Opinion
Un Momento – Madre de ayer, de hoy y de siempre
Ave María, madre de nuestro ayer, de nuestro presente y de todo lo que vendrá. A ti acudimos con el corazón sencillo y confiado, como aquellos humildes pastorcitos de Fátima, quienes, guiados por tu luz, aprendieron a mirar al cielo con esperanza. Hoy también nosotros, en medio de nuestras luchas diarias, deseamos acercarnos a ti con fe, con la certeza de que tomas nuestra mano y nos conduces dulcemente hacia tu Hijo, Jesús. Sé tú nuestra guía, nuestro consuelo y nuestro refugio. Que bajo tu amparo podamos vivir cada día más unidos al amor de Dios y abiertos a su voluntad.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.