Opinion
Un Momento – Lo que un hospital puede enseñarnos
Leía en las redes sociales una reflexión que me pareció tan profunda, que sentí la necesidad de compartirla. Narraba la experiencia de una persona, sentada frente al lobby de un hospital, que observaba llegar vehículos lujosos transportando hombres y mujeres derrotados por el dolor, algunos en sillas de ruedas, otros aferrados apenas a la esperanza. Aquella escena le hizo comprender una gran verdad: la enfermedad no distingue riqueza, títulos ni poder. Todos terminamos siendo frágiles ante la vida. Entonces surge la pregunta: ¿vale la pena vivir llenos de odio, orgullo y soberbia? Al final, nada material permanece. Lo único verdaderamente importante no es lo que acumulamos, sino cuánto amamos, cuánto ayudamos y cuánta humanidad dejamos en el corazón de los demás. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.