago necesita que el ciclo edificatorio sea acompañado por infraestructura estructurante y por una actualización efectiva de sus instrumentos de ordenamiento territorial.
INDUSTRIA, ZONAS FRANCAS Y DIVERSIFICACIÓN
La base industrial continúa siendo una ventaja estructural. En 2026 la manufactura de zonas francas y la manufactura local mantienen tasas positivas, dentro de una economía nacional que también registra recuperación. En 2024, la Región Norte concentró 49.9% de las empresas operativas de zonas francas, con Santiago como principal polo empresarial del Norte. La oportunidad consiste ahora en avanzar desde manufactura y comercio hacia un ecosistema que combine industria, logística, innovación, servicios empresariales, universidades, salud, turismo de reuniones y economía digital. La ventaja competitiva futura dependerá menos de disponer simplemente de suelo industrial y más de contar con talento, conectividad, energía confiable, agua segura, movilidad eficiente y servicios urbanos de calidad.
TURISMO, HOTELES, SERVICIOS DE SALUD Y MOVILIDAD AEREA
El crecimiento hotelero identificado por STRATEGIUS durante los últimos años continúa siendo relevante para la nueva centralidad santiaguera, particularmente por su conexión con turismo de convenciones, salud y negocios (MICE). En julio de 2026 los servicios crecieron 4.8% y hoteles, bares y restaurantes 5.6% interanual. Pero un hotel aislado no crea centralidad. La centralidad aparece cuando el alojamiento se conecta con movilidad, espacios públicos, comercio, patrimonio, eventos, universidades, hospitales y actividad empresarial. En este sentido, el monorriel, el teleférico y el sistema de buses colectivos contribuirán a transformar la estructura funcional de hotelería de Santiago.
Lo anterior se combina con el dado que que entre enero y agosto de 2026, el Aeropuerto Internacional del Cibao (AIC), registró: 4,540,683 movimientos de pasajeros, es decir entradas + salidas. En el conjunto de aeropuertos dominicanos, el Cibao ocupó el tercer lugar, en relacieon a Punta Cana y Las Américas. Por otra parte, los datos de la Junta de Aviación Civil (JAC) están disponibles hasta 2026 en su base oficial de movimientos de entrada y salida por aeropuerto. Para enero-junio de 2026, el Aeropuerto del Cibao registró 1,142,003 movimientos internacionales de pasajeros, frente a 1,064,482 en el mismo período de 2025, lo que representa un crecimiento de 7.3 %, equivalente a 77,521 movimientos adicionales. Si utilizamos la cifra acumulada enero-agosto 2026, el promedio simple sería: 567,585 movimientos mensuales y aproximadamente: 18,660 movimientos diarios de pasajeros.
Al crecimiento del turismo y la hotelería se añade, el incremento de los servicios de salud privados y públicos. En 2025 de acuerdo a ONE se realizaron 3.6 millones de pruebas de laboratorio, 125, 834 cirugías de todas las especialidades y 867 mil ingresos en hospitales y clínicas. Valores que son suficientes para posicionar a Santiago como un Hub-Regional de servicios de salud.
EMPLEO, TALENTO Y PRODUCTIVIDAD
En abril-junio de 2026 de acuerdo al Banco Central, la República Dominicana alcanzó 5,271,005 personas ocupadas, con una tasa de desocupación abierta de 5.3% y una informalidad de 53.8%.
Para Santiago, el desafío es convertir su importante plataforma universitaria y empresarial en un verdadero sistema territorial de talento. PUCMM, UASD, UTESA, UAPA, ISA y otros centros de educación superior pueden articular formación, investigación e innovación con industria, salud, tecnología, construcción, agroindustria, logística y servicios. La nueva centralidad económica será sostenible si el crecimiento de productividad supera al simple crecimiento del suelo urbano.
SANTIAGO Y LOS MODELOS REGIONALES
La comparación internacional ofrece una enseñanza estratégica. San José muestra el valor de la escala metropolitana. San Salvador evidencia la necesidad de gobernar una aglomeración que supera los límites municipales. Kingston demuestra la importancia de reconocer la ciudad funcional. San Juan revela el peso de los servicios, conectividad y escala económica. Colón demuestra cómo una ciudad relativamente pequeña puede tener una función económica internacional extraordinaria. El Distrito Nacional confirma el poder de concentración empresarial de una capital.
Santiago por su parte, tiene otra combinación y desafío. Es una gran región productiva, una fuerte plataforma industrial, agroindustria, comercio, universidades, servicios especializados, actividad inmobiliaria y una posición geográfica privilegiada dentro del Caribe insular, que asimismo debe gestionar el sentido metropolitano de una agregación territorial de 4 municipios y 2 grandes distritos municipales. El desafío es convertir esa combinación en una estrategia económica territorial integrada.
DE CRECER A GESTIONAR EL CRECIMIENTO
El principal desafío económico de Santiago en 2026 no es demostrar que la ciudad crece. Eso está documentado. El desafío es gestionar la calidad de ese crecimiento. La expansión de la huella urbana, estimada en el análisis original en alrededor de 5 km² anuales, debe contrastarse permanentemente con la capacidad de agua potable, saneamiento, energía, movilidad, drenaje, infraestructura verde y servicios. El crecimiento edificatorio debe localizarse de manera compatible con el transporte colectivo y la infraestructura existente. La inversión pública debe anticiparse a la inversión privada en los territorios estratégicos Santiago necesita, por tanto, una verdadera economía urbana planificada. El Plan Estratégico, el POTSA, los instrumentos de movilidad, las políticas de infraestructura y las estrategias de competitividad deben actuar como un sistema y no como agendas separadas. La centralidad económica debe apoyarse en centralidades urbanas conectadas, policéntricas y con servicios de proximidad.
UNA PLATAFORMA MUNDIAL EN CONSTRUCCIÓN
Para STRATEGIUS, Santiago llega a 2026 con condiciones que justifican una nueva lectura de su posición regional. Su participación aproximada de 11.2% en la actividad económica nacional, el peso empresarial del Cibao, la concentración de empleo, inmuebles y empresas de zonas francas y la recuperación de construcción, manufactura y servicios sustentan la interpretación de Santiago como un gran nodo económico nacional.
La comparación con Kingston, San Juan, San José, San Salvador, Colón y el Distrito Nacional permite agregar una dimensión fundamental: la centralidad contemporánea se construye mediante redes y funciones, no solamente mediante población o territorio. Santiago tiene ante sí una oportunidad singular.
Ya no necesita solamente atraer inversión; necesita gobernar estratégicamente la inversión. Ya no basta con crecer; necesita ordenar el crecimiento. Ya no es suficiente ser la gran ciudad del Cibao; debe consolidarse como plataforma urbana, productiva, logística, universitaria y de servicios del Caribe, capaz de conectar República Dominicana con los mercados regionales mediante talento, industria, innovación, movilidad, agua segura, infraestructura moderna y calidad urbana.
La verdadera centralidad de Santiago no estará determinada por cuántos edificios construya, sino por cuánto valor económico, conocimiento, bienestar y oportunidades sea capaz de organizar territorialmente. Ese es el salto estratégico que Santiago debe asumir en 2026.
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