Veinte años después

Cuando hace unos días el mundo leía con estupor y hasta con cierta impotencia, de que el grupo de “estudiantes”, mejor conocido como los Talibanes, grupo político-religioso, que fue creado y financiado por los EEUU, durante la invasión de la antigua Unión Soviética hacia Afganistán en 1979, y utilizarlo como su instrumento militar brindándoles armas y equipos de guerra, volvía al poder luego de derrotar al gobierno dirigido por Ashraf Ghanni.

Este acontecimiento resultaba inconcebible luego de tantas muertes de civiles y militares, que fueron creadas con esta guerra; despilfarro de miles de millones de dólares; todo creado por la cacería que se ideó a raíz del terrible atentado a las Torres Gemelas, del World Trade Center, de la ciudad de New York, hecho que se atribuyó el grupo Al Qaeda liderado por Osama Bin Laden.

En la búsqueda desenfrenada de un solo hombre, el gobierno de entonces,  de Busch hijo, seguido por el de Clinton y Obama, decidieron continuar con esa cacería, y en medio de esa carrera, invadieron también a Irak, alegando armas de destrucción masiva y en Libia por igual.

A veinte años, de que se cumple el próximo 11 de septiembre del año en curso, 2021, deben seguirse condenando hechos de esa naturaleza y formas de proceder en contra de un pueblo, en este caso el norteamericano, como forma de lucha.  Más de tres mil muertos de diversas nacionalidades murieron  ese día con tal acción, solo movida por el odio y la rabia política y religiosa.

El 11 de septiembre del 2001, fue un acontecimiento de tal magnitud, que todo el que hoy tiene más de treinta y cinco años sabe dónde se encontraba cuando ocurrieron los hechos un martes, a partir de las 8.45 de la mañana.  La población mundial que lucha y ha luchado por la paz, debe seguir condenando y oponiéndose a respuestas de esta forma.  Asimismo, como es condenable todo cuanto se hizo en nombre de una “venganza” de parte de los gobiernos de EEUU, bajo la premisa de buscar o cazar un solo hombre y su grupo. Se atentó contra la vida privada de sus mismos conciudadanos aprobando resoluciones de espionaje.  Se torturaron personas en Guantánamo, Cuba, que luego se determinaron que la mayoría eran simples agricultores afganos.

Se crearon falsas argumentaciones para derrocar gobiernos de otras naciones, como Libia e Irak, con la sola y real intención de apropiarse de los recursos naturales y riquezas que poseían.

Al final, lo que realmente ha importado es aprender que cada  hecho histórico tiene sus consecuencias y tiene sus provocaciones y motivaciones, aunque no sean válidas ni las adecuadas.

Para quienes desean tener algunas referencias de lo que aconteció hace veinte años, que se cumplirá este 11 de septiembre, por favor ver la serie, ´Turning Point´ o ´Momento Decisivo´, 9/11, en la plataforma de Netflix.

Tratemos, que como ciudadanos del mundo, sigamos haciendo lo indecible por la paz de los pueblos y su desarrollo, sin intervenciones, ni guerras.

Correo: jordiveras@yahoo.com; martes 07/09/2021.