Un nuevo reto

¿Qué nos trae el nuevo año? Nada, pues este por sí sólo, nada puede traer, todo cuanto podamos recibir depende de lo que hagamos para obtenerlo. Nada hacemos, y eso mismo alcanzaremos de él, no importa las uvas que en nombre de la superstición engullamos, ni la ropa con que nos vistamos.

Las primeras, sólo servirán para darnos algunas propiedades alimenticias, el resto depende de lo que hagamos o dejemos de hacer. Levantarnos cada día con nuevos propósitos de superación. Llenar el vacío de la ambición, con planes y metas realizables.

La felicidad no depende de nadie más que de nosotros mismos. Busquemos la historia de los triunfadores y encontraremos que se enfocaron en necesidades futuras de la humanidad, ejecutaron proyectos y sólo esperaron los resultados.

Son ellos, que en estos momentos de crisis no emplean su tiempo en quejas inútiles, se concentran en la constante búsqueda de ideas, que satisfagan necesidades a la humanidad, se han convencido, que todas dificultades traen nuevas oportunidades, las que sólo visionarios, alcanzan a ver y frente a las que ilusos pasan de largo.

Los primeros, no se distraen con el bullicio publicitario de aquellos que salen de cacería de los que compran hasta eso que nunca van a necesitar. Si se hacen acompañar de un buen vino, es para hacer fluir mejor sus ideas desarrollistas.

Estos siempre tendrán un buen año, porque valorizan cada segundo vivido y diseñan el mañana, enfocados en un presente prometedor. Un emprendedor, está buscando hoy, cuál es esa oportunidad en que aparte de ganar dinero, hace aportes a los demás.

Hacen la diferencia, entre el que sueña tenerlo todo sin nada hacer, cifrando su «esperanza» en una deidad caprichosa, pues levantarnos cada mañana sin propósito definido, es como salir a caminar en el desierto sin estar acompañado de un localizador que nos indique la ruta a continuar para llegar al destino.

Es como andar a ciega, intentando encontrar cuanto buscamos. Como nada es tan malo, que algo bueno no contenga, el panorama doloroso de la Covid 19, nos coloca en la disyuntiva de escoger nuevas formas de vida o seguir anclados en el pasado, esperando que “Dios” nos ayude, como quien espera avanzar resbalando en el mismo sitio.

Con cada día y cada noche, entramos a un mundo diferente, como cada amanecer trae un nuevo despertar y nuevas posibilidades que nos permitan enfrentar el devenir. Al igual que con el cambio de estaciones tenemos episodios naturales distintos, la llegada de un año representa desafíos para continuar la marcha hacia un futuro promisorio.

Desde finales de 2019, hemos sido impactados por acontecimientos perturbadores, que han cambiado el diario vivir, pero muchos son los que se han conformado con dejarse vender la idea de que ya todo acabó, en lugar de buscar en su interior el bien escondido en éste.

Como detener el deterioro del cambio climático que ya convierte a la tierra en un espacio invivible, es este uno de los grandes retos para este 2022 que inicia, pues de cuidar nuestro habitad, depende que podamos seguir encontrando vida en él. Recordarles a quienes han fundamentado su bonanza económica en la destrucción del planeta, que esto tiene que parar, son muchos y grandes los retos que, si los asumimos con optimismo y determinación, de seguro que tendremos un 2022 repleto de felicidad.

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